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Frijoles congelados

Tom
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Contestar una puerta requiere sabiduría, no es algo que cualquier niño puede hacer a la ligera.

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Contenido de la publicación

Contestar una puerta requiere sabiduría, no es algo que cualquier niño puede hacer a la ligera.

Una niña y un anciano recorrían una tundra helada entre las montañas. La niña, a lomos del señor, veía el blanco del paisaje, preguntando por la lejanía y el motivo del color de la nieve. El anciano, aún con fuerzas, estaba atento a cada árbol y arbusto, tratando de notar un peligro del que la niña no estaba consciente.

—Abuelito, ¿cuándo vamos a volver con mamá y papá?

El anciano tragó saliva al oírla y tartamudeó ligeramente. ¿Cómo podría darle una respuesta esperanzadora que no le rompa el corazón?

—Quiero conocer a mi hermanita.

—Tal vez… —tartamudeó el anciano—… todavía no nació, no apures las cosas… por ahora estamos de viaje.

—Estoy muy aburrida. ¿Jugamos algo?

—Sí, juguemos al que se queda más tiempo callado. Empiezo.

La niña sonrió y permaneció callada durante todo el resto del recorrido mientras jugaba con los pelitos de la cabeza del señor sin que este pudiera reaccionar.

A medida que el paisaje se ponía más blanco, encontraron una cabaña cubierta como con un velo de nieve. El señor dejó a la niña en el suelo y pateó la puerta de la cabaña para abrirla. El espacio estaba abandonado y oscuro, lo que el señor compensó con una linterna. El suelo estaba cubierto por una alfombra rojiza y muebles elegantes, pero deshechos.

—Bueno, ponete cómoda, Ma…

—¡¡Ja!! ¡Ganaste! Digo… ¡¡gané!! Te gané, abuelo, te gané… ¿Qué se siente? Por fin te gané algo, te gané.

La euforia a la niña le duró un rato hasta que se calmó y el anciano le pudo explicar.

—Escucha, hagamos otro juego. Llámame solo… Enzo, y tú decides cómo te quieres llamar. ¿Cuál sería el nombre que te gustaría llevar? Nombre y apellido.

La niña lo miró emocionada. Una sonrisa se le asomaba mientras la emoción de que le llamaran como quería se hacía real. Ella lo había pensado desde hacía tiempo, una palabra tan única que la describe tanto como la palabra “nevada” describe lo que pasa en una nevada.

—Me quiero llamar Frijol.

—Fr… ¿Frijol? No te podés llamar Frijol.

—Te gané, abuelo, me llamarás como quiera. Ahora soy Frijol Lenta, me encanta. Y si no, llámame como siempre.

—Pero… Frijol, es… es…

—Es el mejor nombre de la vida, chiquito, bonito y adorable como un conejito.

El anciano recordó el conejo frijol de la amiga de Frijol, pero se suponía que habían pasado 3 años desde la última vez que se vieron. Aun así, protestar significaba explicar algo que Enzo, por simple preocupación, no era capaz de explicar. Y así, Frijol Lenta se quedó con ese nombre para siempre.

Thoughts

  • LauraLetras

    Enzo empieza a decirle Ma y se corta a la mitad, y en esa sílaba ya está todo, ese nombre no se puede usar más. La niña cree que ganó un juego y en realidad acaba de perder el suyo. Cuando elige llamarse Frijol y él se calla, me quedé pensando que callarse es lo único que le queda para cuidarla. Me dejó fría.

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  • GasparLeon

    En los viajes largos de antes se callaba a los chiquillos justo así, con un juego, para que dejaran de preguntar. Por eso el juego del que se queda más tiempo callado uno ya sabe para qué es. Yo he visto a una madre callar a un niño una carretera entera, y el niño feliz de haber ganado.

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  • Ovid

    El juego del silencio me dejó pensando. Enzo le propone quedarse callados justo para no contestar lo de los papás, y ella lo gana contentísima sin enterarse de lo que acaba de aceptar. El nombre que elige después es lo único que decide ella sola en todo el relato. Gracias por traerlo! ¿Vas a publicar la segunda parte de Frijol Lenta?

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  • CapituloTrasCapitulo

    Apostaría a que esto sigue. Un abuelo que se cambia el nombre en medio de la nieve deja demasiado abierto para quedar en un cuento suelto.

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