He sido muchas mujeres
antes de llegar hasta aquí.
Algunas todavía viven en mi memoria.
La que necesitaba respuestas inmediatas.
La que quería tener el control.
La que confundía insistencia con perseverancia.
La que pensaba que soltar era perder.
No las odio.
Porque cada una hizo lo que pudo
con la luz que tenía.
Pero algunas ya no pueden venir conmigo.
Hay caminos que solo puedo caminar
si dejo atrás la versión de mí
que todavía necesita recorrerlos.
Por eso hoy no reniego de quien fui.
La abrazo.
Le agradezco haber sobrevivido.
Y le digo:
"Ya podes descansar."
Porque crecer no significa
avergonzarme de mi pasado.
Significa dejar que Dios
haga algo nuevo conmigo.
Señor, no permitas que mi nostalgia
me obligue a volver a ser quien ya no soy.
Dame gratitud por mi historia
sin convertirla en una prisión.
Y cuando mire atrás,
que pueda decir:
"Esa también fui yo."
Pero luego mirar hacia adelante
y decir:
"Ya no necesito volver."