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Capítulo 56: piso 3 (2)

NicolasPeanl
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Los días pasan.

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Los días pasan.

Mientras el contador continúa descendiendo, sigo entrenando la coordinación del grupo.

Ya no necesitamos aprender a utilizar nuestras habilidades por separado. Todos conocen su función y comprenden los límites de su propio cuerpo.

El problema es utilizarlas juntos.

Una habilidad poderosa activada en el momento incorrecto puede estorbar más de lo que ayuda.

Una orden tardía puede abrir una grieta en la formación.

Un paso mal calculado puede dejar a Jiwon expuesta o bloquear la línea de disparo de Doyun.

Por eso repetimos los mismos ejercicios una y otra vez.

Mujin se coloca al frente.

Kwon desaparece por los flancos.

Doyun mantiene la distancia.

Hejin analiza y debilita las estructuras mágicas.

Jiwon permanece en una posición desde la que puede alcanzarnos sin convertirse en el primer objetivo.

Eunbyeol observa el campo y corrige nuestros movimientos.

Seolhwa rompe cualquier formación que intente cerrarse frente a nosotros.

Y yo me muevo entre todos.

No como una pieza fija.

Como el punto que une la formación.

---

[Tiempo restante para la apertura del piso 3]

[15 días, 6 horas]

---

Durante esos quince días transformamos el campo de entrenamiento.

Jang consigue estructuras móviles, placas reforzadas, mecanismos capaces de lanzar proyectiles y muñecos articulados que imitan ataques desde distintos ángulos.

Hejin agrega circuitos mágicos para volverlos más impredecibles.

Eunbyeol diseña escenarios.

Defensa de una posición.

Escolta de civiles.

Retirada bajo presión.

Combate en pasillos estrechos.

Terreno abierto.

Ataques desde el subsuelo.

Separación forzada del equipo.

Cada ejercicio termina con errores.

Al principio son grandes.

Mujin cubre demasiado terreno y deja un costado abierto.

Doyun espera una trayectoria perfecta cuando debería disparar para interrumpir.

Kwon se aleja más de lo necesario.

Seolhwa avanza tan rápido que el resto no consigue seguirla.

Jiwon intenta alcanzar a todos y termina exponiéndose.

Hejin se concentra demasiado en analizar un hechizo y pierde de vista el entorno.

Eunbyeol emite órdenes correctas, pero demasiado complejas para un combate que cambia cada segundo.

Yo también cometo errores.

A veces espero que reaccionen como soldados que lucharon conmigo durante décadas.

Olvido que apenas llevan unos meses dentro de este mundo.

Después corrijo.

Repetimos.

Volvemos a fallar.

Y repetimos otra vez.

La coordinación no aparece porque un grupo confíe entre sí.

La confianza solo permite que los errores no destruyan al grupo antes de aprender.

---

La tensión mundial aumenta con cada día que pasa.

Mi declaración en la conferencia se reproduce en todos los canales.

Algunos la llaman una amenaza.

Otros, una advertencia.

Hay quienes aseguran que Corea pretende controlar el avance de la humanidad mediante la Torre.

Otros comienzan a preguntarse si realmente sería inteligente enviar al único equipo que consiguió dos calificaciones perfectas a resolver crisis menores en distintos países.

Los gobiernos discuten.

Los cazadores también.

Algunos me odian.

Dicen que hablo desde una posición cómoda porque tengo estadísticas, equipo y conocimiento que ellos jamás recibieron.

No están completamente equivocados.

Otros defienden mis palabras.

Aseguran que un cazador no debería ser propiedad de ninguna nación ni organización.

Varias asociaciones internacionales intentan crear contratos obligatorios de cooperación.

Corea los rechaza.

Estados Unidos propone un registro mundial de habilidades de alto rango.

China exige que las recompensas capaces de alterar escenarios sean declaradas patrimonio de la humanidad.

Nadie consigue ponerse de acuerdo.

Yo sigo entrenando.

---

[Tiempo restante para la apertura del piso 3]

[2 días, 13 horas]

---

El mundo se agita.

Nosotros permanecemos dentro de la residencia.

No por indiferencia.

Porque el tercer piso se acerca.

La última noche realizamos un combate completo sin detenernos.

Eunbyeol diseña el escenario sin mostrarme los detalles.

El objetivo es proteger tres puntos distintos mientras una formación enemiga intenta separarnos.

