Han pasado tantas cosas desde que ya no hablamos.
Primero me sentía con la necesidad de estar contigo, de pedirte perdón por haber acabado todo contigo.
¿Estúpido, no?
Luego me sentí mejor. Supongo que la frase de “mente ocupada no extraña a nadie” es cierta, porque durante ese tiempo me sentí tranquila. Te extrañaba, obviamente, pero no sentía esa necesidad de buscarte.
A veces siento que todo lo que tuvimos fue una mentira, que nunca te conocí ni un diez por ciento. Tú sabías dónde vivía, conocías a mi mejor amiga, sabías de mis hermanos, sabías mucho de mí. ¿Pero yo qué sabía de ti?
Hablabas de confianza, pero ¿cómo podía confiar en alguien que me mentía tanto?
Aún recuerdo la noche que me confesaste que acababas de tener un hijo, que la razón por la cual te alejaste de mí fue por eso. Tenías miedo de mi reacción. Te perdoné, pero ¿por qué? ¿Por qué tuve que perdonar que me mintieras con algo tan grande?
¿Cómo pude confiar en ti nuevamente después de eso?
Fui una completa estúpida.
A veces pienso que quizá nunca terminaste con ella, porque desaparecías y aparecías de la nada. O quizá estoy siendo exagerada. Ya no sé qué pensar.
¿Cómo sé que me decías la verdad?
Ya no sé si puedo seguir defendiendo tu nombre. Pero también sé que me muero por saber de ti.
Y eso es lo que más me confunde.
Porque puedo estar enojada contigo, puedo pensar en todas las cosas que hiciste mal, puedo preguntarme una y otra vez cuánto de todo lo que vivimos fue verdad… y aun así, hay una parte de mí que quisiera que aparecieras.
Siento que estoy haciendo estupideces, que si me vieras actualmente estarías muy decepcionado de mí. Y entonces me pregunto: ¿por qué me preocupa tanto decepcionarte, si tú nunca pareciste preocuparte demasiado por decepcionarme a mí?
Cuando salgo con algún chico, siento que te estoy traicionando. Como si estuviera arruinando la idea que tienes de mí.
Me siento como si fuera una cualquiera por salir con alguien cuando hace poco “cortamos”.
Lo irónico es que nunca fuimos novios.
Entonces, ¿qué estoy intentando superar exactamente?
¿Una relación que nunca existió?
¿Una persona que quizá nunca conocí realmente?
¿O la versión de nosotros que construí en mi cabeza?
No sé qué decir.
No sé qué escribir.
No sé qué sentir.
A veces quiero odiarte. Otras veces quiero saber cómo estás. A veces quiero que regreses y otras veces pienso que, si regresaras, probablemente volvería a hacerme las mismas preguntas que me estoy haciendo ahora.
¿Te quiero o simplemente estoy aferrada a la idea de lo que pudimos ser?
No lo sé.
Y quizá eso sea lo único que puedo decir con certeza ahora mismo:
No sé si todavía te quiero.
No sé si extraño quién eras, quién pensé que eras o quién quería que fueras.
Solo sé que todavía me importas.
Y estoy intentando entender por qué.