Distract Novato no siempre fue un nómada, no siempre siguió un camino improvisado, siempre fue un hombre que buscaba cumplir las expectativas y, de algún modo, ganarse su propia razón de existir.
Acostado en cama ajena, a dos centenas de kilómetros de su abandonado y solitario hogar, Distract se levantó una vez más para seguir su viaje. Preparó un café que bebió despacio. Volcó un poco, puesto que solo tenía disponible su mano izquierda. La otra, desde hacía varios meses, estaba ocupada por un frasco recubierto al fondo de un líquido dorado y una pequeña flecha que lo había guiado hasta ese punto.
Se sintió humillado con solo pensarlo y, tras lavar su taza, salió, cerrando la puerta con llave para bajar y salir del edificio al exterior, donde lo esperaban sus dos nuevas compañeras de viaje.
Entró como copiloto. Victoria PELIGRO, su chófer, lo miró furiosa tras los lentes de sol.
—Bueno, ya podemos salir —Distract bostezó indiferentemente.
—¿Qué estabas haciendo? ¿Y el café?
—Me lo tomé… dijiste que me dejabas hacerme un café…
—¡Para llevar! ¡Era para llevar! ¡Yo también quería!
Distract se alteró con esa reacción mientras un déjà vu le generaba dudas.
—Es que entendí mal. ¿Vuelvo a subir para…?
—¡No! Ya está, no pospondré más el viaje.
Victoria arrancó el motor mientras escuchaban risas en el asiento de atrás.
—¡Victína, duérmete!
—Lo siento, lo siento… —Victína Eclipse, la mujer anticuada del asiento trasero, volvió a ponerse en su posición, presionando los ojos—. Ya está, ya me dormí.
—No puedes hablar y dormir al mismo tiempo.
—Qué aburrido…
Victoria arrancó el auto y salieron a la calle a una velocidad tolerable para Victoria.
—¿Por qué querés que se duerma?
—No durmió en toda la noche, se escapó y nos esperó en el auto o algo así. Ni siquiera sé cómo salió sin la llave.
—Por la otra puerta. La de vidrio que daba directo al exterior de la torre —dijo Victína.
Distract y Victoria dudaron un segundo de a qué se refería. O Victína saltó de una ventana del 4.º piso sin lastimarse, o encontró un pasadizo secreto.
—No importa —cortó Victoria—, lo que importa es que dormir, comer, beber, respirar y cagar son cosas que dejo que no hagas. Te voy a matar. Así que cállate y duerme… por favor.
El auto salió de la ciudad a la ruta luego de un rato. Victoria estaba tensa porque no podía acelerar a gusto por más de 2 minutos.
—Tenés que tener más cuidado —dijo Distract—. Los camiones no se pasan cuando hay uno frente al otro.
—¡Y yo cómo iba a saber!
—¡Son reglas simples!
—¡A ver, idio…! Amigo, no puedo ver que hay un segundo camión desde frente al de atras, es muy incómodo.
Distract no comprendía las pausas que hacía Victoria en las discusiones, pero sentía que cada vez eran más cercanos y que debía respetar esa confianza.
—Bueno, Victoria, solo tené cuidado. Al volante siempre hay vidas en juego.
Victoria se quedó callada mientras sus labios comenzaban a temblar y arrugarse.
—Sí… sí… siempre hay una vida en juego…
—¿Estás bien?
—Claro… ¿por qué? Ni que fueras detective para interrogarme.
—Te quedaste cerca, pero no… —Distract se encorvó con nervios y admitió su profesión—. Yo era policía, de hecho, no me llamo Distract en realidad.
—No puede ser, un impostor —reaccionó Victína, abriendo la puerta del vehículo. El viento les voló el cabello y algún recibo—. ¡Rápido, Victoria, salta del auto!
—¡No! No te asustes, Distract es mi apellido. ¡Y cierra la puerta, que es peligrosa!
—Oh… —Victína cerró la puerta tranquilamente—. Siento que ya estoy dominando esta cosa de las puertas.
—Bueno… si las manejás tan bien… —Victoria se detuvo unos segundos, como siempre, antes de terminar su frase—… por favor, no la abras durante el viaje.
—Entiendo, amiga Victoria, no comprendía el peligro hasta ahora. Pero, amigo, quiero una explicación con lo del nombre o no vas a volver a ser policía en tu vida.
—Bueno… mi primer apellido es Distract. Mi nombre es Oficial… Oficial Distract Novato.
—Guau… no creí que hubiera un peor nombre que Distract.
—Bueno, Victoria, nací y mis padres querían que ese fuera mi trabajo. Es una práctica más común de lo que parece.
A pesar de no entender lo que era un oficial o un policía, Victína asintió con la cabeza para disimular.
—¿Y por qué lo abandonaste?
—Prefiero no contarlo…
—Ajá… no me dejás poner música, no me explicás tu pasado…
—Está bien… Te explico mi fracaso —palabras fuertes para cualquier oído, pero exageradas para Victoria.