Los mecanismos de Hejin alteran el terreno.

Doyun pierde dos posiciones de disparo.

Kwon queda aislado durante casi un minuto.

Mujin recibe una embestida simulada que lo obliga a utilizar Ancla de la última puerta.

Seolhwa activa Asalto de ruptura para abrir un camino hacia Jiwon.

Yo utilizo Flujo del universo para atravesar el centro de la formación y redirigir dos ataques hacia los propios mecanismos.

No es perfecto.

Pero nadie queda fuera del área de apoyo.

Nadie rompe la formación sin avisar.

Jiwon termina el ejercicio con suficiente magia para estabilizar a dos heridos críticos.

Doyun conserva una ruta de retirada.

Hejin identifica el núcleo central antes de que Eunbyeol lo revele.

Kwon llega hasta el objetivo sin ser detectado.

Mujin mantiene la línea.

Seolhwa se detiene cuando recibe la orden.

Eso último es, probablemente, el mayor progreso.

Cuando el último mecanismo cae, Eunbyeol cierra el libro.

-Tiempo total: dieciocho minutos y cuarenta segundos.

Kwon se deja caer sobre el suelo.

-¿Ganamos?

-Completamos el objetivo -responde ella.

-Eso significa que ganamos.

-Perdimos dos posiciones defensivas.

-Detalles.

Jiwon se acerca y le da un golpe con el extremo del bastón en la pierna.

-Levantate. Tenés que enfriar los músculos.

-Estoy enfriándolos contra el suelo.

-Levantate.

Kwon obedece.

Miro al resto.

Están cansados.

Sudados.

Algunos tienen moretones provocados por los mecanismos.

Pero nadie parece asustado.

Todavía.

La Torre siempre encuentra una forma de cambiar eso.

---

El último día transcurre con una tranquilidad extraña.

Los niños perciben que algo está por ocurrir.

Nadie les explicó todos los detalles, pero ya reconocen las señales.

El equipo preparado.

Las bolsas médicas de Jiwon.

Las armas revisadas.

Las conversaciones que se interrumpen cuando entran en una habitación.

Eunji sigue a Seolhwa durante toda la mañana.

No pregunta nada hasta después del almuerzo.

-¿Va a volver a irse?

Seolhwa deja de ajustar las correas de su armadura.

-Sí.

-¿Al médico?

Kwon, sentado frente al televisor, tose para ocultar una risa.

Seolhwa lo mira.

Después vuelve hacia Eunji.

-No.

La niña parece sorprendida por la respuesta.

-¿Entonces dónde?

Seolhwa se arrodilla frente a ella.

-A un lugar donde tenemos que ayudar al capitán.

Eunji me mira desde el otro lado de la sala.

-¿Es peligroso?

No respondo inmediatamente.

Mentir ya no serviría.

-Sí.

Ella baja la mirada.

Seolhwa toma sus manos.

-Pero no voy sola.

Eunji observa a todos.

Mujin.

Jiwon.

Doyun.

Hejin.

Eunbyeol.

Kwon.

Finalmente, a mí.

-¿Todos van?

-Todos -responde Seolhwa.

La niña aprieta los labios.

-Entonces vuelvan todos.

Nadie hace una promesa.

Las promesas absolutas son crueles cuando no se pueden cumplir.

Seolhwa apoya la frente contra la de ella.

-Vamos a hacer todo lo posible.

Eunji asiente.

No parece satisfecha.

Pero lo acepta.

---

El contador continúa descendiendo.

---

[Tiempo restante para la apertura del piso 3]

[3 horas]

---

Reúno a todos frente a mí.

Estamos en la sala principal.

Nadie lleva todavía el equipo completo, pero las armas se encuentran preparadas cerca de cada uno.

Mujin permanece de pie con los brazos cruzados.

Doyun sostiene una flecha entre los dedos.

Hejin tiene el báculo apoyado contra su silla.

Jiwon revisa por última vez el contenido de su bolsa.

Eunbyeol mantiene el Libro de los siete frentes abierto sobre las piernas.

Kwon está sentado de una forma demasiado relajada para alguien que está a punto de ingresar en un piso desconocido.

Seolhwa permanece junto a la ventana.

El Broche de los recuerdos compartidos brilla sobre su armadura.

Los observo en silencio.

Esta es la primera vez que todos entrarán juntos desde el comienzo.

-Faltan tres horas -digo.

