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El zombie que no parece zombie (parte 2)

kary
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La oscuridad llenaba completamente la habitación.

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Pensamiento

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AlmaCorrea

A mí ese profesor Sato no me convence ni tantito. Dice que todo fue por salvar a la mamá de Aiko y al rato sale en la pantalla como creador original. El que de veras quiere salvar a alguien no le pone código a su propia hija.

A mí ese profesor Sato no me convence ni tantito. Dice que todo fue por salvar a la mamá de Aiko y al rato sale en la pantalla como creador original. El que de veras quiere salvar a alguien no le pone código a su propia hija.

Contenido de la publicación

Capítulo 12: Padre e hija

La oscuridad llenaba completamente la habitación.

Nadie se movía.

Solo se escuchaba el sonido de sus respiraciones.

—¿Aiko...? —susurró Kai.

—Estoy aquí —respondió ella.

Entonces una luz se encendió al fondo del pasillo.

Una silueta apareció lentamente.

Era un hombre con una bata blanca.

Aiko lo reconoció inmediatamente.

—Papá...

El hombre levantó la mirada.

Era el profesor Akira Sato.

Pero esta vez no parecía el profesor tranquilo que conocían de la escuela.

Su rostro estaba serio.

—Aiko.

Ella dio un paso hacia él.

—¿Por qué nunca me dijiste que seguías viniendo aquí?

Sato guardó silencio.

Kaito se puso delante de Kai y Hikari.

—No te acerques.

Sato lo miró.

—Kaito Kurosawa.

Kaito apretó los dientes.

—No vuelvas a decir mi nombre como si fuera un número.

Sato bajó ligeramente la mirada.

—Tienes razón.

Hikari miró a Kai.

—Esto está muy incómodo.

—Mucho.

Aiko seguía mirando a su padre.

—¿Por qué?

Sato respondió:

—Porque quería mantenerte alejada de este lugar.

—¿Alejada? —Aiko levantó el pequeño dispositivo que había encontrado—. ¡Entonces explícame esto!

Sato vio el dispositivo.

Su expresión cambió.

—¿Dónde encontraste eso?

—En tu despacho.

Sato cerró los ojos durante un momento.

—Entonces encontraste los archivos.

—Sí.

Aiko respiró profundamente.

—Encontré mi código.

Sato no respondió.

—A-00.

Silencio.

—¿Por qué me convertiste en un experimento?

Sato la miró directamente.

—Porque estaba intentando salvar a tu madre.

Aiko se quedó inmóvil.

Kai, Hikari, Kaito, Hana y Yui también guardaron silencio.

—¿Mi madre...? —preguntó Aiko.

Sato asintió.

—Estaba muy enferma.

Aiko bajó la mirada.

—Eso ya lo sabía.

—Pero no sabías cuánto intenté encontrar una cura.

Sato miró hacia el laboratorio.

—Al principio, pensé que podía hacerlo.

Kaito cruzó los brazos.

—¿Y qué pasó?

Sato tardó en responder.

—Fallé.

Aiko apretó los puños.

—¿Y por eso empezaste a experimentar con otras personas?

Sato negó.

—No empezó así.

—¡Pero terminó así!

Su voz resonó por todo el pasillo.

Sato no respondió.

Hikari miró a Aiko con preocupación.

Kai dio un pequeño paso hacia ella.

—Aiko...

Ella respiró profundamente.

—¿Mi madre murió?

Sato bajó la mirada.

—Sí.

Aiko cerró los ojos.

Durante unos segundos nadie dijo nada.

Entonces Kaito habló:

—Si sabías que los experimentos podían ser peligrosos, ¿por qué nos hiciste esto?

Sato lo miró.

—Yo no fui quien decidió todo.

Kaito frunció el ceño.

—¿Qué?

Sato miró hacia las cámaras del techo.

—Había otras personas.

Kai preguntó:

—¿Quiénes?

Sato no respondió.

De repente...

BIP.

Todas las pantallas del laboratorio se encendieron.

Apareció el símbolo de Proyecto S-17.

Después apareció una frase:

“FASE 2 ACTIVADA.”

Sato palideció.

—No...

Aiko lo miró.

—¿Qué pasa?

Sato retrocedió un paso.

—Esto no debería haber ocurrido.

Kaito se puso en guardia.

—¿Qué activamos?

Sato miró a los cuatro sujetos.

—Ustedes.

Kai sintió un escalofrío.

—¿Nosotros?

Sato asintió.

—El laboratorio los reconoció.

Hikari levantó una ceja.

—Eso no explica nada.

—Lo sé.

