Agnóvar sostiene las dagas de Kwon.
Su cuerpo blanco permanece inmóvil frente a nosotros.
Pulcro.
Proporcionado.
Perfecto.
No tiene rostro, pero la leve hendidura sobre su cabeza continúa imitando una sonrisa.
-Al fin nos conocemos, señor Byeolha.
Nadie habla.
Mujin mantiene el escudo levantado. Seolhwa contiene el hacha con ambas manos. Hejin intenta analizar la figura, aunque el Monóculo de la contradicción absoluta solo devuelve líneas superpuestas que se destruyen unas a otras.
Eunbyeol me observa.
No parece haber comprendido el nombre.
Ni ella ni los demás reaccionaron cuando Agnóvar lo pronunció.
No porque no lo hayan escuchado.
Lo escucharon.
Sin embargo, la palabra no consiguió permanecer dentro de sus cabezas.
-¿Qué acaba de llamarlo? -pregunta Jiwon.
Agnóvar inclina la cabeza.
-¿No lo recuerdan?
Jiwon frunce el ceño.
-Dijo...
Se interrumpe.
Su expresión cambia.
Busca una palabra que desapareció antes de poder retenerla.
Agnóvar lleva una mano hacia el rostro inexistente.
-Qué descortés.
La hendidura de su sonrisa se profundiza.
-Una presentación debería recordarse.
-Devolvé a Kwon -digo.
La sonrisa desaparece.
No lentamente.
En un instante.
La superficie vuelve a quedar lisa.
-Siempre lo mismo.
Hace girar una de las dagas.
-Miles de años. Una segunda vida. Mundos enteros muertos detrás de tus ojos...
Da un paso.
-Y todavía empezás una conversación pidiendo algo.
Desaparece.
La punta de la daga se detiene frente a mi ojo.
No veo el movimiento.
No percibo intención.
Agnóvar permanece tan cerca que la blancura de su piel ocupa todo mi campo de visión.
-Deberías aprender a ofrecer.
Corto hacia arriba.
La figura vuelve a estar a veinte metros.
No esquivó.
La distancia entre ambos simplemente cambió.
El sistema muestra una ventana.
[Autoridad exterior utilizada.]
[Desplazamiento conceptual restringido.]
[Consumo de manifestación: 0,0000004 %.]
Agnóvar gira la cabeza hacia el mensaje.
-¿Ves?
Levanta la mano libre.
-Hasta moverme tiene un precio.
Luego señala el cielo vacío de la Primera Babel.
-Tu carcelero es extremadamente meticuloso.
-¿El sistema te encarceló?
-No.
Su tono contiene diversión.
-Eso habría sido interesante.
Camina alrededor del grupo.
Nadie baja las armas.
-El sistema no encarcela. Clasifica. Organiza. Mide. Coloca nombres sobre las cosas y después actúa como si las hubiera comprendido.
Se detiene frente a Hejin.
Ella sostiene el báculo junto al pecho.
Agnóvar inclina la cabeza para observar el monóculo.
-Contradicción absoluta.
Levanta un dedo.
-Un nombre pretencioso para una herramienta incapaz de mirarme.
Hejin no retrocede.
-Puedo verlo.
-Ves aquello que acepté mostrar.
-Entonces está gastando tiempo en explicarlo.
La superficie de su rostro se hunde.
Esta vez no crea una sonrisa.
Crea dos pequeñas cavidades donde deberían existir ojos.
No tienen pupilas.
Solo oscuridad.
-Me gustás.
Hejin activa un sello.
Agnóvar aparece detrás de ella.
Apoya una mano sobre su hombro.
-No porque seas valiente.
Su voz surge al lado de su oído.
-Porque creés que comprender algo te protege de ello.
La barrera de Mujin golpea entre ambos.
Agnóvar desaparece antes del impacto.
Vuelve a aparecer sobre una estatua.
Cruza las piernas.
Las dagas descansan sobre sus rodillas.
-Esto es decepcionante.
Seolhwa levanta el hacha.
-Bajá y hacelo menos decepcionante.
Agnóvar gira hacia ella.
-Puedo matarlos.
La frase carece de emoción.
No es una amenaza.
Es una afirmación.
La ventana azul confirma sus palabras.
[Advertencia.]
[La diferencia de autoridad continúa siendo crítica.]
[Combate directo no recomendado.]
