Cuando el último espasmo desaparece, la casa queda en silencio.
No un silencio normal.
Uno de esos que aparecen después de una tormenta, cuando todos siguen vivos pero nadie está seguro de haber vuelto entero.
Kwon es el primero en abrir los ojos.
Parpadea una vez.
Después otra.
—Capitán...
—No te muevas todavía.
—No iba a hacerlo. Estoy considerando retirarme de la vida.
Mujin se incorpora de golpe.
Demasiado rápido.
El suelo cruje bajo su mano.
Se queda quieto al darse cuenta.
—Mi cuerpo pesa distinto.
—No pesa distinto —digo—. Es más fuerte. Todavía no lo controlás.
Doyun se sienta despacio, mirando sus dedos.
Hejin se agarra la cabeza con ambas manos.
—Escucho la electricidad de las luces. Eso no es normal.
—Lo será por un tiempo —respondo.
Jiwon respira hondo, todavía pálida.
Eunbyeol levanta su libreta del suelo como si fuera lo único estable del mundo.
Seolhwa abre los ojos al final.
No grita.
No pregunta.
Solo mira primero hacia la puerta.
Hacia donde están los niños.
—Están bien —le digo.
Sus hombros bajan apenas.
—Bien.
Una ventana aparece frente a todos.
[Felicidades por completar el entrenamiento en dificultad: Infierno.]
[Tiempo interior transcurrido: 365 días.]
[Tiempo exterior transcurrido: 1 día.]
[El Orbe del amanecer — SSS ha sido consumido.]
[Recompensas otorgadas.]
[Todas las estadísticas principales aumentan en +25.]
[Suerte aumenta en +5.]
[La experiencia no será modificada.]
[Este campo no cuenta como piso oficial de la Torre.]
Kwon se queda mirando la ventana.
—Un año de sufrimiento y ni siquiera experiencia.
Hejin, tirada en el suelo, levanta un dedo.
—Sistema miserable.
—Miren el resto antes de quejarse —digo.
Las recompensas empiezan a aparecer una por una.
Primero la mía.
La Espada del bosque descansa junto a mí, silenciosa.
Pero no dormida.
Puedo sentir algo dentro.
Una presencia agazapada entre raíces y sombras.
Kwon la mira de reojo.
—Esa espada te mira de vuelta.
—Lo sé.
—Eso no era una pregunta.
No respondo.
La siguiente ventana aparece.
[Kwon Taesung][Equipo obtenido][Dagas de la ciudad de los cuchillos apagados — S+]
[Tipo: dagas gemelas.]
[Fuerza: +15.]
[Destreza: +35.]
[Habilidad adherida:]
[Silencio de callejón]
[Durante 30 segundos, reduce drásticamente el sonido producido por pasos, respiración y movimiento de ropa.]
[El efecto se cancela si el usuario recibe daño directo o realiza un ataque frontal evidente.]
[El primer ataque contra un objetivo que no haya detectado al usuario aumenta la probabilidad de incapacitación.]
[Uso disponible: 3 veces por piso.]
Las dagas aparecen frente a Kwon.
Son oscuras, delgadas, casi sin brillo. No parecen armas hechas para lucirse. Parecen hechas para desaparecer entre costillas.
Kwon las toma.
Por primera vez, no sonríe de inmediato.
Las prueba en sus manos.
Un giro.
Otro.
Ni siquiera escucho el corte del aire.
—Me gustan —dice al final.
—Eso me preocupa —murmura Jiwon.
—A mí también —añade Eunbyeol.
Kwon sonríe.
—Qué lindo. Se preocupan por mí.
—Por los demás —corrige Eunbyeol.
La siguiente recompensa cae sobre Mujin.
[Kang Mujin][Equipo obtenido][Escudo de la puerta que no debe caer — SS]
[Tipo: escudo pesado.]
[Fuerza: +30.]
[Resistencia: +60.]
[Habilidad adherida:]
[Ancla de la última puerta]
[Al defender una entrada, pasillo, muro, puente o posición fija, el usuario puede anclarse al terreno.]
[Durante la activación, reduce enormemente el retroceso recibido.]
[Mientras el usuario no abandone la posición, aliados detrás de él reciben una leve reducción del miedo.]
[Duración: 5 minutos.]