Entonces se escuchó un ruido profundo desde el otro lado del laboratorio.

BZZZZZZ...

Sato miró hacia el pasillo.

—Tenemos que irnos.

Kaito lo miró con desconfianza.

—¿Ahora quieres ayudarnos?

Sato respondió:

—Sí.

Kaito no se movió.

—¿Por qué deberíamos confiar en ti?

Sato lo miró fijamente.

—No deberían.

Todos quedaron sorprendidos.

Sato continuó:

—Pero si se quedan aquí...

Una fuerte vibración recorrió el suelo.

BOOOOM.

Las luces comenzaron a parpadear.

Sato miró a Aiko.

—...ninguno de ustedes saldrá con vida.

Aiko miró a su padre.

Por primera vez, no sabía si creerle.

Y entonces, desde las profundidades del laboratorio...

se escuchó un grito.

No parecía humano.

¡¡AAAAAAHHH!!

Hikari agarró el brazo de Kai.

—Creo que ya tenemos nuestra respuesta.

Kaito miró hacia el pasillo.

—¿Qué demonios despertamos?

Sato respondió en voz baja:

—Algo que mi equipo creó hace muchos años.

Las luces se apagaron nuevamente.

Y esta vez...

algo comenzó a caminar hacia ellos.

Capítulo 13: Lo que despertó

Toc...

Toc...

Toc...

Los pasos se acercaban por el pasillo.

Todos estaban en silencio.

Kaito se colocó delante de Kai, Hikari, Hana y Yui.

—Quédense atrás.

Hikari levantó una ceja.

—¿Y tú qué vas a hacer?

—Lo que haga falta.

Sato miraba fijamente hacia la oscuridad.

Aiko se encontraba junto a él.

—Papá...

—No te acerques.

—¿Quién está ahí?

Sato tardó unos segundos en responder.

—Uno de los primeros sujetos del proyecto.

De repente, las luces parpadearon.

BIP.

Durante un instante pudieron verlo.

Era un chico.

Parecía tener una edad parecida a ellos y llevaba un antiguo uniforme de laboratorio.

En su brazo había una marca:

S-17.

Hikari susurró:

—¿Es un experimento?

Sato respondió:

—Sí.

El chico dio un paso.

—K-01...

Kaito se tensó.

—¿Cómo sabes mi código?

El chico continuó:

—K-03.

Miró a Kai.

—D-07.

Hikari abrió los ojos.

—¿También me conoce?

El chico finalmente miró a Aiko.

—A-00.

Aiko retrocedió.

—¿Quién eres?

El chico no respondió.

Simplemente levantó una mano.

De repente, varias puertas del laboratorio se abrieron.

¡CLANG!

Kaito miró hacia atrás.

—Tenemos que correr.

—¿Por qué? —preguntó Kai.

—Porque no me gusta cuando las puertas se abren solas.

—Buen punto.

Kaito agarró a Kai del brazo.

—¡Vamos!

Todos comenzaron a correr.

—¡¡RÁPIDO!! —gritó Kaito.

Kai miró hacia atrás.

—¡Ya voy!

¡TROPEZÓN!

—¡¡AAAAH!!

Kai cayó al suelo.

Hikari se detuvo.

—¡¡KAI!!

—Estoy bien...

Kai intentó levantarse.

—...creo.

Kaito regresó corriendo.

—¡Vamos!

Lo agarró del brazo, pero Kai volvió a tambalearse.

—¡No puedo correr!

Kaito suspiró.

—Perfecto.

Se agachó y levantó a Kai.

—¿Qué haces?

—Salvarte el trasero.

—¡Puedo caminar!

—Sí, claro. Hace diez segundos casi te mata un cable.

Kaito empezó a correr cargándolo.

—¡¡BAJAME!!

—¡¡NO!!

Hikari corría detrás de ellos riéndose.

—¡¡JAJAJA!! ¡¡PARECEN DOS NIÑOS!!

Kai, completamente avergonzado:

—¡¡HIKARI, NO AYUDAS!!

Kaito:

—Deja de moverte o te tiro.

—¡NO ME TIRES!

Yui los miró mientras corría.

—¿Siempre son así?

Hana respondió:

—Creo que sí.

Mientras corrían, varias puertas comenzaron a cerrarse detrás de ellos.

¡CLANG!

¡CLANG!

¡CLANG!

—¡Por aquí! —gritó Hana.

Hana abrió una compuerta que daba a un corredor inundado.

—¡Tenemos que cruzar!

Kaito dejó a Kai en el suelo.

—¿Puedes correr ahora?

Kai se levantó.

—Sí.

—Bien.

