CAPÍTULO 2 — LOS RUMORES CRECEN
A la mañana siguiente, Leo llegó a la escuela con una sensación extraña.
No sabía exactamente por qué.
Quizás era el mensaje de Alice.
Quizás era la fotografía de la carretera.
O quizás simplemente no había podido dejar de pensar en aquel nombre.
"Valglot"
Leo caminaba por el pasillo cuando escuchó una voz detrás de él.
—¡Leo!
Se giró.
Era Alice, caminando rápidamente hacia él.
—Buenos días —dijo Leo.
—¿Buenos días? ¿Eso es todo?
—¿Qué quieres que diga?
—No sé... ¿viste lo que pasó anoche?
—Sí.
Alice se acercó.
—¿Y?
—Y nada.
—¿Nada?
—Alice, no sabemos si ese desaparecido tiene algo que ver con el monstruo.
—Pero desapareció en la misma zona.
—Eso no significa que...
Leo se detuvo.
Al fondo del pasillo, varios estudiantes estaban reunidos alrededor de un teléfono.
Todos parecían estar mirando la misma cosa.
—¿Qué ocurre allí? —preguntó Alice.
—Vamos a averiguarlo.
Los dos se acercaron.
—¿Qué están viendo? —preguntó Leo.
Uno de los estudiantes levantó el teléfono.
—Una grabación.
—¿De qué?
—De anoche.
Leo y Alice intercambiaron una mirada.
—Ponla —dijo Alice.
El estudiante reprodujo el video.
La grabación era oscura y tenía bastante ruido.
Se veía una carretera.
La persona que grababa parecía estar dentro de un automóvil.
—¿Dónde fue eso? —preguntó Leo.
—La carretera vieja.
Leo sintió un pequeño escalofrío.
En el video se escuchaba una voz.
—No sé qué es eso...
La cámara comenzó a acercarse lentamente.
Entre los árboles podía verse una figura.
Alta.
Inmóvil.
Alice se acercó más a la pantalla.
—Es la misma figura de ayer.
—Es demasiado borrosa —dijo Leo.
—Espera.
La figura levantó lentamente la cabeza.
Dos pequeños puntos aparecieron en la oscuridad.
"🔴 🔴"
Alice retrocedió.
—Leo...
—Lo vi.
El video terminó.
Durante unos segundos nadie habló.
Entonces otro estudiante dijo:
—Mi hermano dice que esa cosa también apareció cerca de su escuela.
Leo frunció el ceño.
—¿Qué?
—Hace tres noches.
—¿Y por qué no escuchamos nada?
—Porque nadie quiere hablar de eso.
—¿Por qué?
El estudiante bajó la voz.
—Porque una persona desapareció después.
Alice preguntó:
—¿Quién?
—Un profesor.
Leo miró alrededor.
—¿Y la policía?
—Dicen que están investigando.
—¿Y encontraron algo?
El estudiante negó con la cabeza.
—Solo esto.
Sacó otra fotografía.
Era una imagen de un árbol.
En su tronco había varias marcas profundas.
Tres líneas verticales.
Leo observó la fotografía.
—¿Garras?
—Eso dicen.
Alice negó lentamente.
—No parecen de un animal normal.
—Porque no lo son —dijo una voz.
Todos se giraron.
Un estudiante mayor estaba detrás de ellos.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Leo.
El muchacho guardó las manos en los bolsillos.
—Mi abuelo conocía la historia.
—¿La historia de Valglot?
El estudiante asintió.
—Y no es como la cuentan ahora.
Alice se interesó inmediatamente.
—¿Qué decía la historia?
El muchacho miró hacia el pasillo.
—Que Valglot no apareció recientemente.
Leo cruzó los brazos.
—¿Entonces?
—Siempre estuvo aquí.
Silencio.
—¿Aquí dónde? —preguntó Alice.
El estudiante miró hacia las ventanas.
—En esta región.
Leo soltó una pequeña risa nerviosa.
—Eso suena bastante conveniente para una leyenda.
—No estoy tratando de convencerte.
—Entonces, ¿qué estás diciendo?
El muchacho sacó su teléfono.
—Que mi abuelo tenía un diario.
Alice abrió los ojos.
—¿Un diario?
—Sí.
—¿Sobre Valglot?
—Sobre las desapariciones.
Leo dejó de sonreír.
—¿Y dónde está?
El estudiante guardó silencio.
—Lo perdí.
—¿Cómo que lo perdiste?
—Hace tres años.
Alice preguntó:
—¿Dónde?
El muchacho miró nuevamente hacia las ventanas.
—En el bosque.
El timbre sonó.
Todos comenzaron a dispersarse.
Antes de marcharse, el estudiante miró a Leo.
—Si alguna vez escuchas tres golpes...
Leo frunció el ceño.
—¿Tres golpes?
—No abras la puerta.
—¿Por qué?
El estudiante no respondió.
Simplemente se marchó.
Leo miró a Alice.
—¿Qué fue eso?
Alice parecía preocupada.
—No lo sé.
—¿Crees que estaba hablando en serio?
—No sé.
Leo miró hacia las ventanas.
Afuera, el cielo estaba completamente despejado.
Pero algo llamó su atención.
Al otro lado de la calle, detrás de una fila de árboles...
había una figura.
Leo parpadeó.
Ya no estaba.
—Alice.
—¿Qué?
—Creo que vi algo.
—¿Dónde?
Leo señaló hacia los árboles.
—Allí.
Alice miró.
—No hay nada.
Leo continuó observando.
—Probablemente fue mi imaginación.
Alice sonrió ligeramente.
—Eso espero.
Ambos entraron al salón.
Sin saber que, en aquel mismo instante, alguien había dejado algo dentro de la mochila de Leo.
Un pequeño papel doblado.
Y en él había una sola frase:
> "NO BUSQUES A VALGIOT".