[Uso disponible: 1 vez por piso.]
El escudo cae frente a Mujin con un golpe seco.
El patio tiembla.
Es enorme, negro, con marcas profundas como si hubiera soportado siglos de golpes. En el centro tiene una puerta grabada, cerrada con cadenas.
Mujin lo levanta con una mano.
Después frunce el ceño.
—Antes esto me habría arrancado el brazo.
—Ahora no —digo.
Camino hacia mi inventario y saco otra arma.
La Espada de Clemen.
La hoja que me acompañó desde el primer piso.
Mujin la reconoce al instante.
—Capitán...
Se la lanzo.
Él la atrapa con cuidado.
Más cuidado del que esperaba.
—Ya no es mi arma principal —digo—. Y su juramento encaja mejor con vos.
Mujin baja la mirada hacia la espada.
[Espada de Clemen — A]
[Fuerza: +15.]
[Destreza: +10.]
[Juramento de Clemen]
[Al defender un territorio, fortaleza, ciudad, refugio o posición fija:]
[Daño contra monstruos: +10 %.]
Mujin cierra los dedos alrededor de la empuñadura.
—No la voy a deshonrar.
—No es una reliquia sagrada. Es una herramienta.
—Para usted.
Su voz sale más seria de lo normal.
—Para mí no.
No discuto.
A veces, dejar que un arma pese más de lo necesario también sirve.
La siguiente ventana pertenece a Jiwon.
[Han Jiwon][Equipo obtenido][Bastón del hospital del último día — S+]
[Tipo: bastón de sanación.]
[Magia: +45.]
[Resistencia: +10.]
[Habilidad adherida:]
[Triaje del último aliento]
[Permite estabilizar temporalmente a un objetivo en estado crítico, impidiendo que muera por hemorragia, shock o fallo orgánico durante un corto periodo.]
[No cura la herida.]
[No restaura miembros perdidos.]
[El objetivo debe recibir tratamiento real antes de que finalice el efecto.]
[Uso disponible: 1 vez por piso.]
Jiwon mira el bastón flotando frente a ella.
Es blanco, simple, con una línea dorada que baja desde la punta hasta la base. No parece un arma. Parece algo que uno llevaría a una sala de emergencias.
Sus dedos tiemblan cuando lo toma.
—No cura...
—No —digo—. Da tiempo.
Jiwon aprieta el bastón.
—A veces eso es todo lo que falta.
Nadie responde.
Porque todos entendemos que para ella esa recompensa no es solo poder.
Es una segunda oportunidad que el sistema no le dio durante su prueba.
Después aparece la recompensa de Doyun.
[Seo Doyun][Equipo obtenido][Arco del valle de los mil disparos — SS]
[Tipo: arco espiritual.]
[Fuerza: +20.]
[Destreza: +55.]
[Habilidad adherida:]
[Corrección del siguiente disparo]
[Cuando el usuario falla un disparo contra un objetivo marcado, el siguiente disparo contra el mismo objetivo aumenta su corrección de trayectoria.]
[El efecto no garantiza impacto.]
[El efecto aumenta cuanto más rápido el usuario acepta el fallo y vuelve a disparar.]
[Uso pasivo.]
Doyun toma el arco.
La madera es gris, casi plateada, y la cuerda parece hecha de luz tensada. Cuando lo levanta, su respiración cambia.
Más lenta.
Más limpia.
—No garantiza impacto —murmura.
—Nada debería hacerlo —digo.
Doyun asiente.
—Mejor.
Kwon lo mira.
—¿Después de un año de trauma tu conclusión es "mejor"?
—Sí.
—Están todos peor que yo.
Eunbyeol no levanta la vista.
—Eso era difícil, pero lo logramos.
Hejin recibe la siguiente recompensa.
[Lee Hejin][Equipo obtenido][Báculo de los circuitos rotos — SS]
[Tipo: catalizador mágico.]
[Magia: +65.]
[Resistencia: +15.]
[Habilidad adherida:]
[Cierre de circuito]
[Permite estabilizar o interrumpir estructuras mágicas inestables al identificar un punto de conexión.]
[Si se usa sobre magia aliada, reduce el riesgo de desborde.]
[Si se usa sobre magia enemiga, aumenta la probabilidad de colapso parcial.]