—Y no vuelvas a cargarme.

—No prometo nada.

Todos comenzaron a avanzar.

Pero entonces apareció una figura al final del corredor.

Era el sujeto.

Hikari se puso delante.

—Esta vez yo me encargo.

Kaito la miró.

—¿Estás segura?

Hikari sonrió.

—Completamente.

Sus ojos cambiaron.

El sujeto se quedó inmóvil.

Hikari levantó una mano.

—Quieto.

El chico bajó los brazos.

—¡Funcionó! —dijo Hikari.

Movió una mano.

El sujeto movió la suya.

—¡Lo tengo!

Hikari hizo que caminara hacia un lado.

El sujeto obedeció.

—¡JA! ¡Soy demasiado buena!

Kai la miró.

—No te emociones.

—¿Por qué?

El sujeto se detuvo.

Hikari frunció el ceño.

—¿Qué...?

Intentó moverlo nuevamente.

Nada.

El sujeto comenzó a resistirse.

—¡No puedo controlarlo!

Kaito abrió los ojos.

—¿Desde cuándo alguien puede resistirse a tu poder?

Hikari tiró de la mano como si estuviera intentando mover los hilos de una marioneta invisible.

—¡¡Desde ahora, aparentemente!!

El sujeto dio un paso hacia ellos.

—¡CORRAN! —gritó Sato.

Todos salieron corriendo.

Kai volvió a tropezar.

Kaito lo miró.

—No.

Kai:

—¿Qué?

—Esta vez te levantas solo.

Kai se levantó rápidamente.

—¡Estoy bien!

Hikari se empezó a reír.

—¡¡JAJAJA!!

—¡No te rías!

Finalmente llegaron a una enorme sala y cerraron la puerta.

¡BANG!

Todos respiraban agitadamente.

Kai se apoyó contra la pared.

Kaito lo miró.

—¿Estás bien?

—Sí.

—¿Seguro?

—Sí.

Hikari se acercó con una sonrisa.

—Bueno...

Kai la miró.

—¿Qué?

—Lo de antes fue bastante gracioso.

—No.

—Sí.

—No.

Kaito sonrió.

—Un poco sí.

Kai lo señaló.

—Tú no tienes derecho a opinar.

—Yo fui quien te cargó.

—¡Precisamente!

Hikari levantó una mano.

—Yo lo voy a contar en la escuela.

Kai abrió los ojos.

—¿Qué?

—Lo que pasó.

—No.

—Sí.

—Hikari.

—¿Qué?

—No vuelvas a contarle esto a nadie.

Kaito sonrió.

—Demasiado tarde.

Hikari levantó los brazos.

—¡¡YA LO VOY A CONTAR EN LA ESCUELA!!

—¡¡HIKARI!!

Hana y Yui comenzaron a reír.

Incluso Kaito soltó una carcajada.

Por unos segundos, todos olvidaron dónde estaban.

Pero entonces...

Sato habló.

—Tenemos un problema.

Todos se callaron.

Sato miró la puerta.

—Ese sujeto no debería poder resistirse al poder de Hikari.

Hikari dejó de sonreír.

—¿Por qué?

Sato respondió:

—Porque su cuerpo fue diseñado para resistir las habilidades de los otros sujetos.

Kai frunció el ceño.

—¿Otros sujetos?

Sato asintió.

—El Proyecto S-17 tenía una razón específica.

Kaito cruzó los brazos.

—¿Cuál?

Sato miró a Aiko.

—Crear seres capaces de sobrevivir a cualquier modificación.

Aiko palideció.

—¿Y él fue el primero?

Sato negó.

—No.

Todos quedaron en silencio.

—Fue el primer intento que sobrevivió.

De repente, la puerta comenzó a moverse.

CLANG.

Todos miraron hacia ella.

CLANG.

Kaito se puso de pie.

—Está intentando entrar.

Sato retrocedió.

—No podemos quedarnos aquí.

Aiko miró a su padre.

—Papá...

Sato la miró.

—¿Qué?

—¿Qué hiciste realmente en este laboratorio?

Sato no respondió.

La puerta comenzó a doblarse.

¡CRAAACK!

Y detrás de ella...

el sujeto volvió a pronunciar los códigos.

—K-01...

—K-03...

—D-07...

Hizo una pausa.

Y finalmente dijo:

—A-00...

La puerta empezó a abrirse.

Y esta vez...

sonrió.

Capítulo 14

El grupo permanecía escondido en una de las habitaciones más antiguas del laboratorio.

La puerta temblaba ligeramente.

Del otro lado, se escuchaban pasos.

