Elegí esta canción porque siento que representa mucho cómo me siento en estos momentos.
En esta habitación compartimos risas y pequeñas discusiones. A veces, cuando me arreglo, me acuerdo de ti. De cuando me mirabas y yo te decía que no lo hicieras porque me ponía nerviosa. De cuando me decías que me veía bonita. O de cuando, por tu culpa, llegábamos tarde al trabajo porque querías seguir durmiendo.
Es raro no tenerte acá.
Estaba demasiado acostumbrada a tu presencia, pero supongo que es mejor así. :”(
Al final, ya no habrá un “nosotros”.
Escribo esto porque necesito cerrar este ciclo. Necesito entender que todo lo que tuvimos se quedará en el pasado, como un recuerdo bonito.
Así que iniciemos por cómo nos conocimos.
Debo confesar que, aunque trabajábamos en el mismo lugar, yo no te había notado hasta ese viernes.
Ahora que lo analizo bien, entiendo el porqué de tus inseguridades. Quizá no fue el momento adecuado para conocernos. Hubiese sido mejor en otro escenario, ¿no crees?
Quizá uno donde estuviéramos conversando tranquilos y no donde yo estuviera llorando por alguien más.
Aunque debo admitir que, después de ese día, lo único que estaba en mi cabeza eras tú.
Te juro que no había nadie más, corazoncito.
Fue raro. Demasiado.
Pero, de alguna manera, todos lo notaron.
Sole decía que me veía más feliz.
Vicente se sorprendía porque ya no lloraba.
Mario me seguía dando consejos, pero le caías bien.
Ale decía que estaba más “bonita”.
Mafer y Enzo decían que se notaba que me gustabas muchísimo.
Y yo solo lo negaba porque me daba mucho miedo.
Me gustabas —me gustas— demasiado.
Simplemente te miraba y sentía que todo estaba bien.
No quería faltar al trabajo porque sabía que ibas a estar tú y eso me animaba muchísimo. Aunque me daba rabia que llegaras tarde.
Pero mi momento favorito siempre era la hora de refrigerio.
Sabía que ibas a estar ahí, sentado, solito, y yo con muchísimas ganas de decirte:
“Hijito, socializa.”
Pero tratándote indiferente porque me daba miedo que notaras que me gustabas y pensaras que era intensa.
AHHHHH.
Y recuerdo perfectamente nuestro primer beso.
Estábamos conversando y, de la nada, te mordí. ANDJWLLWS.
Me dijiste que no lo hiciera porque me ibas a devolver el mordisco.
Y yo, obviamente, te volví a morder.
Y pum.
Me perseguiste por todo el parquesito porque ME QUERÍAS HACER COSQUILLAS.
Nos caímos y empezamos a reír hasta que nos miramos.
Y pum.
El beso.
Te confieso que mientras escribo esto sonrío como estúpida.
¿QUÉ HICISTE QUE ME DEJASTE TEMPLADA CON UN BESO?
TE ODIO.
También admito que me moría de celos cuando te veía con tu compañera de mesa riéndose a cada rato.
Aish, me da rabia pensarlo.
¿Por qué te reías con ella?
Te odio.
Si me preguntan cuál es mi día favorito, respondería que los viernes.
Lo cual es raro porque antes decía que eran los martes, ya que ese día conocí a Harry Styles.
Sin embargo, empecé a amar los viernes porque salíamos en grupo y tú estabas ahí.
AHORA QUE ME ACUERDO.
Ese viernes donde empezó todo, ese MALDITO viernes, te odié porque te vi con Sof y AGHHHH, LOS ODIO.
Aunque luego me explicaste que era porque ella se sentía mal y tú, como eres buena gente, estabas haciendo de psicólogo.
Fuera celos.
En fin.
Después de ese día me ilusioné todavía más porque me dijiste que te gustaba.
Y yo te respondí con un “no se nota” porque estaba molesta.
Pero luego todo fue bonito. :(
Me acuerdo de aquella noche en la que caminamos por todo Javier Prado.
Al inicio me estaba muriendo de miedo porque me llamaste y me dijiste:
“Tenemos que hablar.”
Y pum.
Dije: “Ya fue. Me va a decir que no me ilusione y mucha vaina.”
Pero después de tanta charla me preguntaste si me gustabas.
