Te recuerdo como eras alegre y andante, recuerdo en mi memoria de aquel salto incesante que de un nido destruido alzaste el vuelo y no regresaste.
Eras feroz como leona pero ingenua como damisela; aferrada a la fantasía y aterrada de la realidad que nos aqueja,
Me despierto y no te encuentro, te busco en mi centro y te hallo en un vacío del cual no has salido.
Recuerdo tu silueta y aquella risa loca, tengo un pajarito que me habla desde afuera y me dice con cautela que mantenga la esperanza.