Kwon levanta una ceja.

-Eso explica el contador.

Lo ignoro.

-No sabemos qué clase de escenario encontraremos.

-¿No lo recuerda? -pregunta Mujin.

-No con suficiente claridad.

Eunbyeol cierra ligeramente los dedos sobre el libro.

Ella sabe lo que significa.

Mis recuerdos del futuro no son una guía perfecta.

La Torre cambió.

Los acontecimientos se adelantaron.

Los pisos fueron modificados por nuestras conquistas.

Incluso si reconozco alguna parte del escenario, no puedo confiar en que permanezca igual.

-Entonces asumiremos que toda información previa puede estar equivocada -dice Eunbyeol.

-Exacto.

Miro a cada uno.

-No persigan objetivos sin informar al grupo.

Mis ojos se detienen en Kwon.

-¿Por qué me mira solo a mí?

-Porque sos el más propenso a desaparecer.

-Ese es mi trabajo.

-Tu trabajo es regresar después.

Kwon sonríe débilmente.

-Entendido.

-No gasten las habilidades limitadas durante el primer enfrentamiento salvo que sea necesario. Todas se recuperan cada veinticuatro horas, pero no sabemos cuánto tiempo estaremos dentro.

Mujin asiente.

-Ancla solo si la línea está por romperse.

-Sí.

Miro a Jiwon.

-Triaje del último aliento se reserva para heridas verdaderamente críticas.

-No necesito que me explique cómo utilizar mi propia habilidad.

Su tono es tranquilo.

Su mirada no.

-Lo sé.

-Entonces deje de mirarme como si fuera a desperdiciarla.

Aparto la vista.

Hejin contiene una sonrisa.

-Doyun -continúo-, no busques siempre matar. Interrumpir puede ser más importante.

-Lo tengo presente.

-Hejin, ningún análisis vale quedar aislada.

-Voy a mantenerme dentro de la formación.

-Eunbyeol tendrá autoridad táctica cuando yo no pueda dar órdenes.

Nadie protesta.

Ella levanta la cabeza.

-¿Incluso sobre vos?

-Si no puedo dar órdenes, sí.

-Eso es sorprendentemente razonable -dice Kwon.

-Puedo cambiar de opinión.

-Me callo.

Miro a Seolhwa.

-No avances más allá del alcance de apoyo.

-Lo intentaré.

-No es una sugerencia.

-Entendido.

Su respuesta es firme.

La diferencia respecto del primer piso resulta evidente.

Antes habría confiado únicamente en su capacidad para abrirse paso.

Ahora sabe que avanzar demasiado puede obligar a todo el grupo a seguirla hacia una mala posición.

-Furia bajo custodia te ayudará a mantener la claridad -continúo-, pero no significa que Berserker deje de ser peligroso.

-Lo sé.

-Y si te ordeno retroceder-

-Retrocedo.

La respuesta llega sin vacilación.

Asiento.

Por último, miro a Eunbyeol.

No como estratega.

Como mi hija.

Ella no lo sabe.

Para ella, solo soy el capitán que la observa durante demasiado tiempo.

-¿Qué? -pregunta.

-Nada.

Sus ojos se estrechan.

-Eso nunca significa nada.

-Mantené una ruta de retirada en todo momento.

-Ya estaba en la lista.

-Entonces asegurate de cumplirla.

-Lo haré.

Desvío la mirada antes de que note algo más.

-Hay otra cosa -digo.

La sala queda en silencio.

-El tercer piso no es solo otra misión.

Miro el contador.

---

[2 horas, 53 minutos]

---

-Hasta ahora, cada conquista perfecta modificó la Torre para quienes entraron después.

-El primer piso cambió de una defensa a una ofensiva.

-El segundo debilitó a todos los monstruos.

Hejin asiente lentamente.

-Entonces lo que hagamos en el tercero también podría afectar al mundo.

-Sí.

-¿Sabés de qué manera? -pregunta Doyun.

-No.

La respuesta pesa más que cualquier explicación.

-Puede fortalecernos.

-Puede debilitar el escenario.

-Puede cambiar su historia.

-O puede empeorarlo si tomamos una decisión equivocada.

Kwon deja de sonreír.

-¿Una conquista mala también modifica los pisos?

-No lo sé.

-Qué tranquilizador.

-Por eso no vamos a buscar velocidad -continúo-. Tampoco una calificación perfecta a cualquier costo.

