EL DIARIO DE VALGIOT
CAPÍTULO 6 — LA PERSONA DETRÁS DE LOS MENSAJES
El grito había desaparecido.
Pero nadie se movía.
Dentro del edificio abandonado, Leo, Alice, Daniel y los detectives permanecían en silencio.
El detective que había regañado a Leo y Alice levantó lentamente una mano.
—No hagan ruido.
Leo tragó saliva.
—¿Por qué?
El detective lo miró fijamente.
—Porque no sabemos si se fue.
Alice miró hacia las ventanas.
—¿Valglot?
—Sí.
Daniel susurró:
—Pero... si realmente estaba afuera, ¿por qué no entró?
El detective no respondió inmediatamente.
Otro agente se acercó a una de las ventanas y observó el exterior.
—No veo nada.
—¿Estás seguro? —preguntó el detective.
—Sí.
—Entonces no mires otra vez.
El agente frunció el ceño.
—¿Qué?
—Si está ahí afuera y sabe que estamos aquí, mirar por la ventana no va a ayudarnos.
Leo sintió un escalofrío.
Entonces escucharon algo.
**Toc.**
Todos se quedaron congelados.
**Toc.**
Alice miró a Leo.
—No...
**Toc.**
Tres golpes.
Exactamente tres.
Venían de la puerta principal.
Daniel retrocedió.
—Es la misma advertencia del diario...
Leo recordó las palabras que habían leído.
"Si escucha tres golpes, no abras."
El detective levantó su arma.
—Nadie abre.
Uno de los agentes preguntó:
—¿Y si es alguien pidiendo ayuda?
El detective respondió inmediatamente:
—Entonces tendrá que esperar.
Silencio.
Pasaron varios segundos.
Nada.
Leo se acercó un poco a Alice.
—¿Crees que es Valglot?
Alice negó lentamente.
—No lo sé.
Daniel susurró:
—Tal vez no sea él.
Leo lo miró.
—¿Entonces quién?
Daniel señaló la puerta.
—El hombre que nos envió el mensaje.
El detective escuchó.
—¿Qué dijiste?
Daniel explicó:
—El mensaje decía que alguien sabía dónde estaba Valglot. Nos trajo aquí. Luego apareció ese hombre.
El detective se quedó pensativo.
—¿Y qué aspecto tenía?
Leo respondió:
—No pudimos verlo bien.
—¿Edad?
—Tal vez unos treinta o cuarenta.
—¿Altura?
—Normal.
—¿Ropa?
Alice intervino.
—Abrigo oscuro. Gorra. No vimos su rostro.
El detective anotó algo.
—Entonces tenemos otra pista.
Leo preguntó:
—¿Qué pista?
El detective levantó la mirada.
—El asesino podría estar observándonos ahora mismo.
Alice palideció.
—¿Aquí?
—No necesariamente dentro.
El detective señaló las ventanas.
—Podría estar afuera.
Daniel respiró profundamente.
—Entonces... ¿Valglot y el asesino podrían estar en el mismo lugar?
—Eso es exactamente lo que me preocupa.
De repente, una sombra pasó rápidamente frente a una ventana.
Todos levantaron sus armas.
—¡¿Qué fue eso?! —gritó un agente.
—¡Quietos!
Leo miró hacia la ventana.
No había nadie.
Pero entonces...
Un teléfono comenzó a sonar.
Todos miraron a Daniel.
—No es el mío —dijo.
El sonido continuó.
**Riiiiing...**
El detective señaló una mesa.
Allí había un teléfono viejo.
Leo se acercó lentamente.
—¿De quién es?
—No lo toques —ordenó el detective.
Pero el teléfono dejó de sonar.
Silencio.
Entonces llegó un mensaje.
La pantalla se iluminó.
**MENSAJE NUEVO**
El detective se acercó.
—Muéstramelo.
Leo tomó el teléfono con cuidado y leyó:
> **“VALGIOT NO FUE QUIEN LOS TRAJO AQUÍ.”**
Alice abrió los ojos.
—¿Qué significa eso?
Otro mensaje apareció inmediatamente.
> **“ÉL SOLO ESTÁ HACIENDO LO QUE SIEMPRE HACE.”**
Daniel sintió un escalofrío.
—¿Qué... qué quiere decir?
El detective apretó los dientes.
—Está jugando con nosotros.
Otro mensaje.
> **“EL VERDADERO CAZADOR ESTÁ MUCHO MÁS CERCA.”**
Todos miraron alrededor.
Leo sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Más cerca?
Alice susurró:
—¿Está dentro del edificio?
Nadie respondió.
Entonces se escuchó un ruido en el piso superior.
**CRAAACK.**
Como si alguien hubiera pisado una tabla.
El detective levantó su arma.
—Agentes, conmigo.
Los dos agentes comenzaron a subir las escaleras.
Leo quiso seguirlos.
—¡No! —ordenó el detective—. Tú y Alice se quedan aquí.
—Pero—
—¡He dicho que se quedan aquí!
Leo se detuvo.
Los agentes subieron.
Primer escalón.
Segundo.
Tercero.
Hasta desaparecer en la oscuridad del segundo piso.
Daniel miró a Leo.
—Esto se está poniendo peor.
Leo respondió:
—Mucho peor.
De repente...
Un grito.
—¡AAAH!
Todos se levantaron.
—¡¿Qué pasó?! —gritó el detective.
No hubo respuesta.
—¡Agentes!
Silencio.
El detective subió rápidamente las escaleras.
Leo, Alice y Daniel permanecieron abajo.
—No deberíamos quedarnos aquí —dijo Alice.
Leo asintió.
—Tenemos que salir.
Daniel señaló la puerta.
—Pero dijeron que no abriéramos.
Leo miró la puerta.
Luego miró las escaleras.
—Entonces tendremos que encontrar otra salida.
Caminaron hacia un pasillo lateral.
Pero antes de avanzar...
Leo se detuvo.
Había algo escrito en la pared.
No estaba allí antes.
Tres palabras.
**"YO LOS ENCUENTRO."**
Alice retrocedió.
—Leo...
Daniel comenzó a respirar rápidamente.
—No...
Leo tocó la pared.
La pintura todavía estaba fresca.
—Lo escribió hace poco.
Entonces escucharon pasos detrás de ellos.
**Paso.**
Silencio.
**Paso.**
Alice agarró el brazo de Leo.
—No mires.
Leo permaneció inmóvil.
Los pasos se detuvieron.
Y una voz masculina habló desde la oscuridad:
—Deberían haber escuchado la advertencia.
Leo sintió un escalofrío.
La voz continuó:
—Ahora ya es demasiado tarde.
Daniel susurró:
—Es él...
El cazador de rumores.
Leo lentamente levantó la mirada.
Una silueta estaba al final del pasillo.
No podían ver su rostro.
Solo sus ojos.
Y entonces...
Desde afuera del edificio...
se escuchó nuevamente aquel sonido.
Un rugido profundo.
**RRRRRRAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH...**
La silueta se quedó completamente quieta.
Por primera vez...
parecía tener miedo.
Y Leo comprendió algo terrible:
**El asesino no estaba utilizando a Valglot para asustarlos.**
**También le tenía miedo a él.** 😨🦌🔴