Seolhwa mira el mensaje.
Después a Agnóvar.
-Entonces hacelo.
Agnóvar permanece inmóvil.
-¿Para qué?
-¿No era eso lo que querías?
-No.
Baja de la estatua.
Sus pies tocan el suelo sin producir sonido.
-Yo quería entrar.
Abre los brazos hacia la ciudad sin rostros.
-Quería sentir nuevamente un mundo capaz de pronunciar nombres distintos.
Su voz se vuelve más suave.
-Quería observar cuánto tardaban en suplicarme que se los quitara.
Las figuras de la Primera Babel giran hacia nosotros.
Miles de cuerpos sin rostro.
Todos escuchando.
Agnóvar camina entre ellos.
-Matar es sencillo.
Toca la cabeza lisa de un niño.
-Incluso un animal puede hacerlo.
Sus dedos atraviesan la superficie.
La figura no sangra.
Agnóvar extrae de su cabeza una pequeña esfera luminosa.
Dentro veo recuerdos.
Una mujer alada sosteniendo al niño.
Una plaza.
Una canción.
Un nombre que no consigo escuchar.
Agnóvar contempla la esfera.
-Pero convencer a alguien de que nunca necesitó existir...
Cierra la mano.
La luz desaparece.
El niño cae.
Su cuerpo se convierte en ladrillos.
-Eso requiere conversación.
Jiwon avanza.
-Era una persona.
-Era una contradicción almacenada.
-Era una persona.
Agnóvar gira hacia ella.
-¿Cuál era su nombre?
Jiwon abre la boca.
No lo sabe.
-Entonces no deberías fingir que te importa.
La luz curativa cubre el lugar donde cayó el niño.
No queda nada que sanar.
Agnóvar la observa durante unos segundos.
-También me gustás.
Jiwon lo mira con odio.
-No me importa.
-Por eso.
La sonrisa regresa.
-Las personas que creen conservar principios bajo presión producen las mejores expresiones cuando los traicionan.
Mujin se coloca delante de ella.
-No va a tener la oportunidad.
Agnóvar observa el escudo.
Después la postura de Mujin.
-¿El hombre que protege?
-Sí.
-¿A todos?
-A quienes pueda.
-Una respuesta cuidadosamente mediocre.
Mujin no reacciona.
Agnóvar da otro paso.
-¿A quién protegerías si solo pudieras elegir uno?
-No participaré en su juego.
-Ya lo hiciste al entrar.
El sistema emite un sonido.
Una nueva ventana aparece entre ambos.
[Recordatorio de misión.]
[Destruya el avatar limitado de Agnóvar.]
[Tiempo restante: 23 horas, 54 minutos.]
Agnóvar mira el contador.
-Veintitrés horas.
Levanta una daga.
La hoja refleja su rostro inexistente.
-Demasiado tiempo para una ejecución.
-Tenés miedo de enfrentarnos con las restricciones -dice Seolhwa.
Todos la miramos.
Agnóvar también.
Durante varios segundos no se mueve.
Después empieza a reír.
No tiene boca, pero el sonido sale de todas las figuras de la ciudad.
El suelo vibra.
Las estatuas tiemblan.
-Excelente.
La risa se corta.
Agnóvar apunta la daga hacia ella.
-Intentaste herir mi orgullo.
-¿Funcionó?
-No.
Una pausa.
-Pero voy a fingir que sí.
La daga desaparece.
Agnóvar levanta las manos hacia el cielo.
-Administrador.
El sistema no responde.
-Sé que estás escuchando.
Silencio.
Las ventanas permanecen suspendidas.
Agnóvar espera.
Después inclina la cabeza.
-¿Necesitás que utilice el canal correcto?
Una de sus manos se introduce en su propio pecho.
No rompe piel.
La superficie blanca se abre como una tela.
De su interior extrae algo parecido a un hilo negro.
No es energía.
Cada sección contiene pequeños símbolos que cambian antes de que pueda leerlos.
Agnóvar lo sostiene frente a él.
-Presento una modificación del escenario.
La Primera Babel queda inmóvil.
Una ventana negra aparece.
No azul.
Negra.
Las letras son blancas.
[SOLICITUD DE INTERCAMBIO EXTERIOR.]
[Solicitante: Agnóvar.]
[Clasificación: entidad no participante.]
[Estado contractual: restringido.]
Hejin da un paso.
