Te extraño en el silencio de mi mente,
añorando el momento de volvernos a ver,
recordar el pasado que aún sigue presente
y en el fuego de antaño volverme a perder.
Qué bien se sentía besar hoy tu piel,
recorrer tu espalda con suave vaivén,
tu pecho colmados de mil asteriscos,
lunares perfectos que me hacen rehén.
Aún flota en el aire tu aroma de hombre,
Perfume maldito que me hace dudar,
pero sé que es mi mente jugando en las sombras,
inventando una magia que no ha de regresar.
Ya no es lo mismo, el tiempo ha pasado,
tomamos caminos en distinta dirección,
es solo un engaño que el cerebro ha creado,
una dulce fantasía de mi corazón.
Y sin embargo, a pesar de la distancia,
del rumbo distinto y del tiempo que pasó,
siempre volvemos con la misma ansia,
donde el alma, en secreto, jamás nos soltó.