Y así pasan quince días más.
Seolhwa finalmente regresa a la casa.
Los médicos todavía le recomiendan evitar movimientos bruscos, cargar demasiado peso y cualquier actividad que pueda tensar el abdomen. Jiwon repite esas instrucciones durante todo el trayecto, como si temiera que Seolhwa fuera a olvidarlas apenas cruzara la puerta.
No es una preocupación infundada.
Cuando el auto se detiene frente a la residencia, los niños ya están esperando en el jardín.
Alguien debió avisarles.
Probablemente Eunji.
Seolhwa apenas abre la puerta cuando una multitud pequeña corre hacia ella.
-¡Señorita Seolhwa!
-¡Volvió!
-¡Mire lo que aprendí!
-¡Minjun rompió una ventana!
-¡Fue un accidente!
-¡Le dije que no pateara la pelota!
Las voces se superponen.
Seolhwa baja del auto con cuidado.
Todavía lleva una venda debajo de la ropa y sus movimientos son más lentos de lo habitual, pero sonríe en cuanto los ve.
No es una sonrisa grande.
Nunca lo es.
Sin embargo, transforma por completo su rostro.
-Despacio -dice mientras abre los brazos-. Estoy acá.
Los niños se detienen justo antes de lanzarse sobre ella.
Por primera vez, obedecen una orden sin discutir.
Eunji se acerca al final.
No corre.
Camina con los labios apretados y los ojos húmedos, intentando comportarse como si no hubiera pasado los últimos días preguntando cuándo regresaría Seolhwa.
-Hola -dice.
Seolhwa se agacha con cuidado.
-Hola.
-Tardó mucho.
-Lo sé.
-Dijeron que estaba bien.
-Estaba mejorando.
-No es lo mismo.
Seolhwa la mira durante unos segundos.
Después extiende una mano.
Eunji intenta mantener la compostura, pero apenas los dedos de Seolhwa tocan su cabello, se arroja sobre ella.
Seolhwa contiene una mueca de dolor.
Jiwon da un paso hacia adelante.
-¡Cuidado con el abdomen!
-Estoy bien -responde Seolhwa.
-Acaba de hacer exactamente lo que le dije que no hiciera.
-No fui yo.
Eunji levanta la cabeza desde su pecho.
-Fui yo.
Jiwon abre la boca.
La cierra.
No sabe cómo retar a una niña que acaba de recuperar a la persona que más extrañaba.
-Entonces... con cuidado -dice finalmente.
Seolhwa acaricia la espalda de Eunji.
Los demás niños esperan alrededor, moviéndose con impaciencia.
Minjun levanta una mano.
-¿Ya puede usar el hacha?
-No -responde Jiwon.
-No le pregunté a usted.
Jiwon lo mira.
Minjun retrocede detrás de otro niño.
Seolhwa se pone de pie lentamente.
-El hacha todavía no.
Los niños se decepcionan.
-Pero puedo mostrarles otra cosa.
Eso recupera su atención.
Seolhwa extiende una mano hacia un banco de piedra que hay junto al jardín.
Pesa demasiado para que una persona normal lo mueva sin ayuda.
Ella se agacha apenas, lo toma por uno de los bordes y lo levanta con una sola mano.
Los niños abren la boca.
-¡Otra vez! -grita Minjun.
-Todavía lo estoy haciendo.
-¡Más alto!
-No -dice Jiwon.
Seolhwa eleva el banco unos centímetros más.
-¡Seolhwa!
-Solo un poco.
Los niños empiezan a aplaudir.
Minjun corre hacia una caja llena de juguetes.
-¡Levante esto también!
-Eso pesa menos.
-Pero tiene muchas cosas.
Seolhwa deja el banco en el suelo con suavidad y levanta la caja.
Después una silla.
Luego permite que dos niños se sienten sobre una tabla de madera y la sostiene como si fuera una bandeja.
Las risas llenan el jardín.
Yo observo desde la galería.
La casa es completamente distinta cuando Seolhwa está presente.
No solo porque los niños la obedecen.
Ella entiende cosas que el resto de nosotros no.
Sabe cuándo un niño llora por dolor y cuándo lo hace porque está cansado.
Sabe quién necesita comer más, quién finge haber terminado y quién esconde verduras dentro de una servilleta.