El primer sujeto seguía allí.

Sato observaba la puerta con preocupación.

—No podemos quedarnos aquí mucho tiempo —dijo.

Kaito cruzó los brazos.

—¿Y qué propones? ¿Invitarlo a tomar el té?

—Kaito...

—Era una sugerencia.

Hikari miró al primer sujeto.

Él estaba sentado contra una pared, observándolos a todos.

Parecía confundido.

Como si todavía no entendiera qué estaba pasando.

Aiko se acercó lentamente.

—¿Quién eres?

El sujeto levantó la mirada.

—No lo sé.

Todos quedaron en silencio.

—¿No lo sabes? —preguntó Aiko.

El sujeto negó con la cabeza.

—Recuerdo el laboratorio. Recuerdo a los científicos. Recuerdo las máquinas.

Miró a Sato.

—Y te recuerdo a ti.

Sato bajó la mirada.

—Eso fue hace mucho tiempo.

—¿Por qué nos perseguías? —preguntó Kaito.

El sujeto tardó unos segundos en responder.

—Pensé que eran como ellos.

—¿Como los científicos? —preguntó Hana.

—Sí.

Miró a Kai, Hikari y Kaito.

—Sus códigos... K-01. K-03. D-07.

Después miró a Aiko.

—A-00.

Aiko se estremeció.

—¿Cómo sabes mi código?

El sujeto no respondió inmediatamente.

—Porque yo estaba allí.

Kai frunció el ceño.

—¿Antes que nosotros?

—Mucho antes.

Hikari se acercó un poco.

—¿Y por qué estás encerrado?

El sujeto miró sus propias manos.

—Porque fui el primero que sobrevivió.

Sato cerró los ojos.

—No deberías recordar eso.

El sujeto levantó la mirada.

—Pero recuerdo algo más.

Aiko se acercó.

—¿Qué?

El sujeto la observó fijamente.

—Tu madre.

Aiko quedó completamente quieta.

Sato levantó la cabeza.

—No.

—¿Conociste a mi madre? —preguntó Aiko.

El sujeto asintió lentamente.

—La vi aquí.

Aiko dio un paso hacia él.

—¿Cuándo?

—Cuando tu padre intentaba encontrar una cura.

Sato se acercó rápidamente.

—Ya es suficiente.

Aiko lo miró.

—¡No! ¡Quiero saber qué pasó!

El sujeto continuó:

—Tu madre no murió aquí.

Aiko abrió los ojos.

Sato apretó los puños.

—Ella murió después —dijo él—. Eso no cambia lo que ocurrió.

Aiko se quedó en silencio.

El sujeto la miró con cierta tristeza.

—Lo siento.

Por unos segundos nadie dijo nada.

Entonces...

GRRRRRRRRRRRRROOOOWL.

Todos se quedaron inmóviles.

Hikari giró lentamente la cabeza.

Kaito también.

Yui miró alrededor.

Hana levantó una ceja.

El primer sujeto incluso miró hacia el techo.

Kai bajó la mirada.

—...

Hikari lo señaló.

—Kai.

—No.

—¡Fue tu panza!

—No fue mi panza.

GRRRRROOOOWL.

Todos miraron a Kai.

Kai cerró los ojos.

—...Bueno. Sí fue mi panza.

Hikari empezó a reírse.

—¡¡JAJAJAJAJA!! ¡¡KAI TIENE HAMBRE!!

Kaito se apoyó contra la pared.

—Después de todo lo que está pasando, lo que va a acabar con nosotros va a ser el hambre de Kai.

Yui soltó una carcajada.

—¿Qué quieres comer?

Kai respondió completamente serio:

—Carne.

Todos se quedaron callados.

Hikari lo miró.

—¿Carne?

—Sí.

Kaito sonrió.

—Claro. El zombie quiere carne. Qué sorpresa.

—¡No soy un zombie hambriento todo el tiempo!

Hikari señaló su estómago.

—¡Tu panza acaba de hacer un sonido que parecía una criatura del laboratorio!

—¡Eso no significa nada!

Yui sacó una pequeña bolsa de su mochila.

—Tengo galletas.

Kai la miró.

—No.

—¿No?

—No necesito galletas.

Hikari tomó una y se la acercó.

—Vamos, Kai. Es comida.

Kai miró la galleta.

Luego miró a Hikari.

—No es esa comida.

Kaito soltó una carcajada.

—Definitivamente necesita carne.

Hasta Hana se empezó a reír.

Aiko sonrió por primera vez en un rato.

El primer sujeto observaba la escena completamente confundido.

Finalmente preguntó:

—¿Siempre son así?

