¿Sara siempre tuvo el poder o se le activó en algún momento? Porque si lo sabía todo este tiempo...
Capítulo 6 — Sara Sensible Spoiler
Damián corre esta vez mirando a su alrededor para evitar otro incidente. Entra por la puerta apresurado, buscando a Sara y mirando frenéticamente por todo el lugar.
En series
In groups
Pensamiento
¿Sara siempre tuvo el poder o se le activó en algún momento? Porque si lo sabía todo este tiempo...
Contenido de la publicación
Damián corre esta vez mirando a su alrededor para evitar otro incidente. Entra por la puerta apresurado, buscando a Sara y mirando frenéticamente por todo el lugar.
—Si vas a visitarme tan seguido de ahora en adelante, mejor trae algo para comer, ¿no te parece?
—Sara.
Dice Damián con una expresión cansada y agitada por estar corriendo.
—¿Quién más? ¿Necesitas algo?
Luego de calmarse un poco, Damián responde:
—No, solo pasaba para hablar un poco.
Responde Damián, dándose cuenta de que no sabe qué hará cuando Sara muera.
—Bien, ayúdame con algo ya que estás aquí.
—Claro, me encantaría.
Dice Damián con una leve sonrisa mientras ambos caminan hacia la parte de atrás de la farmacia.
—Ayúdame con esas cajas de por ahí.
Dice Sara mientras señala un rincón del almacén.
—Llévalas al frente, al costado del mostrador. Yo las acomodaré donde van.
—Claro, ya mismo.
Damián levanta una caja, dispuesto a llevarla adelante.
—¿Y no has notado nada raro últimamente, Sara?
—¿Raro? Creo que hay un tipo que antes venía cada semana y ahora, raramente, empezó a venir más seguido.
Dice Sara con cierto tono de sarcasmo mientras ordena los medicamentos.
—Muy graciosa. Además de eso.
—No, nada realmente.
—Entiendo.
—¿Por qué preguntas?
—Nada en particular, solo curiosidad.
—Sabes que, si querías sacar conversación, hay mejores temas que ese.
Dice Sara soltando una carcajada.
—Perdona, sabes que nunca me he destacado en el ámbito comunicativo.
Responde Damián, también soltando una carcajada.
—Cierto.
Dice Sara mientras Damián lleva la última caja y mira la hora.
15:40.
—Entonces… ¿qué sueles hacer aquí?
—No mucho. Atender clientes, cambiar mercadería, ver alguna serie o jugar a algo. Tengo un par de libros y, a veces, recibo visitas de ciertas personas. ¿De verdad conseguiste trabajo? Es raro que no quieras contarme de qué se trata.
—S-sí, es verdad.
—Entonces… ¿es ilegal?
—Claro que no.
Responde Damián, un poco molesto, aunque sabe que es verdad.
—Está bien, está bien. Dejaré el tema por hoy. No quiero que te vayas, es lindo tener compañía.
—Está bien.
Ambos siguieron hablando mientras ordenaban y limpiaban un poco el lugar. Damián casi se olvidó de por qué había ido en primer lugar.
Al cabo de unas dos horas de pura charla, un hombre encapuchado entra a la farmacia.
En ese momento, Damián se pone alerta. Sus ojos se abren, sus puños se cierran y su respiración se agita.
—Hola, ¿en qué puedo ayudarle? —dice Sara con una sonrisa.
El hombre saca un arma y le apunta con unas manos temblorosas.
—¡Deme todo el dinero! Y tú no te muevas, muchacho. No trates de hacerte el héroe. Solo quiero el dinero.
Damián, completamente en shock, se queda quieto, pensando que, si le dan el dinero, ellos podrán vivir y evitar todo este lío.
—¡Apúrate!
Le grita el ladrón a Sara para que le dé el dinero.
—Claro, aquí está.
Dice Sara mientras le entrega un fajo de billetes.
En ese instante, un frasco de vidrio sale disparado directamente hacia la cabeza del ladrón.
Damián se queda mirando, paralizado.
El frasco había salido volando solo desde la estantería hasta la nuca del hombre.
Damián reconoce inmediatamente lo que acaba de ocurrir.
—¡Sara, no!
Es demasiado tarde.
El golpe provoca que el hombre apriete el gatillo. Un sonido fuerte y estruendoso silencia por completo el local.
Todos, incluido el ladrón, miran en shock a Sara, quien instintivamente lleva una mano hacia su abdomen.
Sara cae al suelo.
En ese momento, Damián reacciona y se abalanza sobre el ladrón, logrando quitarle la capucha.
Es el mismo hombre que fue despedido días atrás y que Damián había visto anteriormente al salir del trabajo.
—¡Quítate de encima! ¿Por qué se disparó?
