Hola, bonito.
Estas últimas semanas han sido confusas.
Hace un par de días se cumplieron dos meses desde que todo acabó. Lo irónico es que se siente más largo de lo que es. Supongo que también se siente la distancia que hubo entre nosotros en ese tiempo.
Te comento, he estado conociendo a una persona.
A veces se siente raro tener llamadas nocturnas con alguien que no eres tú. ¿Pero sabes? Creo que me está empezando a gustar, aunque se siente raro hacer todo lo que un día hicimos juntos con otra persona.
Y aunque sean cosas mínimas, como ver pelis que nos quedaron pendientes, escuchar música o simplemente dormir en llamada, es extraño.
Siento que no te extraño, no tanto.
Me siento feliz. Ahora vuelvo a esperar un mensaje, a reírme o a sentir esa sensación de nervios con alguien más.
No quiero que pienses que te reemplacé rápido, porque no fue así.
Yo te quise tanto.
Ayer lloré porque sentía que jamás sentiría lo mismo con alguien más.
Es momento de aceptar que no vas a regresar.
Y que, si lo hicieras,
yo no podría estar contigo.
Me fallaste, y aunque ya no estamos juntos, nunca lo estuvimos.
Yo también siento que te fallé.
¿Te acuerdas cuando me preguntaste si te diría si me besé o conocía a otra persona? Yo te respondí que sí te contaría porque no podría con la culpa.
Bonito, besé a otra persona.
Y aunque lo nuestro ya finalizó, yo siento que te fallé.
Te quiero mucho, chico lindo.
Te agradezco por escucharme. Gracias por intentar entenderme cuando ni yo lo hacía.
Porque no todo fue malo.
Hubo momentos lindos y estoy feliz de haberme enamorado por primera vez y que fueras tú.
En este momento, mi cabecita recuerda nuestras charlas, nuestras caminatas por Javier Prado, los besos, las cosquillas, los besitos en la frente, las risas, cuando me cargabas y yo me iba para atrás, cuando despertaba y te miraba con los ojitos cerrados, descansando.
También quiero agradecerte por enseñarme a ver lo linda y valiosa que soy.
Antes de ti, yo odiaba mis ojos. Ahora, cada que puedo, los resalto más.
Fuiste el primero en decirme que tenía unos ojitos bonitos.
Gracias, bonito.
No sé si después de esto escriba más.
Quizá sí, porque una parte de mí sabe que voy a necesitar más de dos meses para superarte por completo.
Y quizá nunca lo haga, porque uno nunca olvida a su primer amor.
Pero, al menos, quiero regresar acá y saber que solo eres un recuerdo bonito de mí.
Pero ya no te quiero más.