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The Girl Next Door - Hacer todo bien también puede ser una forma de tener miedo

rodrigosegade1000
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The Girl Next Door parece, al principio, una comedia adolescente más de los 2000. Está el chico correcto que nunca hizo nada demasiado interesante, la chica increíble que aparece de repente, los…

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The Girl Next Door parece, al principio, una comedia adolescente más de los 2000. Está el chico correcto que nunca hizo nada demasiado interesante, la chica increíble que aparece de repente, los amigos, el sexo, las fiestas y todos los excesos que uno esperaría de una película de ese estilo.

Y en buena medida lo es.

Pero creo que debajo de todo eso hay una idea bastante sencilla que hace que la película funcione mejor de lo que uno podría esperar: Perder la inocencia no necesariamente significa volverse cínico. A veces simplemente significa empezar a tomar tus propias decisiones.

Matthew empieza la película viviendo una vida prolija, correcta y prácticamente diseñada de antemano. Es buen alumno, tiene futuro, quiere conseguir una beca y parece haber hecho todo aquello que se supone que alguien como él debería hacer.

El problema es que prácticamente no vivió nada. Y no porque le falten oportunidades, sino porque tiene miedo.

  • A equivocarse.

  • A decepcionar.

  • Ahacer algo que pueda arruinar ese futuro que lleva años construyendo.

Matthew hizo todo “bien”, pero uno empieza a preguntarse cuánto de esa conducta realmente nació de él y cuánto nació simplemente del miedo al qué dirán. Y la verdad es que eso me resulta bastante familiar.

Hay algo muy cómodo en seguir siempre el camino correcto. Si haces aquello que se espera de vos, por lo menos sabes que nadie puede cuestionarte demasiado. Estudias, cumplís, haces las cosas como corresponde y avanzas.

Pero llega un momento donde también aparece una pregunta bastante incómoda:

¿Estoy haciendo esto porque realmente lo quiero o porque tengo miedo de hacer cualquier otra cosa?

Y entonces aparece Danielle.

Al principio parece simplemente la fantasía adolescente perfecta. Una chica hermosa se muda literalmente al lado de su casa y empieza a empujar a Matthew hacia todo aquello que nunca se animó a hacer.

Pero Danielle termina siendo bastante más interesante que eso. Porque el encuentro entre ellos no es solamente romántico o sexual. Es disruptivo. Ella representa todo aquello que Matthew no puede controlar: lo inesperado, lo imperfecto, lo que no estaba dentro del plan.

Danielle no viene a arruinarle la vida. Viene a desordenársela y Matthew necesitaba un poco de desorden.

Con ella empieza a hacer cosas que jamás hubiera hecho por su cuenta. Se expone, se equivoca, miente, se mete en problemas y empieza a descubrir que salirse del recorrido establecido no significa necesariamente destruir el futuro.

A veces significa empezar a construir uno propio.

Por eso creo que el deseo en The Girl Next Door no es solamente sexual, aunque obviamente la película juega muchísimo con eso. Matthew desea a Danielle, pero también desea lo que ella representa: una vida donde no todo esté decidido de antemano.

  • Quiere hacer algo impulsivo.

  • Quiere equivocarse.

  • Quiere elegir.

  • Quiere tener, por fin, una historia que sea suya.

Pero la película también hace algo importante con Danielle. Podría haber quedado reducida completamente al estereotipo de “la actriz porno que se muda al lado”, y durante buena parte de la película utiliza justamente esa expectativa para construir humor.

Después empieza a mostrar a la persona detrás de esa imagen.

Danielle también está intentando escapar de algo. Carga con decisiones que tomó, con una industria y con personas que parecen haber decidido quién es antes de preguntarle quién quiere ser. Cuando Matthew descubre su pasado, aparece además uno de los conflictos más interesantes de la película porque ahí se pone a prueba todo aquello que supuestamente estaba aprendiendo.

Es muy fácil decir que no importa lo que piensen los demás hasta que los demás empiezan a mirar. Y Matthew falla, la juzga.

Se deja llevar por aquello que representa Danielle antes de pensar en Danielle como persona. Y creo que necesita cometer ese error porque su crecimiento no consiste simplemente en enamorarse de ella. Consiste en aprender a hacerse cargo de aquello que elige incluso cuando deja de ser cómodo.

Danielle tampoco necesita que Matthew aparezca como un príncipe para rescatarla. Eso me gusta.

Los dos llegan con inseguridades diferentes y, de alguna manera, se habilitan mutuamente a imaginar otra versión de sí mismos.

Matthew descubre que puede arriesgarse sin dejar de ser él. Danielle descubre que su pasado no tiene por qué decidir completamente su futuro.

Y alrededor de ellos la película sigue siendo una comedia adolescente bastante descontrolada. Eli y Klitz funcionan muchísimo porque representan otras versiones de esa misma adolescencia, pero sin necesidad de convertir cada cosa en una reflexión existencial. Hay situaciones ridículas, humor sexual y varios momentos que son completamente hijos de los 2000.

Y está bien.

Creo que parte del encanto de The Girl Next Door está justamente en que no pretende ser más seria de lo que es.

No necesita abandonar el humor para decir algo.

Incluso Kelly funciona como una especie de versión adulta y bastante torcida de aquello en lo que Matthew podría convertirse si confundiera crecer con aprender a aprovecharse de todo el mundo. Él ya entendió las reglas, conoce el negocio y sabe manipular a las personas. Es inteligente, carismático y prácticamente siempre parece estar dos pasos adelante.

Matthew tiene que aprender algunas de esas cosas para poder enfrentarlo. Pero sin convertirse en él. Y eso conecta con algo que me gusta bastante de la película: Matthew no termina rechazando completamente al chico que era al principio.

No necesita transformarse en otra persona.

Sigue siendo inteligente. Sigue teniendo ambición. Sigue queriendo construir un futuro. La diferencia es que al comienzo todas esas cosas estaban acompañadas por el miedo y, al final, empieza a utilizarlas para tomar decisiones propias.

Por eso creo que la película entiende bastante bien la transición hacia la adultez.

No como ese momento solemne en el que uno mágicamente madura y comprende cómo funciona la vida, sino como algo bastante más torpe: equivocarte, hacer cosas de las que después te arrepentís, descubrir que tus padres no tienen todas las respuestas y empezar a aceptar que eventualmente las consecuencias de tus decisiones van a ser tuyas.

Y eso muchas veces es más difícil que simplemente rebelarse.

Porque hacer lo contrario de lo que todos esperan tampoco significa necesariamente ser libre.

La verdadera libertad aparece cuando dejas de decidir únicamente en función de lo que los demás esperan de vos.

Por eso The Girl Next Door me gusta más de lo que probablemente debería gustarme una película cuya premisa puede resumirse como “un adolescente descubre que su vecina es actriz porno”.

No pretende ser una película profundamente filosófica. Y tampoco necesita serlo.

Es divertida, tiene muchísimo de esa comedia adolescente de principios de los 2000 y utiliza todos sus excesos, pero debajo encuentra algo bastante honesto sobre ese momento en el que empezamos a entender que vivir correctamente y vivir realmente no siempre son exactamente la misma cosa.

Matthew empieza haciendo todo aquello que debería hacer. Termina empezando a hacer aquello que él decide hacer.

Y quizás ahí esté su verdadera pérdida de inocencia:

  • No en el sexo.

  • No en Danielle.

  • Ni siquiera en todas las locuras que ocurren durante la película.

Sino en descubrir que crecer significa aceptar algo bastante más complicado: En algún momento vas a tener que elegir tu propio camino, y también hacerte cargo si te equivocas.