[Consumo de magia variable según complejidad del circuito.]
Hejin se queda mirando el báculo.
Tiene anillos flotantes alrededor de la punta, como pequeños diagramas incompletos. Cada anillo gira en una dirección distinta.
—Esto... —susurra— es hermoso.
Kwon ladea la cabeza.
—Parece algo que explota.
—Todo explota si lo tratás como idiota.
—Me lo dijo con cariño.
—No.
Hejin toma el báculo y los anillos se alinean de golpe.
Por primera vez desde que volvió, sus ojos brillan con interés en lugar de cansancio.
La siguiente ventana aparece frente a Eunbyeol.
[Kim Eunbyeol][Equipo obtenido][Libro de los siete frentes — S+]
[Tipo: herramienta táctica vinculada.]
[Destreza: +15.]
[Resistencia: +25.]
[Magia: +35.]
[Habilidad adherida:]
[Orden incompleta]
[Permite emitir una orden táctica aun con información insuficiente.]
[Los aliados que acepten la orden recibirán una breve mejora en claridad de objetivo y coordinación.]
[El efecto disminuye si la orden es contradictoria, imposible o emocionalmente inestable.]
[Uso disponible: 3 veces por piso.]
Un libro aparece sobre su libreta.
No la reemplaza.
Se posa encima, como si el sistema entendiera que quitarle su libreta habría sido una declaración de guerra.
Eunbyeol abre el libro.
Las páginas están vacías.
Después aparecen líneas, mapas, flechas y posiciones que cambian según su mirada.
Ella se queda inmóvil.
—No existe una orden perfecta —dice en voz baja.
—No —respondo.
—Entonces el sistema me dio una herramienta para actuar antes de estar segura.
—Exacto.
Eunbyeol cierra el libro.
Su expresión no es feliz.
Pero sí más firme.
—Lo voy a usar bien.
La última recompensa pertenece a Seolhwa.
La ventana aparece.
Y todos se quedan en silencio.
[Seolhwa][Rasgo consolidado][Berserker latente — A]
[Cuando un aliado bajo protección directa se encuentra en peligro crítico, el miedo, dolor y fatiga de la usuaria pueden convertirse temporalmente en impulso de combate.]
[Durante la activación, aumenta la fuerza, resistencia al dolor y agresividad ofensiva.]
[El efecto se intensifica si el objetivo protegido es un civil o menor de edad.]
[Advertencia: un uso prolongado puede afectar el juicio.]
[Equipo obtenido][Hacha de la última puerta — SS]
[Tipo: hacha pesada.]
[Fuerza: +45.]
[Resistencia: +35.]
[Habilidad adherida:]
[Nadie pasa]
[Al proteger una puerta, entrada, refugio o persona no combatiente, los primeros ataques del usuario contra enemigos que intenten atravesar su línea defensiva aumentan su poder de interrupción.]
[Si el usuario se encuentra bajo el efecto de Berserker latente, el efecto aumenta.]
[Uso pasivo.]
El hacha aparece frente a ella.
Es grande.
Demasiado grande para la imagen tranquila que todos tienen de Seolhwa.
La hoja está oscura, gastada, marcada por golpes. El mango parece hecho de madera quemada. En la base hay una pequeña inscripción:
[Última puerta.]
Seolhwa extiende la mano.
La levanta.
No con facilidad absoluta.
Pero sí con una naturalidad que hace que Kwon abra la boca.
—Perdón... ¿ella acaba de levantar eso?
Mujin mira el hacha.
Después mira a Seolhwa.
—Sí.
Hejin señala con el báculo.
—La señora tranquila del orfanato recibió un hacha gigante y un rasgo berserker.
Jiwon suspira.
—Eso resume bastante bien nuestro grupo.
Seolhwa observa el arma sin expresión.
—No me gusta.
El silencio se vuelve incómodo.
Después ella continúa:
—Pero entiendo por qué es mía.
Nadie se ríe.
Ni siquiera Kwon.
Porque todos sentimos lo mismo.
Esa hacha no nació de furia.
Nació de puertas cerradas con niños llorando detrás.