Yo te dije que no.
Después te dije que sí.
Después que no sabía.
Y tú me miraste con cara de:
“¿Esta loca?”
Hasta que lo hablamos más en serio y caímos en cuenta de que sí, era mutuo.
Recuerdo tu cabello un tanto largo, tus ondas que se veían tan lindas y tus lentecitos que te quedaban preciosos.
Te dije que te parecías a Carl, el protagonista de uno de mis libros favoritos.
Y tú solo sonreías bien bonito.
Ese día caminamos hasta las 2 a. m. por todo ese lugar, hasta que tocó irse a casita.
Ahora todo lo que tengo en mente son nuestros momentos lindos.
Cuando bailábamos la Macarena. SBSJKS.
O la vez que te obligué a bailar Axe Bahía.
Cuando compartíamos música.
Cuando me acompañabas hasta mi paradero y yo ponía cancioncitas de Morat.
AHHHH, Y ESE PARQUESITOOOO.
Siempre “descansábamos un rato”, pero la hora pasaba volando y pum, 1 a. m.
Yo te hacía berrinches porque quería quedarme más tiempo.
Tú con tu cara de:
“Esta chica está loca.”
Pero me hacías caso.
Y pum.
2 a. m.
Me acuerdo de cuando me dijiste “te quiero” por primera vez.
No te respondí.
Estaba muy asustada.
Tenía mucho miedo de querer a alguien otra vez.
Pero con el paso de los días me di cuenta de que sí.
Que te quería un montón.
Que estaba dispuesta a abrir mi corazón contigo porque me sentía protegida y querida a tu lado.
Me acuerdo de tus llamadas nocturnas.
Tú sabías que no estaba pasando por un buen momento y siempre estabas ahí para repetirme una y otra vez lo valiente que era.
Te agradezco mucho por eso.
Estaba muy confundida entre irme o quedarme y, sin duda, tu ayuda me sirvió.
Porque, a pesar de que ya no esté contigo, siento que tomé la mejor decisión al quedarme.
Me acuerdo de nuestra primera discusión.
Estuvimos una semana sin hablarnos hasta que, pum, me llamaste y pudimos solucionar las cosas.
Me abrazaste muy fuerte y yo solo pude llorar y decirte lo mucho que te había extrañado.
Aunque ese día terminaste discutiendo con Lua.
O bueno, ella te gritaba y tú solo la mirabas con una cara. SNSKKDSMLS.
Me acuerdo de que te conté que mi mayor miedo era sentir que era demasiado intensa.
Y tú me dijiste que te gustaba mi intensidad.
Que no me limitara contigo.
Recuerdo todo.
Tengo fotos y videos de nosotros.
En ellos todo era tranquilidad, amor y paz.
Y ahora te extraño tanto.
Siento muchísimo tu ausencia.
Ya no hablo con nadie.
Ya no hay llamadas nocturnas contigo.
Ya no hay un:
“Buenos días, estrellitas. La Tierra les dice hola.”
WJKS KAKKSSK.
Es nuestro.
Lo prometo.
Estaba esperando tu llamada.
Pero no llamaste.
Quizá, en el fondo, sabes que no hicimos las cosas bien.
Quizá tú sí eres consciente de lo que me hiciste.
Y bueno…
Supongo que uno de los dos tiene que ser la parte cuerda.
Tú mismo lo dijiste.
Merezco estar rodeada de gente que me respete.
Y tú no lo hiciste. :(
Buscaste la primera excusa para irte de mi vida cuando yo justifiqué todas tus acciones para mantenerte en la mía.
Irónico, ¿no?
Jamás permití que alguien me faltara el respeto.
A la primera red flag, decidía irme.
Pero contigo quería quedarme.
Sabes…
No dudo de que me quisieras.
Pero a veces querer a alguien no es suficiente.
Te quiero mucho, bonito.
Y siempre voy a guardar con cariño la versión de nosotros que existió.
Pero necesito dejarla donde pertenece:
en el pasado.
Espero que seas feliz.
Y quién sabe…
Quizá más adelante podamos hablar tranquilos, sin dolor, sin reproches y sin intentar recuperar algo que ya terminó.
Por ahora, solo quiero agradecerte por haber sido parte de mi historia.
Cuídate, amor bonito.