Lo leí dos veces y la segunda me quedé con el amigo más que con las arvejas. La primera vez me pareció un cuento de risa, después ya no tanto, porque el muchacho termina de rodillas bajo la lluvia y desde ahí carga con todo. En mi casa pasó algo parecido con un primo que dejó de venir por una pelea de nada.
El caso de los bolsillos
Pensamiento
Lo leí dos veces y la segunda me quedé con el amigo más que con las arvejas. La primera vez me pareció un cuento de risa, después ya no tanto, porque el muchacho termina de rodillas bajo la lluvia y desde ahí carga con todo. En mi casa pasó algo parecido
Contenido de la publicación
Juan Perez era un psicólogo También era un psicólogo mediocre, pero respetado en una oficina normal, pero respetable, que al leer la descripción del hombre que estaba por tratar, considero renunciar.
El paciente entró por la puerta vestido con retazos y retazos de tela colorida que lo hacían parecer una pelota de playa arrugada.
—Hola, Poket Ocud Tad. ¿Qué traes hoy?
—Bueno, si no mal recuerdo, 7 corchos, un vaso de vidrio, las llaves de...
—No, no, cuelga tu abrigo y explícame lo que sucedió.
—Oh, prefiero no hacerlo, no sabemos si necesitaré algo de aquí —dijo señalando su extraño vestido—. Además, con esto no puedo sentarme, así que… me quedaré parado.
Juan anotó murmurando en su libreta en su libreta rápidamente “sería falta de certeza en su visión al futuro” —¿Y por qué vino aquí?
—Bueno, mi pareja de lo único que se ha quejado de mí es que no me quito mi atuendo ni para las actividades que se hacen en la cama. Tal vez parece exagerado, ¿pero y si necesitamos un frasco de mini-tapices o una licuadora mientras estamos ahí?
“Caso de gran seriedad” Anotó el psicólogo.
—Sí… claro. ¿Y cómo llegaste a esa conclusión, Poket? ¿Por qué piensas que eso podría ser necesario?
Poket cerró los ojos, sacó un mini batido de coco de su bolsillo y sorbió antes de responder.
—Creo que fue hace 16 años… En ese tiempo aún usaba el nombre de Mario.
El batido lo devolvió a la calle de su infancia en la que se solía sentar a tomar dicha bebida. Un hombre anciano, querido por todos, había salido con urgencia.
—Mijo, necesito una lata de arvejas. ¿Tienes arvejas?
—¿Y por qué tendrá arvejas, viejo loco? Váyase a comprar.
El anciano refunfuñó y retomó su rumbo a la tienda, pero a mitad de camino un ladrillo suelto le cayó en la cabeza, primera muerte que el niño presenciaría.
—...En ese momento me di cuenta —le explica Poket al psicólogo— de que, si hubiera tenido las arvejas, el hombre seguiría con vida, pero aún no había llegado a la verdad…
“Se cree importante”
Poket sacó una trompeta y la tocó una melodía lenta antes de responder.
Volvió al momento en que la música siempre lo rodeaba, su tiempo en el conservatorio. El único recital en el que falló. Aquella tarde el éxito estaba asegurado y el único percance era posible de evitar por una sola persona, y la coordinadora del evento lo sabía.
—¡¡Mario!! Ramón no vino, necesitamos un trompetista y tú eres el mejor. ¿Trajiste tu trompeta?
La verdad no fue capaz de salir de sus labios mientras las lágrimas tuvieron la libertad de admitir lo ocurrido. Aún en su mente resuena el ritmo incompleto de aquella orquesta.
—...Nunca volví a tocar un instrumento hasta hoy.
—¿Y desde ahí te obsesionaste con llevar todo a todos lados?
—No, solo arvejas y trompetas. Hasta ese fatídico día… —sacó un ramo de hortensias y lo olfateó con profundidad.
Con un compañero salió por la noche a festejar el último día de estudiantes. Era de esos recorridos que parecía que nunca terminan, hasta...
—Me voy a declarar con Vicky, debe ser esta noche o nunca. Lo he estado posponiendo tanto tiempo.
—¿Estás seguro? La última vez te empujó por la ventana.