Lo siguiente que hago es ver el estado actualizado de todos, mostramos nuestros estados:
[Kim Cheonro]
[Nivel: 9]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 68.000/250.000]
[Fuerza: 39 + 55 equipo]
[Destreza: 39 + 10 equipo]
[Resistencia: 75 + 80 equipo]
[Magia: 25]
[Suerte: 7]
[Puntos libres: 0]
[Equipo principal actualizado:]
[Espada del bosque — SS]
[Fuerza: +50]
[Set de principiante de Clemen — A]
[Fuerza total del set: +5]
[Destreza total del set: +10]
[Resistencia total del set: +80]
[Nota: Espada de Clemen transferida a Kang Mujin.]
[Kwon Taesung]
[Nivel: 6]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 39.200/82.000]
[Fuerza: 36 + 15 equipo]
[Destreza: 49 + 43 equipo]
[Resistencia: 67 + 15 equipo]
[Magia: 25]
[Suerte: 9]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Corte incapacitante — B]
[Paso de sombra menor — C]
[Instinto de flanco — C]
[Equipo:]
[Kit de protección de Clemen — B]
[Destreza: +8]
[Resistencia: +15]
[Dagas de la ciudad de los cuchillos apagados — S+]
[Fuerza: +15]
[Destreza: +35]
[Habilidad: Silencio de callejón]
[Kang Mujin]
[Nivel: 6]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 41.600/84.000]
[Fuerza: 48 + 55 equipo]
[Destreza: 35 + 10 equipo]
[Resistencia: 93 + 95 equipo]
[Magia: 25]
[Suerte: 6]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Vanguardia indomable — B]
[Choque de ruptura — C]
[Voluntad de hierro — C]
[Equipo:]
[Armadura Rompefilas de Clemen — B]
[Fuerza: +10]
[Resistencia: +35]
[Escudo de la puerta que no debe caer — SS]
[Fuerza: +30]
[Resistencia: +60]
[Habilidad: Ancla de la última puerta]
[Espada de Clemen — A]
[Fuerza: +15]
[Destreza: +10]
[Habilidad: Juramento de Clemen]
[Han Jiwon]
[Nivel: 6]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 37.800/80.000]
[Fuerza: 31]
[Destreza: 36 + 4 equipo]
[Resistencia: 58 + 30 equipo]
[Magia: 47 + 55 equipo]
[Suerte: 8]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Manos de misericordia — B]
[Prioridad médica — C]
[Pulso sereno — C]
[Equipo:]
[Vestiduras de sanadora de Clemen — B]
[Destreza: +4]
[Resistencia: +20]
[Magia: +10]
[Bastón del hospital del último día — S+]
[Magia: +45]
[Resistencia: +10]
[Habilidad: Triaje del último aliento]
[Seo Doyun]
[Nivel: 6]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 42.900/85.000]
[Fuerza: 33 + 20 equipo]
[Destreza: 52 + 55 equipo]
[Resistencia: 63 + 10 equipo]
[Magia: 28]
[Suerte: 7]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Ojo de trayectoria — B]
[Respiración del arquero — C]
[Disparo de interrupción — C]
[Equipo:]
[Protección ligera de arquero — C]
[Resistencia: +10]
[Arco largo de Clemen — B]
[Fuerza: +3]
[Destreza: +12]
[Arco del valle de los mil disparos — SS]
[Fuerza: +20]
[Destreza: +55]
[Habilidad: Corrección del siguiente disparo]
[Lee Hejin]
[Nivel: 6]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 40.300/83.000]
[Fuerza: 30]
[Destreza: 37]
[Resistencia: 55 + 30 equipo]
[Magia: 56 + 80 equipo]
[Suerte: 7]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Cálculo mágico — B]
[Resonancia menor — C]
[Sello de interferencia — C]
[Equipo:]
[Vestiduras arcanas de aprendiz de Clemen — B]
[Magia: +15]
[Resistencia: +15]
[Báculo de los circuitos rotos — SS]
[Magia: +65]
[Resistencia: +15]
[Habilidad: Cierre de circuito]
[Kim Eunbyeol]
[Nivel: 6]
[Piso: 2 superado]
[Experiencia: 38.500/81.000]
[Fuerza: 31]
[Destreza: 40 + 20 equipo]
[Resistencia: 60 + 40 equipo]
[Magia: 30 + 35 equipo]
[Suerte: 10]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Lectura del campo — B]
[Mando provisional — C]
[Memoria táctica — C]
[Equipo:]
[Kit táctico de Clemen — B]
[Destreza: +5]
[Resistencia: +15]
[Libro de los siete frentes — S+]
[Destreza: +15]
[Resistencia: +25]
[Magia: +35]
[Habilidad: Orden incompleta]
[Seolhwa]
[Nivel: 1]
[Piso: no ingresado]
[Experiencia: 0/100]
[Fuerza: 32 + 45 equipo]
[Destreza: 31]
[Resistencia: 35 + 35 equipo]
[Magia: 28]
[Suerte: 8]
[Puntos libres: 0]
[Habilidades:]
[Berserker latente — A]
[Cuando un aliado bajo protección directa se encuentra en peligro crítico, el miedo, dolor y fatiga pueden convertirse temporalmente en impulso de combate.]