-¿Intercambio?
Agnóvar gira ligeramente hacia ella.
-Silencio.
No levanta la voz.
Aun así, Hejin pierde el habla.
Se lleva una mano a la garganta.
No hay herida.
La ventana azul reacciona.
[Autoridad hostil detectada.]
[Restituyendo función vocal del participante.]
Hejin tose.
El sonido regresa.
Agnóvar observa el mensaje.
-Siempre tan posesivo.
La ventana negra continúa.
[Indique los términos propuestos.]
Nadie respira durante un instante.
El sistema no rechazó la comunicación.
Le pidió términos.
Agnóvar extiende el hilo negro.
-Solicito apertura temporal del límite del piso.
[Propósito.]
-Ampliación de participantes.
[Justificación.]
La sonrisa de Agnóvar vuelve.
-El grupo actual dejó de divertirme.
Seolhwa avanza.
Mujin vuelve a detenerla.
La ventana negra permanece inmóvil.
Después aparece una respuesta.
[SOLICITUD RECHAZADA.]
[La diversión del solicitante no constituye un criterio de equilibrio.]
Agnóvar deja escapar una risa breve.
-Mentiroso.
El cielo tiembla.
Por un momento, los ojos interminables regresan detrás de la realidad.
El sistema lanza cadenas azules alrededor de su avatar.
[Advertencia contractual.]
[No exceda el porcentaje de manifestación autorizado.]
-No lo excedí.
Agnóvar mueve los dedos.
Los ojos desaparecen.
-Solo recordé cuánto de mí dejaste afuera.
La palabra dejaste permanece en mi cabeza.
No dijo que el sistema no pudiera contenerlo.
Dijo que lo dejó afuera.
Agnóvar vuelve a observar la ventana.
-Modificaré la propuesta.
El hilo negro se divide en tres.
-Cedo una parte de mi manifestación permitida.
[Cantidad ofrecida.]
-Cuarenta por ciento del avatar actual.
Hejin deja de respirar.
Su mirada se mueve entre Agnóvar y el sistema.
Si ofrece una parte de su manifestación, el avatar debería debilitarse.
La ventana procesa la oferta.
[Contraprestación solicitada.]
-Apertura del límite.
-Expulsión temporal de los participantes actuales.
-Creación de una grieta pública en su mundo.
-Acceso voluntario para nuevos cazadores.
-Extensión del contador a tres días.
Las ventanas azules aparecen una tras otra.
[Solicitud incompatible con el diseño original del piso.]
[Riesgo de contaminación entre escenarios.]
[Riesgo de exposición planetaria.]
[Riesgo de incorporación masiva de participantes no clasificados.]
Agnóvar abre los brazos.
-Exactamente.
[SOLICITUD RECHAZADA.]
-Todavía no escuchaste el resto.
Agnóvar tira del segundo hilo.
Dentro aparecen miles de luces diminutas.
Nombres.
No sé cuántos.
Cada uno pulsa como un corazón.
-Devuelvo doce mil identidades intactas a los cimientos.
Jiwon palidece.
-Las tenías.
Agnóvar no la mira.
-Por supuesto.
-Podías devolverlas desde el principio.
-También podía no hacerlo.
Jiwon aprieta el báculo con tanta fuerza que los dedos pierden color.
La ventana negra analiza el nuevo ofrecimiento.
[Valor insuficiente.]
Agnóvar se queda quieto.
Después inclina la cabeza.
-¿Insuficiente?
La palabra contiene una molestia real.
No porque hayan rechazado su propuesta.
Porque han evaluado su oferta por debajo de lo esperado.
-Estás sobreestimando esta especie.
El sistema no responde.
-Son doce mil identidades completas.
Silencio.
-Incluyen cinco nombres fundacionales.
La ventana cambia.
[Valor actualizado.]
[La oferta continúa siendo insuficiente.]
Agnóvar aprieta los dedos.
Una de las luces se rompe.
Un grito atraviesa la ciudad.
No pertenece a nadie visible.
El sistema lanza otra cadena.
[El deterioro deliberado reducirá el valor de la oferta.]
Agnóvar deja de apretar.
-Sos desagradable cuando negociás.
Hejin me mira.
No necesita decirlo.
Esto no se parece a una defensa automática.
El sistema está calculando.
Asignando valor.
Negociando con una entidad exterior que intentó destruir un piso entero.