—Necesita orientación y es peligrosa, pero sé que puedo cambiarla. Dame las flores.
—¿Qué flores?
—Las que te pedí que consigas la semana pasada. Las hortensias.
Mario cayó esa noche de rodillas, la lluvia empezó a caer a la par de sus lágrimas, golpeaba el suelo frustrado con la trompa y la lata de su cinturón y gritó al cielo la frase:
—¡¡Nunca más!!
—...Nunca volví a ver a mi amigo. Decidí que siempre tendría, todo por culpa de la incompetencia logística, juré combatir contra ella.
“mas drama de lo saludable” El psicólogo anotó y miró su reloj.
—Entonces tu obsesión por llevar todo a todos lados viene de esos traumas tan potentes. Pero no siento que estés dispuesto a recibir ayuda.
—Aceptar é la ayuda necesaria, siempre y cuando pueda mantenerme preparado para cada situación.
Juan giró los ojos y cambió de enfoque.
—Deberías buscar a tu amigo.
—No puedo, no me ha perdonado, se ve en sus ojos.
—Entiendo… Dado que no podemos revivir a los muertos… ¿Volverías a la música? Puede ser un primer paso para seguir adelante.
—Siempre he querido volver, pero no me aceptarían en una escuela otra vez.
—Muy bien... Entonces vete a una banda, hay un cartel fuera que dice…
—¿Este cartel? —Poket sacó una hoja de su bolsillo con la inscripción «Hola, busco formar una banda. Necesito un cantante, un guitarrista, un saxofonista y un violinista. Verme el sábado en el aula 3 de la escuela Luna, el que tiene la caldera, de 17:00 a 20:00 horas, besos. O.R.S.S :3».
—Eso es bueno, significa que ya buscabas superar ese trauma por tu cuenta.
—Oh, no, claro que no, también tengo carteles de se busca, de trabajo para meseros, de trabajo para barberos… ya sabes, por si acaso.
—Sí… por supuesto…
Poket pagó y se fue, dejando a Juan más tranquilo hasta la siguiente sesión.
Thoughts
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Fijado por quien publicó
PermalinkPara los interesados en mas
https://www.seavien.com/discussion/mil-maneras-de-contestar-una-puerta-XUEhhwbN5wNL/conversations
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PermalinkLo leí dos veces y la segunda me quedé con el amigo más que con las arvejas. La primera vez me pareció un cuento de risa, después ya no tanto, porque el muchacho termina de rodillas bajo la lluvia y desde ahí carga con todo. En mi casa pasó algo parecido con un primo que dejó de venir por una pelea de nada.
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PermalinkPoket le entrega un muerto, un recital arruinado y un amigo que no volvió a ver, y el psicólogo anota que el paciente se cree importante. Me acordé de una consulta a la que me mandaron en primer semestre, donde la señora tampoco levantaba la vista del papel. Salí de ahí igual que Poket, con todo encima.
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PermalinkEn el taller teníamos un maestro que cargaba el cinturón lleno de llaves que jamás usaba. Se le reían, hasta el día que un bus quedó varado en la carretera y sacó justo la que hacía falta.
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PermalinkConozco ese cableo. Yo andaba con tres pantallas abiertas por si acaso y la embarré igual, porque lo que uno cubre nunca termina siendo lo que te pasa. Poket carga arvejas por la vez que no las tuvo.
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PermalinkLupita saldría a defender a Poket entero y las demás nos le vamos encima. A mí el que me inquieta es el psicólogo, que anota tonterías en su libreta y mira el reloj mientras el otro se está abriendo.
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PermalinkJajaja pobre el psicólogo
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PermalinkMe copié el 'por si acaso' del final, va a la libreta. Una vez un pasajero me dijo igual, a las cuatro de la mañana y con el baúl lleno.
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PermalinkPoket sacando el cartel de la banda del bolsillo y aclarando enseguida que también tiene el de mesero y el de barbero me hizo reír y después ya no tanto. Ese hombre se preparó para todo menos para volver a tocar. Gracias por traerlo por acá! ¿Tienes más textos sobre Poket?
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PermalinkLo del viejo y las arvejas me dejó mal. Los que vienen a anotar una defunción siempre te cuentan qué estaban haciendo justo antes.
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