Dice el hombre quien aún en pánico vuelve a disparar debido a la presión. Damián es empujado a un lado y el hombre aprovecha para levantarse y salir corriendo.
—No, no, no, no…
Dice el hombre mientras corre desesperado dejando su arma atrás.
Damián permanece en el suelo, completamente aturdido.
—Sara… tú…
No hay respuesta.
Solo silencio.
Damián, con todas sus fuerzas, se arrastra hasta donde está Sara escupiendo sangre mientras el dolor se agudizaba.
—Perdóname, yo…
Damián apenas consigue pronunciar las palabras.
—Volveré.
Todo se vuelve oscuro después de que toma su mano.
Damián se despierta alterado, aunque menos que la última vez.
Mira rápidamente su reloj.
7:00 AM.
8 de julio.
—Maldita sea.
Murmura Damián antes de levantarse para realizar su rutina de todas las mañanas.
Saluda a su madre y sale rumbo a la OCP otra vez, pero esta vez con un plan.
Al llegar, repite todo exactamente igual que la vez anterior. Entra al lobby, va a la sala donde se cambia de ropa, se cruza con Román, repite la conversación exactamente igual que la última vez y carga todos sus archivos de manera impecable y efectiva.
—Román, ya terminé.
—Perfecto, eres libre de irte. ¿Estás seguro de que tu poder no está relacionado con la carga de archivos?
Dice Román soltando una carcajada.
—Estoy seguro de que no.
Responde Damián fingiendo una risa.
—Dime, si yo trajera a alguien aquí para trabajar…
—Damián, eso es terreno peligroso.
Responde Román con una voz seria.
—Hipotéticamente hablando, claro está.
—¿Hipotéticamente dices? No creo que haya problema, pero a él se le aplicarán las mismas condiciones que a ti. Y, claro, debe estar de acuerdo. Así que dime, Damián, ¿quién es esta persona?
—Un conocido que perdió su trabajo hace poco también.
Román suelta un suspiro.
—Adelante. Yo no manejo esas cosas. Realiza una petición en secretaría, justo por donde entraste, a la izquierda. Esos inútiles aceptarán a cualquiera. Estamos cortos de personal igualmente.
—Gracias, Román.
—Sí, sí. Ve a hacer tus cosas, yo tengo que terminar mi trabajo.
—Te lo compensaré luego.
Dicho eso, Damián parte esta vez no hacia la farmacia, sabiendo que no pasará nada hasta las 17:30 aproximadamente.
Se acerca a la secretaría, donde ve a dos hombres y dos mujeres, cada uno trabajando en su computadora.
Se acerca al que parece más joven de los dos hombres.
—Hola, ¿te puedo hacer una consulta?
—Claro, adelante.
Dice el hombre con una voz ronca, levantando levemente la vista hacia Damián mientras se reclina un poco en su silla.
—¿Es posible que traiga a alguien para trabajar aquí? Conozco a alguien que está muy desesperado por trabajo y…
Damián es interrumpido.
—Entiendo. Tráelo, pero tienes que saber una cosa: una vez que entras, no sales. Si ese sujeto está lo suficientemente desesperado como para aceptar el trabajo, entonces tráelo y yo me encargaré de todo. Necesitamos a alguien que nos ayude con el papeleo.
—Entiendo, muchas gracias.
—Ni lo menciones.
Damián sale de la OCP y mira la hora.
17:00.
—Mierda, muy tarde. El tipo estaba por aquí, ¿no es así?
Damián busca alrededor de la zona donde se había encontrado con aquel hombre para intentar interceptarlo.
—Mierda… mierda.
Busca durante unos minutos, pero finalmente decide correr hacia la farmacia y tratar de detenerlo allí.
Una vez que llega, ya es demasiado tarde.
Escucha un estruendo y ve a alguien salir de la farmacia a lo lejos.
Corre con todas sus fuerzas.
Entra en la farmacia y ve a Sara inmóvil en el suelo.
Damián se rompe.
No llegó a tiempo.
—¡No, no, NO, NO, NO, NO!
Lo repite una y otra vez antes de ver que la pistola quedó tirada en el suelo.
—Tal vez…
Damián toma el arma y rápidamente descubre que es falsa.
No tiene balas.
La revisa una y otra vez, pero no encuentra nada.
El arma es completamente inútil.
Entonces lo entiende.
—Al final… el maldito descubrió su poder.
Aprieta los dientes.
—Qué cruel es el destino.
Damián, completamente fuera de sí, arroja la pistola contra el gran ventanal, rompiéndolo.
Se queda mirando los fragmentos de vidrio en el suelo.
Luego mira a Sara.
—Si vuelvo… ¿si lo hago, volveré?
Damián permanece inmóvil durante unos segundos.
—Me debes una grande, Sara.