[Equipo:]
[Hacha de la última puerta — SS]
[Fuerza: +45]
[Resistencia: +35]
[Habilidad: Nadie pasa]
Kwon mira los paneles en silencio.
Después mira a Seolhwa.
Después a Mujin.
Después a mí.
—Capitán.
—¿Qué?
—Creo que ahora damos miedo.
Mujin prueba el peso del escudo.
Doyun ajusta la cuerda de su nuevo arco.
Hejin observa los anillos flotantes de su báculo.
Jiwon sostiene el bastón blanco contra el pecho.
Eunbyeol abre el Libro de los siete frentes.
Seolhwa apoya el hacha contra el suelo.
El golpe es bajo.
Pesado.
Definitivo.
Miro a todos.
Un día afuera.
Un año adentro.
Y ahora, por primera vez, parecen algo más que sobrevivientes.
—necesito decirles algo a todos—les digo tranquilo
todos se giran hacia mí.
—primero que nada, Seolhwa ya es momento que ingreses a la torre, con tu estadística va a ser bastante simple pasar el piso 1 y 2 sola, así que ingresa cuanto puedas, pero igual, quédate a la charla de ahora.
—de acuerdo—me dice y se sienta
—antes de todo, si alguien no quiere oir este comunicado, puede irse ahora, porque hablaré de personas no de monstruos- los miro
nadie se para y se va aún con la advertencia.
—Entonces... necesito hablarles del culto. Para eso, les voy a contar la historia de cómo encontré a Eunji.
Nadie dice nada.
Incluso Kwon, que normalmente encuentra alguna forma de romper el ambiente, permanece en silencio.
Seolhwa se sienta despacio. El hacha de la última puerta está apoyada a su lado, demasiado grande para su figura tranquila. Eunbyeol abre su libreta, pero no escribe todavía.
Jiwon me mira con atención.
Mujin cruza los brazos.
Doyun baja la mirada.
Hejin aprieta el báculo entre sus manos.
Respiro hondo.
No porque me cueste hablar.
Sino porque sé que, una vez que empiece, ellos van a entender algo que no van a poder olvidar.
—La encontré en una instalación subterránea. No era una base militar. No era una grieta. No era una mazmorra.
Aprieto la mandíbula.
—Era un altar.
La palabra queda flotando en la habitación.
—Había símbolos dibujados con sangre. Cuerpos en el suelo. Rehenes atados. Algunos estaban conscientes. Otros ya no reaccionaban. Todos estaban conectados por un círculo ritual.
Jiwon baja la mirada.
Sus dedos se tensan sobre el bastón.
—¿Cuántos? —pregunta.
—Cerca de cien.
El silencio se vuelve más pesado.
—Los cultistas no los veían como personas. Los veían como materiales. Sangre, miedo, recuerdos, dolor. Todo servía para alimentar el ritual.
Seolhwa no se mueve.
Pero sus ojos cambian.
Porque sabe hacia dónde va esta historia.
—Eunji estaba ahí —continúo—. Tenía seis años. Estaba viva. Su padre también.
El rostro de Seolhwa pierde algo de color.
—¿Su padre...?
—Murió antes de que pudiera sacarlo.
La frase sale seca.
Demasiado seca.
Porque si le pongo emoción, quizás no pueda terminar.
—Los sacerdotes del culto habían unido las vidas de los rehenes. No era tan simple como entrar y cortar cadenas. Si rompía el círculo mal, morían todos. Si esperaba demasiado, también.