—No, no, vos no sabés lo que es fracasar.
—¿Vas a dejar que te cuente?
—Ok, ok, pero lo mío no puede ser.
—¿Estás compitiendo con eso?
—Tal vez… tal vez soy tan fracasada que solo me queda competir con eso.
—Bueno, si te parece… comenzaré con mi último día de policía. Mi trabajo era colocar multas, era simple y tenía mi vehículo pequeño para recorrer la zona, poner multas, sujetar con una mano y anotar con la otra. Pero, a media jornada, encontré el frasco, se pegó a mi mano y no pude hacer más nada de lo que podía hacer.
—¿Valiente comenzar por el final? ¿O solo un sujeto con mala suerte que cree que es un fracasado? Mi fracaso comienza desde mucho antes. Mi amigo… Jordan y yo siempre quisimos armar un club de pelea de robots en la primaria. Cuando crecí, recogí las piezas para hacer el robot y, cuando se lo mostré a Jordan, puf, explotó junto con las hortensias.
—¿Qué hortensias?
—Ah, las que Jordan traía casualmente con él…
—Bueno, mi fracaso no comenzó allí. Fui degradado 4 veces antes de dedicarme a las multas. En una ocasión me pidieron de urgencia que interceptara un atraco en el Banco “Buena plata” y me fui al banco de… plantas… Los agricultores se asustaron tanto que creí que planteaban algo ilegal, pero… resultó que solo eran cardos.
—Guau, qué fracasado. Victoria, ¿qué es un robot?
—A dormir, Victína, y luego te lo cuento —Victoria respiró y continuó su competencia—. Luego de eso, dejé el sueño del robot, aprendí a tocar la guitarra luego de encontrar un cartelito y, sorprendentemente, fui rechazada sin tener competidores en guitarra… claro, saboteé a todos los competidores en guitarra —Distract se asustó con lo del sabotaje— y me ganó exactamente la única guitarrista que pasaba por allí sin intenciones de tener el puesto. La definición de fracaso es esa: hacer todo el esfuerzo necesario y, aun así, quedar afuera.
—No —interrumpió Distract—. La verdad es que mi peor fracaso fue mi primer día. Fui asignado directamente como oficial acompañante del mejor policía del momento. Ese día nos asignaron a detener a una loca que no podía entrar a su casa. La mujer reaccionó yendo a comprar una motosierra para cortar su puerta. Una locura, pero lo más loco fue que la agitó todo el camino hasta su casa. Por eso llamaron a la policía e interferimos… mi compañero, Expert Master Crack, mantuvo la calma y la detuvo amablemente, pero mis nervios me hicieron sacar el arma. La mujer soltó la motosierra encendida y mi compañero… mi compañero fue el que sufrió las consecuencias. Eso es el fracaso: cuando los demás son quienes tienen que pagarlo.
Victoria se quedó callada mientras su labio volvía a temblar. No podía contar su parte, no era una asesina y no dejaría que lo creyeran, era mejor dejar ganar a Distract.
El silencio se apoderó de un par de kilómetros del recorrido. Distract y Victoria se habían calmado y prosiguieron con sus pensamientos, pero Victína no, aún tenía algo que decir aunque le costara ponerlo en palabras.
—En realidad, todos somos fracasados.
—Supongo, Victí —afirmó Victoria—. Podés contar tu parte si querés, pero antes vete a dormir…
—Ya fracasé en dormir, solo no puedo. Pero, a la vez, creo que nadie fracasa nunca.
—Eso no tiene sentido.
—Sí lo tiene, Oficial. Somos parte de algo más grande, cada fracaso que nos rodea nos hace quienes somos. Somos humanos, vivimos en comunidad. ¿Entonces se trata de cumplir con tu rol? No, porque si nos limitamos a eso, fracasamos con nosotros mismos y, a la vez, toda la gente que está en contra. Ladrones, asesinos, criminales. Todos ellos fracasan cuando el mundo es un éxito, ¿no? Entonces el mundo no cumple porque aparta una porción de la humanidad.
—No podés apoyar a los criminales —le recriminó Distract.
—No los apoyo, pero también hay que comprender que todo es una sola cosa. Al final, yo no debería estar aquí. Hace poco descubrí que toda mi vida seguí un camino marcado que yo no construí, yo no pude elegir mis fracasos y mis derrotas y empiezo a pensar: ¿son mis fracasos si alguien más los provoca o es un éxito ajeno? Honestamente, por primera vez estoy donde quiero estar y lo anterior… lo que viví, no fue mi culpa y, a la vez, elegí abandonar a otros para estar aquí… me esperan y no voy a llegar, no me arrepiento. ¿No es eso fracasar? ¿Fracasamos cuando nos arrepentimos?
Finalmente, las lágrimas bajaron de los lentes de Victoria delante de la vista de Distract. Era algo silencioso, pero claro, guardaba más arrepentimiento de lo que Distract podía pensar. Distract no lo mencionó, solo disimuló, prefirió simplemente dejarla y voltear a la ventana, sólo dejarla llorar.