Sabe cuándo una discusión se resolverá sola y cuándo debe intervenir antes de que alguien termine con un juguete incrustado en la frente.
Nosotros intentamos mantenerlos con vida.
Seolhwa consigue que se sientan en casa.
Y la diferencia es mucho mayor de lo que parece.
---
Quince días antes.
Seolhwa lleva apenas una noche internada.
La mañana empieza con un grito.
-¡FUE ÉL!
-¡MENTIRA!
-¡ME ROMPIÓ EL DINOSAURIO!
Abro los ojos.
Miro el techo.
Son las seis y doce.
Permanezco acostado durante tres segundos, esperando que algún adulto responsable intervenga.
Entonces recuerdo que el adulto responsable está en el hospital.
Los gritos aumentan.
Me levanto.
Cuando llego al pasillo, encuentro a Minjun sujetando un dinosaurio de plástico partido por la mitad. Frente a él, otro niño sostiene una pata desprendida del juguete.
Ambos lloran.
No de tristeza.
De furia.
-¿Qué pasó? -pregunto.
Los dos empiezan a hablar al mismo tiempo.
-¡Lo agarró sin permiso!
-¡Él me lo tiró!
-¡Porque lo doblaste!
-¡No sabía que se rompía!
Levanto una mano.
No se callan.
La levanto más.
Nada.
-Silencio.
Mi voz sale con la misma presión que uso para dar órdenes en un campo de batalla.
Los dos niños se quedan inmóviles.
También los otros siete que estaban mirando desde las puertas.
Uno de los más pequeños empieza a llorar.
No era el resultado esperado.
Me agacho frente a Minjun y observo el dinosaurio.
La pieza está rota en el torso.
-Puede repararse.
-¡No va a ser igual! -dice Minjun.
-Será funcional.
-¡No quiero que sea funcional!
No comprendo la diferencia.
El otro niño baja la cabeza.
-Yo no quería romperlo.
Minjun lo mira.
Su labio inferior tiembla.
Por un momento parece que va a perdonarlo.
Después le arroja la pata del dinosaurio.
La pieza le golpea la frente.
-¡Minjun!
Él corre.
Lo alcanzo antes de que dé tres pasos y lo levanto de la parte trasera de la ropa.
Sus piernas quedan suspendidas.
-¡Bájeme!
-No arrojes objetos.
-¡Él lo rompió!
-Eso no convierte su frente en un objetivo válido.
-¡Bájeme!
Eunbyeol sale de su habitación con la libreta en una mano.
Observa la escena.
-¿Qué está pasando?
-Conflicto por propiedad.
-Es una pelea entre niños.
-Eso dije.
Ella suspira y se lleva a ambos.
Quince minutos después, regresan juntos.
El dinosaurio sigue roto, pero ya no se odian.
No sé qué les dijo.
Cuando le pregunto, responde:
-Los dejé hablar.
Podría haber sido más específica.
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El segundo problema aparece durante el desayuno.
Mujin decide hacerse cargo de la cocina.
No porque sepa cocinar.
Porque cree que preparar comida consiste en seguir instrucciones simples.
-Necesitan proteína -dice mientras coloca una olla enorme sobre la mesa.
Los niños miran el contenido.
Huevos.
Muchos huevos.
Demasiados.
-¿Dónde está el pan? -pregunta Eunji.
-No hace falta.
-¿Y la leche?
-Después.
-¿Y las frutas?
Mujin señala los huevos.
-Esto es más importante.
Minjun mira su plato.
-Hay ocho.
-Estás creciendo.
-Me voy a morir.
-No vas a morir por comer huevos.
-Ocho sí.
Mujin cruza los brazos.
-Cuando estaba entrenando-
-Ellos no están entrenando -dice Eunbyeol desde el otro lado de la mesa.
-Podrían empezar.
-Tienen entre cuatro y doce años.
-Mejor edad para construir disciplina.
Uno de los niños intenta cortar un huevo con el tenedor.
La yema sale completamente líquida.
Mira a Mujin.
-Se mueve.
-Todavía está caliente.
-No debería moverse.
Hejin observa su propio plato.
Pincha uno.
El huevo se desarma y libera algo que definitivamente no terminó de cocinarse.