Miro mis manos.
Todavía recuerdo el olor.
La sangre.
El polvo.
La forma en que Eunji no entendía por qué su padre no se levantaba.
—Maté a los sacerdotes. Corté el núcleo del ritual. Destruí el altar.
Trago saliva.
—Pero el sistema no me dio una victoria limpia.
Nadie pregunta qué significa.
Todos lo entienden.
—Los rehenes murieron.
Jiwon cierra los ojos.
—Todos no —dice Eunbyeol en voz baja.
La miro.
Ella sostiene la libreta contra el pecho.
—Eunji sobrevivió.
Asiento.
—Sí. Eunji sobrevivió.
Pero no suena como consuelo.
No para mí.
—Cuando la encontré, estaba cubierta de sangre que no era suya. No lloraba. No gritaba. Solo miraba el cuerpo de su padre. Como si todavía estuviera esperando que alguien le explicara qué había pasado.
Seolhwa baja la cabeza.
Sus manos se cierran lentamente.
—Después de eso la llevé al hospital. Luego al orfanato. Con usted.
Ella no responde.
—Por eso vinieron a buscarla.
La sala se queda completamente quieta.
Kwon levanta la mirada.
—Los de anoche.
—Sí.
—Dijeron que era un sacrificio fallido.
—Porque para ellos eso es.
La voz me sale más fría.
—Eunji no es una niña que sobrevivió. Es un error que quieren corregir.
El aire cambia.
Mujin aprieta los dientes.
Doyun levanta la cabeza.
Hejin murmura algo por lo bajo, probablemente un insulto.
Jiwon respira despacio, pero sus ojos están húmedos.
Seolhwa no dice nada.
Eso me preocupa más.
—Ahora entienden por qué les advertí antes de hablar —digo—. El culto no está formado por monstruos.
Kwon frunce el ceño.
—Actúan como monstruos.
—Sí.
—Entonces no veo la diferencia.
—La diferencia es que algunos eligieron. Otros fueron arrastrados. Otros fueron quebrados hasta obedecer. Otros nacieron dentro del culto y nunca conocieron otra cosa.
Kwon no responde de inmediato.
—Eso no los vuelve inocentes.
—No.
—Pero cambia cómo los enfrentamos —dice Eunbyeol.
Asiento.
—Exacto.
Camino despacio frente a ellos.
—Cuando peleamos contra demonios, muertos vivientes o bestias de la Torre, la regla es simple: los destruimos antes de que nos destruyan. Pero con el culto no es tan limpio.
Miro a cada uno.
—Puede haber niños. Rehenes. Personas obligadas. Familias usadas como amenaza. Gente drogada, marcada, manipulada o convencida de que morir por ellos es salvación.
Jiwon aprieta el bastón.
—Entonces hay que identificar antes de atacar.
—Sí.
—Eso nos pone en desventaja.
—También.
Mujin suelta aire por la nariz.
—Si alguien apunta a los niños, no voy a esperar a preguntarle su historia.
—No te estoy pidiendo eso.
Lo miro directo.
—Si alguien entra con un cuchillo, lo bajas. Si alguien sostiene un ritual activo, lo cortás. Si alguien intenta llevarse a Eunji, no dudás.
Mujin asiente.
—Pero si encontramos personas encadenadas, niños con máscaras, civiles usados como escudos o cultistas que no entienden lo que están haciendo, no quiero una masacre ciega.
Kwon sonríe apenas, pero no hay humor.
—Qué difícil nos hacés la vida, capitán.
—La vida ya es difícil. Yo solo evito que se vuelvan idiotas con poder.
Hejin levanta una mano.
—Entonces necesitamos protocolos.
Eunbyeol ya está escribiendo.
—Separación de objetivos. Combatientes activos, sacerdotes, víctimas, posibles conversos forzados, rehenes, menores.
—También símbolos —añade Hejin—. Si usan círculos rituales, marcas o conexiones mágicas, necesito analizarlos antes de que alguien rompa algo a la fuerza.
Mujin me mira.
—¿Y si no hay tiempo?
—Entonces rompemos al sacerdote, no el círculo.
Hejin asiente lentamente.
—Eso tiene sentido. El ritual puede estar diseñado para matar a los rehenes si se daña la estructura, pero el operador suele ser el punto de control.