Mujin me observa.

-¿Entonces cuál es la prioridad?

-Regresar todos.

La respuesta sale antes de que termine la pregunta.

-Después comprender el escenario.

-Y solo entonces buscar la mejor resolución posible.

Jiwon cierra la bolsa médica.

-Ese orden me agrada.

-No significa que vayamos a evitar todos los riesgos.

-Eso ya me agrada menos.

-Pero nadie se sacrifica sin autorización.

Seolhwa me mira.

Kwon también.

Incluso Mujin cambia ligeramente su postura.

-¿Autorización de quién? -pregunta Jiwon.

-Mía.

-¿Y usted?

La pregunta llega demasiado rápido.

-¿Qué?

-¿Quién lo autoriza a sacrificarse?

No respondo.

Jiwon cruza los brazos.

-Exactamente.

Eunbyeol interviene antes de que la discusión continúe.

-Entonces la regla se aplica a todos.

-No fue lo que dije.

-Es lo que el grupo entendió -responde ella.

Mira a los demás.

Uno por uno, asienten.

Traidores.

Kwon levanta una mano.

-Voto por prohibirle al capitán cualquier sacrificio dramático.

-No estamos votando.

-Ya tenemos mayoría.

Siento una presión en la frente.

-Concéntrense.

Kwon baja la mano, aunque mantiene la sonrisa.

El ambiente cambia ligeramente.

La tensión continúa allí.

Pero ya no es asfixiante.

Eso también es importante.

Un grupo que entra demasiado rígido puede romperse con el primer imprevisto.

-Descansen durante las próximas dos horas -ordeno-. Coman algo ligero. Revisen el equipo una sola vez más y después dejen de tocarlo.

Doyun mira la flecha que todavía sostiene.

-¿Por qué una sola vez?

-Porque si continúan revisándolo hasta el último segundo, van a convencerse de que algo está mal aunque no lo esté.

Mujin parece considerar la advertencia.

-Tiene sentido.

-Nos reuniremos otra vez cuando falten treinta minutos.

Todos comienzan a levantarse.

Seolhwa se detiene antes de salir.

-Capitán.

-¿Qué?

-¿Está nervioso?

Los demás también se detienen.

No debería haberlo preguntado delante de todos.

Miro el contador.

El tercer piso.

Un escenario posiblemente modificado.

Un grupo que ahora depende de mí.

Mi hija entre ellos.

-Sí -respondo.

Kwon parpadea.

Mujin me observa con sorpresa.

Seolhwa no sonríe.

-Bien -dice.

Frunzo el ceño.

-¿Bien?

-Significa que no es el único.

Después abandona la sala.

Los demás la siguen.

Kwon es el último en salir.

Antes de cerrar la puerta, me mira.

-Capitán.

-¿Qué?

-Va a salir bien.

-No digas cosas que no podés garantizar.

-Entonces diremos que probablemente no salga tan mal.

-Fuera.

Cierra la puerta riéndose.

Quedo solo.

El contador continúa descendiendo frente a mí.

---

[2 horas, 47 minutos]

---

Salimos todos de la casa cuando faltan menos de veinte minutos.

Dos vehículos blindados nos esperan frente a la entrada. Sus motores permanecen encendidos y varios agentes de seguridad vigilan los alrededores.

Jang está junto al primer vehículo.

A diferencia de la reunión internacional, no lleva carpetas ni teléfonos en las manos. Solo observa nuestras armas y armaduras mientras nos acercamos.

-El perímetro está completamente aislado -informa-. El presidente, el ejército y la Asociación seguirán la apertura desde la sala de control.

-¿Hay periodistas? -pregunta Kwon.

-A varios kilómetros de distancia.

-Entonces no podrán fotografiar mi entrada heroica.

Jang lo mira sin expresión.

-El país hará un esfuerzo por sobrevivir a esa pérdida.

Subimos a los vehículos.

Nadie habla demasiado durante el trayecto.

El entrenamiento terminó.

Las estrategias ya fueron discutidas.

Revisamos el equipo suficientes veces.

Ahora solo queda esperar.

El lugar elegido para la entrada al tercer piso se encuentra dentro de una instalación militar alejada de las ciudades. Cuando llegamos, varias barreras de concreto rodean una estructura circular construida sobre el terreno.

Soldados armados vigilan cada acceso.

En el centro se encuentra la puerta.