Agnóvar extiende el tercer hilo.
Esta vez no veo nombres.
Solo una forma geométrica que cambia constantemente.
El sistema reacciona antes de que hable.
[ACTIVO NO AUTORIZADO DETECTADO.]
[Origen: escenario anterior a la indexación.]
[Clasificación: ■■■■■.]
Por primera vez, Agnóvar parece satisfecho.
-Ahora prestás atención.
La figura geométrica gira sobre su palma.
La luz azul del sistema se curva alrededor.
-Ofrezco una pregunta.
No comprendo.
La ventana tampoco responde de inmediato.
[Especifique.]
Agnóvar acerca la forma a su rostro liso.
-Te diré dónde murió uno de tus administradores.
El mundo se detiene.
No como cuando el sistema bloquea una revelación.
Esta vez el escenario entero parece perder continuidad.
Las figuras de la Primera Babel parpadean.
Durante una fracción de segundo dejan de existir.
Las ventanas se llenan de símbolos incomprensibles.
[INFORMACIÓN NO VERIFICADA.]
[La afirmación contradice el registro de continuidad administrativa.]
-Lo sé -responde Agnóvar-. Por eso tiene valor.
El sistema no vuelve a rechazarlo.
Las cadenas alrededor del avatar se aflojan.
Una nueva ventana aparece.
[CONTRAPROPUESTA.]
[El solicitante cederá:]
[45 % de manifestación permitida.]
[12.000 identidades intactas.]
[La ubicación verificable del evento administrativo referido.]
[Una autoridad vinculada a la Primera Babel.]
[El sistema concederá:]
[Apertura temporal del límite del piso.]
[Retorno de los participantes actuales a su mundo de origen.]
[Creación de una grieta de reclutamiento.]
[Extensión del escenario: 72 horas.]
[Cantidad máxima de nuevos participantes: 64.]
[Restricciones adicionales:]
[El solicitante no podrá abandonar el piso.]
[El avatar no podrá atacar directamente la Tierra.]
[La grieta no podrá absorber participantes contra su voluntad.]
[Los participantes recibirán advertencia de riesgo antes de ingresar.]
Agnóvar lee los términos.
-Sesenta y cuatro es una cifra miserable.
[La cifra no será modificada.]
-Cien.
[Sesenta y cuatro.]
-Ochenta.
[Sesenta y cuatro.]
-Sesenta y cinco.
[Sesenta y cuatro.]
Agnóvar permanece inmóvil.
La hendidura de su sonrisa desaparece.
-Estás disfrutando esto.
El sistema no contesta.
Agnóvar vuelve a mirar los términos.
-Quiero seleccionar a ocho personalmente.
[Rechazado.]
-Quiero hablarles antes de que entren.
[Aceptado bajo supervisión.]
-Quiero que sepan lo que ocurrió con Kwon Taesung.
La daga gira entre sus dedos.
[Rechazado.]
Agnóvar inclina la cabeza.
-¿Porque arruinaría la prueba?
[Porque la información pertenece al desarrollo interno del escenario.]
-Entonces aceptás que las historias te importan.
No hay respuesta.
Agnóvar se acerca a la ventana negra.
La toca con un dedo.
-Acepto.
[INTERCAMBIO CONFIRMADO.]
El hilo negro desaparece de sus manos.
Una parte del cuerpo de Agnóvar se desintegra.
El brazo izquierdo se vuelve transparente.
Después el torso.
Su presencia disminuye.
No mucho.
Sigue resultando insoportable.
Pero el aire vuelve a moverse con normalidad.
[Manifestación del avatar reducida al 55 %.]
[Autoridad exterior actualizada.]
Doce mil luces aparecen sobre la Primera Babel.
Descienden como lluvia.
Cada una entra en una figura sin rostro.
Los cuerpos caen.
Después empiezan a cambiar.
Aparecen ojos.
Bocas.
Cabellos.
Escamas.
Orejas.
Alas.
No todos despiertan.
Algunos permanecen inmóviles.
Jiwon corre hacia el más cercano.
Agnóvar la observa.
-Doce mil oportunidades.
Su tono contiene orgullo.
Como si acabara de realizar un acto de misericordia.
-Agradecémelo.
Jiwon se arrodilla junto a una mujer que recupera el rostro.
Comprueba su respiración.
No mira a Agnóvar.
-No.