—No siempre —digo—. Pero es una regla inicial.
Jiwon levanta la voz.
—Yo necesito saber qué tipo de daño causan esos rituales. Si conectan vidas, si extraen sangre, si alteran la mente, si usan veneno...
—Vas a estudiar todo lo que tengamos —respondo—. Jang ya está reuniendo los informes de la instalación, los cuerpos recuperados y los cultistas capturados.
Seolhwa habla por primera vez.
—¿Capturados?
Todos la miran.
Su voz suena tranquila.
Demasiado.
—Los de anoche siguen vivos.
—Sí.
—¿Dónde están?
—En custodia del gobierno.
—¿Van a hablar?
—Algunos.
—¿Y los que no?
No respondo enseguida.
Porque la pregunta no viene de crueldad.
Viene de una mujer que vio a alguien señalar a Eunji como un error.
—Los que no hablen seguirán encerrados —digo—. No vamos a ejecutar prisioneros por conveniencia.
Kwon se reclina contra la pared.
—Eso va a ser un problema.
—Sí.
—El culto no va a tener la misma cortesía.
—No somos el culto.
La frase corta el ambiente.
Kwon baja la mirada.
—Entendido.
Seolhwa sigue mirándome.
—¿Y si uno de ellos sabe dónde hay otros niños?
—Entonces lo sacamos de su cabeza si hace falta.
Hejin parpadea.
—Eso sonó inquietante.
—No dije que fuera agradable.
Eunbyeol escribe algo con rapidez.
—Objetivo principal: rescate de víctimas. Objetivo secundario: captura de información. Objetivo terciario: eliminación de sacerdotes activos.
—Correcto.
—¿Y Eunji? —pregunta Seolhwa.
La sala vuelve a quedar en silencio.
—Eunji no se mueve sola —digo—. Nunca. No hasta que sepamos cuántos grupos la buscan.
—¿Ella sabe?
—Sabe que hay gente mala que quiere llevársela.
—Eso no alcanza.
—Tiene seis años.
La voz de Seolhwa baja.
—En mi prueba, Mina tenía siete.
No dice más.
No necesita hacerlo.
Entiendo.
Los demás también.
—No quiero mentirle —dice Seolhwa—. No después de todo.
—Entonces no le mienta. Pero tampoco le entregue un horror que no pueda cargar.
Jiwon asiente despacio.
—Se le puede explicar con palabras de niña. Que hay personas peligrosas. Que no hizo nada malo. Que si tiene miedo debe buscar a un adulto específico. Que no debe seguir a nadie aunque diga conocerlo.
—Eso —digo—. Quiero que todos los niños aprendan protocolos de seguridad sin sentir que viven en una prisión.
Kwon suspira.
—Eso suena imposible.
—No imposible —dice Eunbyeol—. Difícil.
—Gracias por la corrección optimista.
Seolhwa cierra los ojos un instante.
Cuando los abre, ya tomó una decisión.
—Entraré a la Torre hoy.
No me sorprende.
Pero sí a los demás.
Jiwon se gira hacia ella.
—¿Hoy?
—Sí.
—Acabás de pasar un año en el Infierno.
—Y afuera pasó un día.
—Eso no significa que tu mente haya descansado.
Seolhwa la mira con calma.
—Mi mente no va a descansar mientras Eunji siga siendo un objetivo y yo todavía no haya superado ni siquiera el primer piso.
Mujin asiente como si esa lógica le resultara perfecta.
Jiwon lo mira.
—No la apoyes con esa cara.
—No dije nada.
—Tu cara dijo mucho.
Seolhwa vuelve a mirarme.
—Usted dijo que con mis estadísticas sería simple.
—Dije que sería simple comparado con lo que debería ser.
—Entonces iré.
—Piso 1 y 2 sola —digo—. No por orgullo. Por registro. El sistema necesita reconocerte como cazadora real. Y vos necesitás habilidades propias de la Torre, no solo recompensas del orbe.
—Lo entiendo.
—No mates por impulso.
Su mirada no cambia.
—Lo intentaré.
—No. Eso no alcanza.
Me acerco un paso.
—En la Torre, tu rasgo puede activarse si hay civiles o niños en peligro. Puede darte fuerza. También puede nublarte. Si te convertís en una muralla que no escucha, vas a salvar a uno y perder a diez.