Todos miraron a Kaito.

Kaito señaló a Kai.

—Principalmente él.

Kai lo miró indignado.

—¡¿Yo?!

Hikari se acercó a Kai y le dio una palmada en el hombro.

—Tranquilo. Cuando salgamos de aquí, te conseguimos algo de comer.

Kai suspiró.

—Gracias.

Hikari sonrió.

—Aunque primero voy a contarle a toda la escuela que tu panza sonó en medio de un laboratorio secreto.

Kai abrió los ojos.

—¡¡NO TE ATREVAS!!

Hikari salió corriendo por el pasillo.

—¡¡JAJAJAJAJA!!

—¡¡HIKARI!!

Kaito empezó a reírse.

—Vamos, Kai. Atrápala.

Kai dio un paso para seguirla.

Entonces se detuvo.

Miró el suelo.

Había un cable atravesando el pasillo.

Kai se quedó completamente quieto.

—...

Kaito lo miró.

—¿Qué pasa?

Kai señaló el cable.

—No.

Hikari se asomó desde lejos.

—¿Qué?

Kai respiró profundamente.

—Ese cable no me va a ganar otra vez.

Kaito sonrió.

—Eso espero.

Kai levantó un pie con muchísimo cuidado para pasar por encima.

Y entonces...

TROPEZÓN.

—¡¡AAAAAH!!

Todos:

—¡¡KAI!!

Kai cayó al suelo.

Hubo un segundo de silencio.

Hikari empezó a reírse.

—¡¡JAJAJAJAJA!!

Kai levantó la cabeza.

—...Odio este laboratorio.

Kaito se llevó una mano a la cara.

—No puedo creerlo.

Yui se empezó a reír.

—¡Te dije que las galletas eran más seguras!

Kai, todavía en el suelo, murmuró:

—Solo quiero carne...

El primer sujeto volvió a mirar al grupo.

—Definitivamente... ustedes son extraños.

Kaito sonrió.

—Bienvenido al equipo.

Por primera vez, el sujeto sonrió ligeramente.

Pero la sonrisa desapareció cuando escucharon un sonido proveniente del fondo del laboratorio.

BEEP.

Todos se quedaron quietos.

Otro sonido.

BEEP.

Las luces comenzaron a encenderse una por una.

Sato palideció.

—No...

Hikari dejó de sonreír.

—¿Qué pasa?

Sato miró hacia el pasillo.

—Ese sistema no debería seguir funcionando.

Una pantalla apareció al final del corredor.

En ella podía leerse:

ARCHIVO ORIGINAL — PROYECTO S-17

Debajo apareció una segunda línea.

ACCESO: A-00

Aiko se quedó mirando la pantalla.

—¿A-00?

El primer sujeto se levantó lentamente.

—Ahí está la verdad.

Aiko lo miró.

—¿Qué verdad?

El sujeto observó a Sato.

—La verdad sobre quién creó este proyecto.

Sato dio un paso atrás.

Kaito lo notó.

—Sato...

Pero antes de que pudiera terminar, la pantalla cambió.

Apareció una última frase:

CREADOR ORIGINAL: AKIRA SATO

Todos miraron al profesor.

Aiko abrió los ojos.

—Papá...

Sato no respondió.

Y desde algún lugar profundo del laboratorio...

se escuchó otro sonido.

BEEP.

Después, una voz automática dijo:

—FASE 2: A-00... COMPLETADA.

Las luces se apagaron.

Y algo comenzó a moverse detrás de ellos.

Continuará...

Thoughts

  • dlozano92

    Kai tropezando con el mismo cable dos veces me tuvo riendo solo a las cinco de la mañana. ¿Ya tenías pensado desde el principio que el creador del proyecto iba a ser el papá de Aiko?

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  • IreneCalvo

    Pobre Aiko, que se entera de que su madre murió en mitad de un pasillo a oscuras y con todos mirando. Apuesto a que el sujeto S-17 sabe de ella más de lo que ha dicho.

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  • Ovid

    Que Sato les diga que no deberían confiar en él, justo cuando más necesita que lo sigan, es lo que más me intriga de estos tres capítulos. Apuesto a que la madre de Aiko sabía del proyecto S-17 más de lo que él cuenta, y que la fase 2 tiene que ver con ella. Y en medio de todo eso la panza de Kai se roba la escena, hahaha!

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  • AlmaCorrea

    A mí ese profesor Sato no me convence ni tantito. Dice que todo fue por salvar a la mamá de Aiko y al rato sale en la pantalla como creador original. El que de veras quiere salvar a alguien no le pone código a su propia hija.

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