Un domingo regresaba de la playa, aquella arena caliente por el sol radiante agarre un bronceado canela me hacían resaltar los ojos azules. Cansado del trajín del día y de disfrutar el litoral, cruzar las altas montañas que une Caracas la Guaira sobre una autopista afluyente de vehículos, llegue a casa cansado y me comí unas galletas con queso crema y un batido de lechosa, horas después me propongo a dormir.
Usualmente me despierto a media noche para ir al baño, tomo un poco de agua y vuelvo a la cama. La noche estaba serena, observe por la ventana una llovizna tenue que caía sobre el tejado y sobre los árboles, el clima se sentía frío, para meterse debajo de la cobija y reconciliar el sueño. Realizando una respiración profunda de relajación para dormir, sin darme cuenta caí en un sueño:
-Recuerdo claramente que me encontraba en una estación del Metro, en pleno anden junto a las escaleras mecánicas, visualice las cerámicas color azul de aquella estación, el piso forrado de laminas plásticas color negro, al fondo estaban dos escaleras mecánicas que subían a un segundo piso. La gente caminaba de derecha a izquierda, otros esperando la llegada del vagón. En un momento voltee hacia la sala de espera que estaba en el anden y vi de lejos una imagen de un hombre con facciones serenas y una expresión amable. Sus ojos estaban enmarcados por un par de anteojos de montura fina y oscura. Su cabello era corto, de color gris/plateado, peinado hacia atrás de manera ordenada, piel blanca con tono bronceado. Viste elegante con un traje oscuro (aparentemente negro o azul marino) que denota sobriedad. Lleva una camisa blanca impecable y una corbata con un diseño de rayas diagonales en tonos azules y grises. Su postura era erguida y proyecta una imagen de respeto, experiencia y madurez, sus manos estaban agitando sobre sus hombros una señal de Adiós o de despedida, sentía que no podía acercarme, ni hablarle, solo observaba sus gestos de cariño.
-En mi interior sentía cercanía, emanaba una infinita tristeza como de despedida, de una partida inesperada que no aceptaba, experimentaba una sensación de estar sólo, rodeado de tanta gente y no poder abrazar o tocar, o simplemente hablar. Una sensación de protección, de paternidad..
Al despertar esa mañana, agitado por el sueño tan lúcido que había vivido, una corazonada insistió en comunicarme con mi padre, años sin hablarle por la distancia, al reaccionar entendí que la figura del hombre en el sueño era él, que dolor sentí por no reconocerlo en el sueño, pero en el fondo sabía que era el. Dos meses después, recibí una llamada inesperada anunciando lo crítico de su salud, una enfermedad que le consumía el alma y las ganas de vivir. Posteriormente falleció Diciembre 2017, Entendí su despedida desde aquel andén del Metro.
Tener estos sueños inesperados que quedan grabados en la memoria, experimenté una visión del futuro a través del sueño, muchos lo llaman vidente, mientras que el fenómeno específico se conoce como tener sueños premonitorios.
Te ha pasado? , Has experimentado estos sueños lúcidos de aviso o Alerta?
Amortes22