Pluma libre, viento inquieto,
vuela alto el pensamiento,
va tejiendo en el secreto
un ruidoso sentimiento.
La distancia no la frena,
cruza mares de papel,
rompe el peso de la pena
con tinta que sabe a miel.
Tengo mil letras dispuestas,
mil rimas en el tintero,
mil preguntas con respuestas
para gritar lo que quiero.
Puedo regalar la vida
en un verso de alegría,
o curar el alma herida
con sutil melancolía.
Brota el amor más sincero,
late el pulso del deseo,
duele el llanto prisionero
en las sombras que yo veo.
La obsesión que nos domina,
la gratitud que nos salva,
todo en letras se encamina
desde el ocaso hasta el alba.
Es el don del Creador,
ser el dueño del camino,
transformar el hondo dolor
en un verso cristalino.