-Mujin.
-¿Qué?
-¿Cuánto tiempo los herviste?
-Lo suficiente.
-¿Cuánto es suficiente?
-Hasta que el agua estuvo caliente.
Se produce un silencio.
Eunbyeol aparta inmediatamente los platos.
-Nadie coma.
Mujin frunce el ceño.
-Están bien.
Kwon aparece en la puerta en ese momento, despeinado y todavía envuelto en una manta.
Toma uno de los huevos directamente de la olla.
Lo muerde.
La clara líquida le cae sobre la mano.
Se queda inmóvil.
Mira el huevo.
Después a Mujin.
-Intentaste asesinar a los niños.
-No exageres.
Kwon deja el huevo sobre la mesa.
-Capitán, solicito permiso para detener al cocinero.
Terminamos pidiendo comida.
---
El tercer problema es Kwon.
Al principio parece ser el más competente.
Los niños lo adoran.
Eso debería haber sido la primera advertencia.
-¿Dónde están? -pregunto al entrar en la sala.
Kwon está acostado frente al televisor, con un brazo colgando del sillón.
-Jugando.
-¿Dónde?
-Por ahí.
-¿Qué significa "por ahí"?
Él levanta la cabeza.
Mira alrededor.
-Casa.
-¿Cuándo los viste por última vez?
-Hace poco.
-¿Cuánto es poco?
-Depende de cómo se interprete el tiempo.
Siento una vena hincharse en mi frente.
-Kwon.
Se incorpora.
-Quince minutos.
-Hace cuarenta minutos que estoy entrenando afuera.
-Entonces treinta y nueve.
Lo obligo a levantarse.
Buscamos por toda la casa.
Encontramos a dos niños dentro de un armario.
Tres construyendo una fortaleza con colchones.
Uno dormido debajo de una mesa.
Minjun está en el techo del cobertizo.
-¿Cómo subiste? -le pregunto desde abajo.
-Kwon me enseñó.
Giro lentamente.
Kwon ya está retrocediendo.
-Fue una demostración teórica.
-¡Me dijo dónde apoyar los pies! -grita Minjun.
-Eso es teoría aplicada -dice Kwon.
-Bajalo.
-Puede bajar solo.
-Kwon.
-Sí, capitán.
Sube y lo trae.
Minjun sonríe durante todo el descenso.
-¡Otra vez!
-No -decimos todos.
---
Doyun tiene un problema diferente.
Los niños no le tienen miedo.
Tampoco lo obedecen.
Simplemente lo ignoran.
Lo encuentro sentado en el jardín con seis de ellos corriendo a su alrededor.
-Les dije que no se alejaran -explica.
-Están alrededor tuyo.
-Porque los seguí.
Uno corre hacia la fuente.
Doyun se levanta y lo trae.
Mientras lo hace, otros dos se alejan hacia el portón.
Regresa.
Los busca.
Cuando vuelve con ellos, el primero otra vez está junto a la fuente.
-No entiendo -dice, respirando con cansancio-. En combate puedo seguir a veinte enemigos.
-Los enemigos suelen atacarte.
-Eso simplifica mucho las cosas.
Intenta organizar un juego.
Dibuja objetivos sobre unas cajas y les entrega pelotas de tela.
La idea es que las arrojen desde una línea.
Durante los primeros treinta segundos funciona.
Después Minjun decide que el objetivo real es Doyun.
La primera pelota le golpea la espalda.
Doyun se gira.
La segunda le da en el pecho.
-Eso no es parte del juego.
Los niños ríen.
La tercera pasa junto a su cabeza.
Doyun la atrapa en el aire.
Ojo de trayectoria.
Sus pupilas siguen automáticamente el resto de los proyectiles.
Atrapa cuatro.
Esquiva tres.
Desvía uno con el dorso de la mano.
Los niños quedan fascinados.
-¡Más rápido! -grita Minjun.
En menos de un minuto, Doyun está usando una habilidad de rango B para sobrevivir a un bombardeo de pelotas.
Cuando Eunbyeol lo descubre, le quita los objetivos.
Los niños continúan arrojándole cosas de todas formas.
---
Hejin decide que puede mantenerlos entretenidos con magia.
La idea no es mala.
Su ejecución sí.
