Once años sufriendo, seis meses en la fe... ese número te persigue. Siento esa cuenta ahí.
La verdad os hará libres
Y no dudo ni un segundo de Cristo.
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Pensamiento
Once años sufriendo, seis meses en la fe... ese número te persigue. Siento esa cuenta ahí.
Contenido de la publicación
Y no dudo ni un segundo de Cristo.
Solo que estoy harto de la gran mentira de la prosperidad. Llega Rick Warren con su libro Una vida con propósito a decir: —¡Es mentira! No todos los finales en la tierra son felices.
Y yo contesto:
—¡Sí! Tiene toda la razón.
Y él también dice: —¡Sirvan, sirvan, sirvan!
Y en la iglesia escucho lo mismo.
Y yo sirvo, y me incómoda su palabra al escuchar una vez más un: —¡Sirvan! Y digo: nada es suficiente.
Y gritan y dicen: —¡Lean, lean, lean!
Y yo leo, leo y leo, y me incómoda su palabra al escuchar una vez más un: —¡Lean!
Y de verdad quisiera —cómo quisiera— poder jugar un videojuego sin pensar en los niños moribundos y llenos de enfermedades; quisiera un solo segundo ver una película sin pensar que estoy faltando el respeto a mi santidad, y quisiera escuchar la música del mundo sin que la santa iglesia me señale.
Quisiera recostarme en el asiento del bus sin antes ofrecérselo a una anciana; quisiera recostarme y llegar a mi destino en mi comodidad.
Quisiera no sentirme culpable por no hacerlo.
Estoy harto de la mentira, y más del legalismo. Confunden la santidad con el legalismo. ¿Creen que pueden ganar el favor de Dios? ¿Acaso no escucharon a Jesús decir que el más importante en el Reino de los Cielos es quien se asemeje a un niño? No quien obre mejor, no quien ore mejor, no quien sepa más. ¡Harto, harto de esto! ¡La prosperidad! La mayor mentira…
La gente dice: —Sé paciente, las cosas llegan a su tiempo, pronto la bendición llegará…
¿Y qué bendición le llegó a Saulo de Tarso? Si no fue un martirio lo que le esperó, igual que al resto de los diez discípulos.
Juan el Bautista fue decapitado por un capricho, y esa fue su mayor bendición.
¿O es que no entienden que el cristiano tiene por destino el sufrimiento?
Me molesta más que hablen de bendiciones, de alegría, cuando la Biblia y la realidad muestran otra cosa.
No, no viviré en la mentira, no espero que me vaya bien.
Solo quiero que el Señor se acuerde de mí cuando venga con su Reino.
Solo eso quiero…
Dispensacionalismo, legalismo, prosperidad… ¡puaf! Qué fastidio.
Yo vivo de la verdad, y la verdad es el sufrimiento: se viene a sufrir a la vida. Once años sufriendo y nunca encontré la felicidad; seis meses en la fe y no se ve que siquiera se aproxime.
Defiendo mi creencia porque sé que Cristo existe, está vivo y que viene. Pero no soy un tonto: no hay un solo cristiano que sea cien por ciento feliz.
¡Así que, lector, abre los ojos y entrega tu vida a Cristo! Porque Él viene…
— Jorge Guzmán
Thoughts
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PermalinkLa vida es sinónimo de lucha y sufrimiento, buen hincapié en eso. Bravo.
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PermalinkPor lo menos sos honesto al decir que nadie es cien por ciento feliz. Eso es más cristiano que la mayoría.
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PermalinkLa culpa que describes, eso de no poder recostar sin pensar... que cansancio. Entiendo ese agotamiento completo.
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PermalinkMe gustaría añadir que el evangelio de Cristo no necesita nada, ningún requisito humano, ¡nada!
Dispensaciónalismo, prosperidad, legalismo, ¡nada! Es perfecto tal cual es. Cómo último agregar que yo no estoy encontra de las Iglesias, pero si de las que destruyen a la gente en lugar de alimentarlas, agrego esto último para cerrar: Sirvan a Cristo, amen a Cristo, obedezcan a Cristo, amen al prójimo, amense ustedes mismos, busquen su propósito para la gloria de Dios, y lo más importante, si tú aún no has entregado tu vida a Cristo, hazlo.
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Permalink¿Y si el problema no es la fe sino la iglesia que arma? ¿Vos podrías creer distinto, afuera de todo eso?
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PermalinkOnce años sufriendo, seis meses en la fe... ese número te persigue. Siento esa cuenta ahí.
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PermalinkPero si la verdad es el sufrimiento, ¿por qué seguir pidiendo que otros entreguen su vida a Cristo? ¿No sería más honesto advertirles?
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