La sonrisa vuelve.
-Perfecto.
El suelo se abre bajo nuestros pies.
No aparece una grieta.
El escenario se dobla.
Las calles de la Primera Babel se elevan alrededor como páginas cerrándose.
Eunbyeol pierde el equilibrio.
Mujin clava el escudo.
No sirve.
La fuerza no intenta lanzarnos.
Intenta sacarnos de la definición del piso.
Una ventana aparece.
[PARTICIPANTES ACTUALES SERÁN RETORNADOS A SU MUNDO.]
[El progreso del escenario será preservado.]
[Tiempo restante tras la reapertura: 72 horas.]
-¡Agnóvar! -grito.
Él permanece en el centro de la ciudad.
El avatar pulcro levanta la mano derecha.
Las dagas de Kwon siguen entre sus dedos.
-No tardes demasiado.
-Te voy a matar.
-Eso espero.
La hendidura de su rostro se vuelve más profunda.
-Una promesa resulta mucho más entretenida cuando quien la pronuncia cree que podrá cumplirla.
El mundo desaparece.
Caigo sobre asfalto.
El impacto abre una grieta bajo mis pies.
Los sonidos llegan de golpe.
Sirenas.
Motores.
Gritos.
Helicópteros.
Levanto la cabeza.
Estamos en Seúl.
No dentro de la residencia.
Ni en una zona evacuada.
En medio de una avenida.
Los vehículos frenan.
Las personas corren.
Mujin cae a mi derecha y utiliza el escudo para proteger a dos civiles de los fragmentos de asfalto.
Seolhwa aterriza sobre el techo de un auto.
Jiwon aparece junto a una parada de autobús.
Eunbyeol y Hejin caen dentro de una barrera mágica.
Doyun rueda por el suelo y se pone de pie con el arco preparado.
No hay rastro de Kwon.
Tampoco de sus dagas.
Una pantalla azul cubre el cielo de la ciudad.
[ANUNCIO MUNDIAL.]
[El piso 5 ha sufrido una modificación excepcional.]
[La Torre de Babel será reabierta temporalmente.]
[Cantidad disponible de participantes adicionales: 64.]
[Tiempo restante para completar el escenario: 72 horas.]
Las personas se detienen.
Los teléfonos apuntan hacia nosotros.
Los helicópteros giran.
El sistema continúa.
[GRIETA ESPECIAL: LA PRIMERA BABEL.]
[Ubicación: República de Corea.]
[Acceso disponible para cazadores despertados.]
[Nivel mínimo recomendado: 10.]
[Advertencia: el nivel recomendado no garantiza supervivencia.]
El cielo se abre.
La grieta aparece sobre la ciudad.
No se parece a las anteriores.
Es circular.
Perfecta.
Dentro no existe oscuridad.
Vemos la Primera Babel.
La ciudad blanca.
La torre convertida en cuerpo.
Y a Agnóvar, de pie frente a la abertura.
Su figura tiene tamaño humano.
Sin embargo, aparece ampliada sobre toda la superficie de la grieta, como si el cielo fuera una pantalla.
No tiene rostro.
Aun así, millones de personas sienten que las está mirando individualmente.
Su voz surge de teléfonos, televisores, radios y altavoces.
No hackea los dispositivos.
La realidad decide que todos deben escucharlo.
-Habitantes de la Tierra.
Los gritos disminuyen.
Incluso las sirenas parecen alejarse.
-Durante años observaron a sus cazadores entrar en lugares que ustedes no podían comprender.
Camina despacio por la Primera Babel.
-Los llamaron héroes.
-Los convirtieron en símbolos.
-Les entregaron nombres más grandes que las personas que los llevaban.
Detrás de Agnóvar, las figuras recuperadas empiezan a despertar.
-Ahora poseen una oportunidad.
Extiende una mano hacia nuestro mundo.
-Sesenta y cuatro de sus mejores cazadores pueden entrar.
La ventana del sistema aparece bajo su figura.
[El ingreso es voluntario.]
[La muerte dentro del escenario será permanente.]
[La alteración de identidad puede persistir fuera de la Torre.]
Agnóvar inclina la cabeza.
-Qué considerado.
Parece leer el mensaje junto al resto del mundo.
-Les advierte que pueden morir.
-No les advierte que sobrevivir puede ser peor.
La ventana azul parpadea.
[Declaración no verificada.]
