—Dices que me amas, pero tus acciones demuestran lo contrario; me lastimas con tus palabras ásperas y maldiciones sin censura. Eres un bastardo.
—Fui un bastardo empedernido que se enamoró de lo que vio; me dejé llevar por tus labios mentirosos y por tu táctica de niña santa, te amo.
—No me digas que me amas porque me das asco. No me busques más en los lugares que frecuento; no soporto estar cerca de ti porque te detesto.
—Es tan molesto tener que ver tu rostro que me da náuseas. Eres de lo más ruin. Mi ruina, déjame vivir.
Lo mire con asco retrocediendo, pero él me tomó del brazo obligandome a mirarlo a los ojos. Recuerdo como el miedo me invadía... sin embargo, lo quería de alguna manera.
—¡Suéltame!, me lastimas. ¿No te basta con seguirme a todo lados? ¡Soaring, eres insoportable!
Me tomó entre sus brazos a la fuerza y no pude hacer nada, como siempre. En ese momento me di cuenta que no me iba a hacer caso por más que protestara...
—Entonces, si no te gusta y te da asco mi presencia ¿Por qué me permites hacer esto?
Intenté separarme de él, pero su agarre era más fuerte.
Y pensar que en algún momento lo amé con locura...