No es una grieta.

Tampoco se parece a las entradas anteriores.

Un arco oscuro, de casi diez metros de altura, se eleva desde el suelo. No hay nada entre sus extremos, pero el espacio interior parece ligeramente deformado, como si el aire respirara.

El contador flota sobre él.

[Tiempo restante para la apertura del piso 3]

[10 minutos]

Nos detenemos frente a la estructura.

Jang permanece detrás de la línea de seguridad.

-Señor Cheonro.

Giro hacia él.

-Regresen todos.

No responde como secretario.

Tampoco como representante del Gobierno.

Solo como alguien que vio demasiadas veces en qué estado volvemos.

-Lo intentaremos.

Jang frunce ligeramente el ceño.

Probablemente esperaba una promesa.

No puedo darle una.

Me alejo y observo al grupo.

Mujin lleva el escudo sobre la espalda y una mano apoyada en la empuñadura de su espada.

Kwon comprueba sus dos dagas.

Jiwon sostiene el báculo curativo con ambas manos.

Hejin repasa los anillos mágicos de su arma.

Seolhwa descansa el hacha sobre uno de sus hombros.

Doyun tiene el arco preparado.

Eunbyeol mantiene el Libro de los siete frentes abierto frente a ella.

Todos están aquí.

-¿Están preparados? -pregunto.

Mujin responde primero.

-Siempre, capitán.

-Eso es mentira -dice Kwon-. Hace cinco minutos estaba preguntando si podía volver al baño.

-Porque usted tardó media hora.

-La preparación mental es importante.

Jiwon golpea el suelo con su báculo.

-Concéntrense.

El contador continúa descendiendo.

[10 segundos]

El aire alrededor de la puerta cambia.

La presión aumenta.

Los soldados retroceden varios pasos, aunque ninguno recibió la orden de hacerlo.

Una corriente helada atraviesa el lugar.

-Prepárense -ordeno.

Los miro una última vez.

Mujin.

Kwon.

Jiwon.

Hejin.

Seolhwa.

Doyun.

Eunbyeol.

Siete personas que eligieron seguirme hacia un lugar que ninguno comprende.

[3...]

[2...]

[1...]

[Anuncio mundial]

[El piso 3 ha sido abierto.]

La oscuridad dentro del arco se expande.

Una ventana aparece frente a mis ojos.

[¿Desea ingresar en la Torre?]

[El piso permite grupos de hasta 10 participantes.]

[Miembros del grupo registrados:]

[Kim Cheonro.]

[Kang Mujin.]

[Kwon Taesung.]

[Han Jiwon.]

[Lee Hejin.]

[Seolhwa.]

[Seo Doyun.]

[Kim Eunbyeol.]

[¿Desea ingresar con este grupo?]

[Y/N]

Presiono Y sin dudar.

[Entrada confirmada.]

[Transportando a los participantes al piso 3.]

La gravedad desaparece.

Siento que el suelo se aleja de mis pies, aunque mi cuerpo no se mueve.

Mujin comienza a desvanecerse.

Después Kwon.

Jiwon.

Hejin.

Seolhwa.

Doyun.

Eunbyeol.

Partículas oscuras recorren nuestros cuerpos desde los pies hasta la cabeza.

El mundo desaparece.

No sé cuánto dura el traslado.

Puede ser un segundo.

Puede ser mucho más.

Cuando recupero la visión, ya no estamos frente a la puerta.

Sin embargo, tampoco puedo moverme.

Mi cuerpo permanece suspendido dentro de una oscuridad absoluta. No siento el peso de la espada ni el contacto de mis pies con el suelo.

Solo veo las ventanas del sistema.

[Bienvenidos, cazadores.]

Una luz gris aparece bajo nosotros.

La oscuridad comienza a abrirse.

Montañas.

Edificios.

Calles.

Un mundo entero se construye frente a mis ojos como si alguien estuviera reuniendo fragmentos de un recuerdo roto.

[Bienvenidos al mundo de las pesadillas.]

Mi respiración se detiene.

No por el mensaje.

Por lo que comienza a formarse detrás de él.

[Eligiendo pesadilla...]

[Se seleccionará aleatoriamente la pesadilla de uno de los participantes.]

Las ventanas cambian con rapidez.

Nombres.

Imágenes borrosas.

Miedos que apenas alcanzan a tomar forma antes de desaparecer.

Un hospital cubierto de sangre.