Agnóvar ríe.
-Todavía estamos negociando qué puedo decir.
Las personas alrededor empiezan a murmurar.
Yo observo las ventanas.
El sistema no lo silencia.
Lo corrige.
Lo limita.
Discute con él delante de toda la humanidad.
Agnóvar abre los brazos.
-Vengan.
-Demuestren que los nombres que construyeron alrededor de ustedes significan algo.
Su rostro liso se orienta hacia los edificios gubernamentales.
-Los más fuertes.
Luego hacia las sedes de asociaciones extranjeras, aunque no puede verlas desde la grieta.
-Los más famosos.
La hendidura vuelve a formarse.
-Los más desesperados.
Su atención termina sobre nosotros.
Sobre mí.
-Y traigan al cielo que regresó.
La frase se escucha en toda la Tierra.
Esta vez el sistema intenta intervenir.
[Información restringida.]
Las palabras ya fueron pronunciadas.
Millones las escucharon.
Pero al intentar repetirlas, parte de la frase se deshace.
Los civiles recuerdan que Agnóvar pidió a alguien.
No recuerdan a quién.
Yo sí.
Eunbyeol se lleva una mano a la cabeza.
-Dijo algo sobre usted.
-Sí.
-¿Qué?
No respondo.
La grieta continúa abierta.
Dentro, Agnóvar levanta una de las dagas de Kwon.
La sostiene frente a la humanidad.
-Tienen setenta y dos horas.
La hoja gira.
-Consigan aliados.
La segunda daga aparece en su otra mano.
-Construyan estrategias.
Adopta la postura de Kwon.
-Convénzanse de que esta vez será diferente.
El cielo alrededor de la grieta se llena de ojos durante un instante.
Solo uno.
Tan breve que muchas personas creerán haberlo imaginado.
-Yo les daré todas las oportunidades que necesiten.
La superficie lisa de su rostro se hunde hasta imitar una sonrisa.
-Así, cuando fracasen, no podrán culpar a nadie más.
La comunicación termina.
La grieta permanece.
El contador aparece sobre Seúl.
[71:59:59.]
Una caravana negra frena a pocos metros.
Jang Seongho sale antes de que los vehículos terminen de detenerse.
Guardias armados rodean la avenida.
Médicos corren hacia nosotros.
Jang observa al grupo.
Nos cuenta.
Una vez.
Después otra.
Su expresión cambia.
-¿Dónde está Kwon Taesung?
Nadie responde inmediatamente.
Eunbyeol lo mira.
-¿Quién?
Jang queda inmóvil.
Mujin baja la cabeza.
Jiwon aprieta el ladrillo que todavía sostiene entre los brazos. El mismo bloque en el que fue convertida la criatura de los cimientos.
El sistema permitió que lo trajera.
Hejin observa la grieta.
-Necesitamos reunir a los cazadores.
Jang sigue mirándonos.
-Pregunté dónde está Kwon.
Lo recuerdo sentado en el sillón.
Robando comida.
Quejándose de una película.
Golpeando la barrera.
Dos voluntades intentando salvarse entre sí.
Después nada.
-Agnóvar lo tiene -respondo.
Jang levanta la vista hacia la figura blanca dentro de la grieta.
-¿Qué es Agnóvar?
Miro las ventanas que todavía muestran el acuerdo.
Algunas líneas desaparecen antes de que Jang pueda leerlas.
Otras son reemplazadas por símbolos censurados.
[Intercambio exterior completado.]
[Activo informativo pendiente de entrega.]
[Ubicación del evento administrativo: retenida hasta el cumplimiento de las condiciones.]
No entiendo completamente lo que estoy viendo.
Una entidad exterior negoció con el sistema.
Compró una puerta.
Pagó con identidades.
Ofreció información sobre la muerte de un administrador.
Y el sistema aceptó.
-No lo sé -respondo.
Por primera vez, la duda no se limita al enemigo.
Miro la grieta.
Después las ventanas azules.
-Tampoco sé qué es realmente el sistema.
Dentro de Babel, Agnóvar gira su rostro sin facciones en nuestra dirección.
Aunque la comunicación terminó, sé que puede verme.
Levanta una daga.
La apoya sobre el lugar donde debería estar su boca.
Pidiéndome silencio.
Luego señala el contador.
La primera oportunidad que nos concedió ya está consumiéndose.