Seolhwa acepta el golpe sin apartar la mirada.
—Entonces recordaré los nombres.
Nadie entiende del todo.
Yo sí.
—Bien.
Vuelvo al centro.
—El culto va a moverse durante estos meses. El anuncio mundial, el ranking, los intentos fallidos de otros países, las recompensas de Corea... todo eso es combustible para ellos. Van a decir que el fin se acerca. Van a reclutar gente asustada. Van a prometer salvación.
Doyun habla por primera vez.
—El miedo les da soldados.
—Sí.
—Y los muertos de otros países les dan discurso.
—También.
Hejin se frota el rostro.
—Qué asco. Usan tragedias como propaganda.
—Todos los cultos hacen eso —dice Eunbyeol en voz baja—. Toman una herida y le dan un culpable.
La miro.
—Por eso no vamos a darles más víctimas.
Kwon gira una daga nueva entre los dedos.
Esta vez el movimiento es lento.
Controlado.
—Entonces, para resumir: si llevan máscara y cuchillo, los bajamos. Si llevan túnica y ritual, primero neutralizamos al operador. Si hay rehenes, no rompemos nada hasta que Hejin mire. Si hay heridos, Jiwon manda. Si hay civiles, Eunbyeol coordina salida. Si hay una puerta que aguantar, Mujin y Seolhwa. Si hay alguien intentando huir con información...
Sonríe apenas.
—Ahí entro yo.
—Y Doyun cubre a todos —agrega Eunbyeol.
Doyun asiente.
—Puedo impedir suicidios con veneno si veo el gesto a tiempo.
—Buen punto —digo—. Los cultistas de rango medio suelen llevar métodos de muerte rápida. Muela falsa, cápsulas, runas en la lengua, agujas en la manga.
Hejin hace una mueca.
—Qué gente desagradable.
—Por eso, cuando capturemos a uno, lo primero es mandíbula, manos y cuello. En ese orden.
Kwon sonríe.
—Eso sí me gusta.
—Sin matarlos.
—Me gusta menos, pero acepto.
Jiwon levanta el bastón.
—Y yo revisaré si tienen marcas, drogas o implantes mágicos.
—Sí.
Eunbyeol termina de escribir y levanta la mirada.
—Entonces esto no es solo entrenamiento contra la Torre.
—No.
—Es guerra interna.
La palabra pesa.
Guerra.
No contra monstruos.
No contra demonios.
Contra personas.
Contra humanos que rezan por el fin y llaman salvación a la muerte de un niño.
—Es prevención —digo—. La guerra empieza cuando dejamos que crezcan.
Seolhwa se pone de pie.
El hacha a su lado parece todavía demasiado grande.
Pero ya no ridícula.
—Entonces no dejemos que crezcan.
Su voz sigue siendo tranquila.
Pero ahora todos sabemos que esa tranquilidad no significa suavidad.
Miro al grupo.
Un año en el Infierno los cambió.
Las recompensas los fortalecieron.
Pero esto iba a probar otra cosa.
No si podían matar.
Eso ya lo habían demostrado.
La pregunta era si podían tener poder suficiente para destruir una casa entera y aun así elegir abrir la puerta correcta.
—Mañana empezamos operaciones contra el culto —digo—. Hoy Seolhwa ingresa al piso 1.
Kwon levanta una ceja.
—¿La acompañamos hasta la grieta?
—No.
Seolhwa me mira.
—Voy sola.
Asiento.
—Pero volvés a esta casa.
Ella mira hacia el pasillo, donde los niños probablemente están intentando escuchar.
—Sí.
—Y cuando vuelvas, vamos a explicarle a Eunji lo que necesita saber.
Seolhwa respira hondo.
—De acuerdo.
La reunión termina, pero nadie se mueve de inmediato.
Porque todos entienden que acabamos de cruzar otra línea.
La Torre ya no es el único enemigo.
El fin del mundo no solo viene de grietas, demonios o dioses exteriores.
A veces entra por la puerta principal con rostro humano.
Y por eso mismo, no alcanza con ser fuertes.
Hay que ser precisos.
Hay que ser crueles cuando toca.
Y humanos cuando todavía queda alguien a quien salvar.