Te esperé en el mismo lugar de siempre,
mirando el reloj y escuchando el segundero,
Viendo a la gente pasar de un extremo al otro,
sintiendo el frío en mi espalda y el olor a humedad
Tenía la convicción de que llegarías o tal vez solo me creía una mentira
Nuestro final ya estaba escrito,
No me pertenecias
Entendí que era momento de apartar mi dolor y comenzar a concentrarme en mi sanción
Así que te dije adiós sin mirarte, sin tocarte,
simplemente sintiendo la falta de tu presencia en nuestro rincón en el mundo