-Es completamente seguro -dice.
Frente a ella flota una pequeña esfera azul.
Los niños la rodean con los ojos abiertos.
-¿Podemos tocarla? -pregunta Eunji.
-No.
-¿Qué pasa si la tocamos?
-Podría quemarles los dedos.
Todos extienden las manos.
Hejin levanta la esfera rápidamente.
-¡Acabo de decir que no!
-Pero quiero ver si quema -responde Minjun.
-No se comprueba todo tocándolo.
-El capitán dice que la experiencia es importante.
-El capitán se refiere a otra cosa.
Creo que se refiere a otra cosa.
Hejin crea pequeñas luces con formas de animales.
Pájaros.
Peces.
Mariposas.
Los niños las persiguen por la sala.
Durante algunos minutos, todo parece bajo control.
Después una de las mariposas entra debajo de un sillón.
Tres niños intentan alcanzarla al mismo tiempo.
El sillón cae.
Otro niño tropieza.
La esfera principal de Hejin pierde estabilidad.
Un pequeño relámpago golpea el techo.
Las luces se apagan.
Silencio.
En la oscuridad, Minjun dice:
-Otra vez.
Hejin no vuelve a utilizar magia frente a ellos durante dos días.
---
Eunbyeol intenta solucionar el caos con organización.
Crea un horario.
06:30: despertar.
07:00: desayuno.
08:00: higiene.
09:00: actividad educativa.
10:30: recreación.
12:00: almuerzo.
13:00: descanso.
Lo coloca en la pared.
Los niños lo observan.
-¿Qué pasa si no tengo sueño a la una? -pregunta Eunji.
-Descansás igualmente.
-¿Y si tengo hambre a las once?
-Esperás hasta el almuerzo.
-¿Y si quiero jugar durante la actividad educativa?
-No podés.
Minjun levanta una mano.
-¿Y si no quiero seguir el horario?
-Lo seguís igual.
Los niños se miran entre ellos.
Cinco minutos después, el horario desaparece.
Eunbyeol lo encuentra dentro del cesto de basura.
-¿Quién hizo esto?
Nadie responde.
Ella analiza las expresiones.
Lectura del campo - B.
No está diseñada para interrogatorios infantiles, pero funciona.
Mira a Minjun.
-Fuiste vos.
-No.
-Tenés tinta en la mano.
Él esconde la mano detrás de la espalda.
-La tinta puede ser de otra cosa.
-¿De qué?
-De... escribir.
-¿Qué escribiste?
Minjun mira alrededor.
-No me acuerdo.
Eunbyeol modifica el horario.
Agrega opciones.
Tiempo libre.
Meriendas.
Decisiones grupales.
Funciona durante medio día.
Después Kwon dibuja un espacio nuevo:
16:00 - ENTRENAMIENTO DE INFILTRACIÓN
Los niños desaparecen de la vista durante una hora.
Eunbyeol le prohíbe volver a tocar el horario.
---
Jiwon es la más competente después de Seolhwa.
También es la más aterradora.
Cada estornudo se convierte en una revisión médica.
Cada raspón requiere desinfección.
Cada queja de dolor activa un interrogatorio.
-Me duele la panza -dice Minjun.
Jiwon se arrodilla frente a él.
-¿Dónde?
-Acá.
-¿Dolor punzante, presión o ardor?
-Dolor.
-Del uno al diez.
-Cien.
-Eso no es posible.
-Entonces diez.
-¿Comiste algo extraño?
Minjun evita mirarla.
Kwon intenta salir de la sala.
Jiwon gira hacia él.
-¿Qué le diste?
-Nada.
-Kwon.
-Solo probó un poco.
-¿Un poco de qué?
-Una bebida energética.
La expresión de Jiwon cambia.
Kwon corre.
Ella lo persigue por toda la casa.
Minjun observa la escena mientras sostiene su estómago.
-Ya no me duele.
---
Yo tampoco soy especialmente bueno.
Mi principal problema es que olvido que los niños no comprenden las explicaciones de la misma forma que los adultos.
Una noche, Eunji pregunta:
-¿Qué pasa si entran otra vez personas malas?
Estamos cenando.
La conversación se detiene.
Podría decirle que no ocurrirá.
No sería cierto.