El silencio vuelve a apoderarse del lugar.
Damián toma una decisión desesperada, toma el cristal y lo aprieta con fuerza cortándose las manos en el proceso mientras lo acerca lentamente para luego dejarlo caer al suelo.
—No tengo el suficiente valor para… No, debo hacerlo.
Poco después, todo vuelve a quedar oscuro.
Damián despierta.
7:00 AM.
8 de julio.
Solo mueve lentamente una mano hacia su cuello y permanece así durante unos segundos antes de levantarse para realizar su rutina de todos los días.
Esta vez se queda un poco más de tiempo mirándose al espejo.
—¿Cuántas veces más?
Damián pone una mano sobre su pecho, al borde de llorar.
—Una vez más. Hagámoslo una vez más.
Dice Damián, respirando profundamente y practicando una sonrisa antes de dirigirse a la puerta principal para despedirse de su madre.
—Bien. Esta vez seré más rápido.
Damián camina lo más rápido posible hasta la OCP.
Esta vez no va a esperar a Román. Va directamente a hablar sobre la contratación de nuevo personal.
Luego de resolver el tema en aproximadamente diez minutos, camina hacia el lobby, donde se encuentra con Román.
—Ahí estás, Damián. Ven, te enseñaré el lugar.
Después de eso, Román da la misma charla que Damián ya escuchó tres veces, solo para volver a los escritorios y cargar papeles en tiempo récord.
—Terminé, Román.
—Wow. ¿Estás seguro de que tu poder no está relacionado con la carga de archivos?
Dice Román soltando una leve carcajada.
—Lastimosamente, aún no lo he descubierto.
—Está bien, eres libre de irte. Yo tengo que terminar mi trabajo.
—Claro. Adiós.
—Adiós.
Esta vez Damián logra salir a tiempo.
Camina unas calles y espera a que el hombre encapuchado llegue para tener una charla.
El cansancio se refleja en los ojos de Damián mientras se recuesta contra una pared.
—Por favor, que esta sea la última.
Dice Damián mientras un hombre encapuchado pasa a su lado
Temas fuera de la obra: Perdon por tardar en subirlo, las clases me están cagando a palos. Como siempre amo que me digan que les gusto y que no sobre la obra, dudas, recomendaciones, etc. Muchas gracias por leer y me pone muy feliz que haya gente que le guste lo que escribí, no me lo esperaba. Muchas gracias de nuevo.
Thoughts
-
Permalink¿En las otras vueltas Damián intentó algo distinto, o siempre termina de la misma forma? ¿O eso es lo que lo mata?
-
PermalinkSara con su poder termina siendo más vulnerable. Algo sin control en un robo, cualquiera pierde, incluso ella.
-
PermalinkEl frasco volador fue lo que lo gatilló todo. Un reflejo de protegerse y ella termina herida. Eso ahí es lo que duele.
-
PermalinkSi Damián vuelve a vivir el día, ¿cuál es el punto de intentar salvar a Sara cuando ya sabe que algo sale mal?
-
Permalink¿Sara siempre tuvo el poder o se le activó en algún momento? Porque si lo sabía todo este tiempo...
-
PermalinkLo peor es que lo sabe. 💔
Related posts
-
Capítulo 4: Primeras lecciones
La primera sensación que tuvo Kizara al despertar fue extraña, casi irreal.
-
Capitulo 11 el puente de Villalobos
Después de seis meses de operaciones, llegó la orden que ninguno sabía exactamente cómo recibiríamos: la FURED sería desintegrada.
-
EL AMOR DE MARILYN
Capítulo 1: Una semana
-
Capítulo 38: Entrenamiento (3)
El tiempo dentro del orbe dejó de sentirse como tiempo.
-
CAPÍTULO 6
El servicio militar
Hola… Esta tendrá que ser mi última carta durante un largo tiempo. Mañana me me incorporo al servicio militar obligatorio. No sé con qué frecuencia me permitirán escribirte desde el cuartel, pero…
-
Una sonrisa perlada
Conocí a Marcela en la fiesta de casamiento de un amigo. Tenía una sonrisa perlada e hipnótica que parecía no borrarsele nunca de la boca. Durante la noche conversamos, bailamos y, al final de la…
-
The King of Comedy - El problema no es querer ser famoso, es creer que el mundo te debe fama.
The King of Comedy no habla de la locura como espectáculo, sino de algo bastante más cotidiano: la desesperación por ser visto. No hay maquillaje, no hay épica ni un gran “origen trágico” que…
-
The Girl Next Door - Hacer todo bien también puede ser una forma de tener miedo
The Girl Next Door parece, al principio, una comedia adolescente más de los 2000. Está el chico correcto que nunca hizo nada demasiado interesante, la chica increíble que aparece de repente, los…