-Los guardias avisarán -respondo-. Después nosotros neutralizaremos la amenaza.
-¿Qué significa neutralizar?
-Impedir que continúe siendo peligrosa.
-¿Cómo?
-Depende. Romper extremidades, destruir núcleos mágicos o eliminar al objetivo si no existe alternativa.
Todos los adultos me miran.
Eunji deja la cuchara.
-¿Eliminar es matar?
-Sí.
Jiwon cierra los ojos.
Eunbyeol se lleva una mano a la frente.
Doyun mira su plato.
Kwon sonríe lentamente.
-Excelente explicación para una niña de seis años, capitán.
-Preguntó.
-Podría haber dicho "vamos a protegerte".
Miro a Eunji.
Ella todavía sostiene la cuchara.
-Vamos a protegerte.
-Pero también les va a romper las piernas.
-Solo si es necesario.
Eunji asiente.
-Está bien.
Jiwon me obliga a abandonar la mesa para hablar conmigo.
Aparentemente, la honestidad también necesita límites.
---
Después de siete días sin Seolhwa, la casa sigue en pie.
Eso es lo mejor que puedo decir de nuestro desempeño.
Ningún niño resulta gravemente herido.
Nadie escapa de la propiedad.
Todos comen, aunque no siempre a la hora correcta.
Todos se bañan, aunque Kwon intenta convencerlos de que entrar en la piscina cuenta como higiene.
Las habitaciones permanecen desordenadas.
Hay juguetes en las escaleras.
Encontramos galletas escondidas debajo de tres camas.
Un dibujo de Mujin con cabeza de huevo aparece pegado en la cocina.
Doyun continúa encontrando pelotas en lugares imposibles.
Hejin pierde dos componentes mágicos que reaparecen dentro de una casa de muñecas.
Eunbyeol abandona el horario original.
Jiwon amenaza con sedar a Kwon.
Y yo empiezo a comprender que dirigir un ejército es más simple que convencer a nueve niños de dormir a la misma hora.
Una noche los encontramos a todos reunidos en la sala.
Nadie está peleando.
Nadie grita.
Están acostados alrededor del teléfono de Eunji.
En la pantalla aparece Seolhwa desde el hospital.
-¿Comieron? -pregunta ella.
-Sí -responden.
-¿Se lavaron los dientes?
Silencio.
Seolhwa entrecierra los ojos.
Todos corren hacia el baño.
Nosotros permanecemos de pie, observando.
Kwon mira el teléfono.
-¿Cómo hizo eso?
-Autoridad -dice Mujin.
-Miedo -responde Hejin.
-Confianza -corrige Eunbyeol.
Yo no digo nada.
Pero entiendo la diferencia.
Nos obedecen cuando somos más fuertes.
A Seolhwa la obedecen porque saben que los cuida.
---
Regreso al presente.
Seolhwa permanece en el jardín, rodeada de niños.
Minjun se ha subido sobre su espalda a pesar de las protestas de Jiwon. Eunji le muestra un dibujo. Dos niños tiran de sus mangas y otro intenta convencerla de que levante el banco de piedra otra vez.
La casa vuelve a sentirse completa.
Kwon aparece a mi lado con una taza en la mano.
-Fue difícil sin ella.
-Sobrevivimos.
-Eso también lo diría alguien después de una catástrofe.
-Nadie murió.
-El dinosaurio sí.
Miro hacia el jardín.
Seolhwa escucha con atención mientras Minjun relata una versión exagerada de cómo cayó el horario de Eunbyeol.
-Es completamente distinta cuando está ella -dice Kwon.
Asiento.
-Sí.
-No le diga que lo admití.
-¿Por qué?
-Va a empezar a darnos instrucciones.
Seolhwa levanta la mirada desde el otro lado del jardín.
-Kwon.
Él se queda inmóvil.
-¿Sí?
-Hay bolsas de comida debajo del sillón.
Kwon mira hacia la casa.
Después hacia ella.
-No sé de qué habla.
-Sacalas antes de que atraigan insectos.
-De acuerdo.
Se va sin discutir.
Observo cómo entra.
Después miro nuevamente a Seolhwa.
No sé cómo lo hace.
Tal vez algunos poderes nunca aparecen en una ventana del sistema.