Una puerta que se derrumba.

Una ciudad sin sonido.

Un bosque donde algo observa desde los árboles.

Después, el movimiento se detiene.

[Pesadilla seleccionada.]

[Propietario: Kim Cheonro.]

Nadie dice nada.

No sé si pueden hacerlo.

Intento girar hacia Eunbyeol.

Mi cuerpo no responde.

[Dificultad: SSS]

[Advertencia.]

[El nivel promedio de los participantes es insuficiente para reproducir la pesadilla en su configuración completa.]

[La dificultad será limitada al máximo que el grupo puede soportar.]

[Los elementos que contengan información restringida serán distorsionados para los participantes que no sean propietarios del recuerdo.]

La última advertencia desaparece.

El sistema está protegiendo mis recuerdos.

Ellos podrán ver la pesadilla.

Podrán sufrirla.

Pero no comprenderán todo.

Los rostros, los nombres y cualquier detalle capaz de revelar mi vida anterior serán alterados ante sus ojos.

Para mí no.

Yo veré cada cosa como ocurrió.

[MISIÓN PRINCIPAL]

[SOBREVIVIR DURANTE 24 HORAS.]

[No existen zonas seguras permanentes.]

[La muerte dentro de la pesadilla será considerada una muerte real.]

[El escenario reaccionará a las decisiones del propietario del recuerdo.]

[Mucha suerte.]

Las ventanas desaparecen.

La gravedad regresa de golpe.

Caigo de pie sobre el asfalto.

El resto aparece a mi alrededor.

Mujin levanta el escudo inmediatamente.

Doyun prepara una flecha.

Kwon desaparece junto a la sombra de un vehículo destruido.

Hejin observa el cielo.

Jiwon comprueba que todos hayan llegado.

Eunbyeol abre su libro.

Seolhwa sostiene el hacha con ambas manos.

Nadie necesita recibir una orden para formar.

Pero yo no puedo hablar.

No todavía.

Conozco este lugar.

Los edificios están destruidos.

Las ventanas permanecen cubiertas por tablas, metal y bolsas de arena. Hay automóviles abandonados en medio de la calle y cuerpos quemados junto a una barricada.

Ceniza negra cae desde el cielo.

No existe el sol.

Solo una enorme masa de nubes rojizas atravesadas por relámpagos oscuros.

A lo lejos se levanta una muralla.

Está rota.

Más allá de ella, algo gigantesco se mueve entre los edificios.

Cada paso produce una vibración bajo nuestros pies.

-¿Capitán? -pregunta Mujin.

No respondo.

Miro hacia la calle situada a nuestra izquierda.

Recuerdo el vehículo volcado.

El poste partido.

La tienda con el letrero azul.

Incluso la mancha oscura sobre la pared.

Nada cambió.

Esta no es una representación aproximada.

La Torre reconstruyó el peor día de mi vida.

-Él conoce este lugar -dice Eunbyeol.

Su voz me obliga a mirarla.

La Eunbyeol de este mundo está frente a mí.

Veinte años.

Viva.

Con el libro entre las manos.

Pero detrás de ella, al final de la calle, aparece otra figura.

Una joven corre entre la ceniza.

Tiene la ropa rota.

Sangre en el rostro.

Cabello oscuro pegado a la frente.

Para los demás, su cara debe estar cubierta por la distorsión del sistema.

Para mí no.

Reconozco cada uno de sus rasgos.

Reconozco la cicatriz pequeña debajo de su ojo.

La forma en que mueve el brazo izquierdo porque el derecho está herido.

La desesperación con la que mira hacia atrás.

Es mayor que la Eunbyeol que está junto a mí.

Es la mujer en la que se habría convertido.

Mi hija.

La que perdí.

-¡Papá!

Su grito atraviesa toda la calle.

Eunbyeol, la que permanece a mi lado, se queda inmóvil.

-¿Qué dijo? -pregunta.

Para ella, probablemente fue una palabra diferente.

Un nombre distorsionado.

Una súplica sin identidad.

Yo la escucho con claridad.

-¡Papá, ayudame!

La joven tropieza.

Cae sobre una rodilla.

Detrás de ella aparecen sombras.

Decenas.

Cuerpos humanos deformados avanzan por las paredes y el suelo, utilizando brazos demasiado largos para impulsarse. Sus rostros están cubiertos por una piel lisa, sin ojos ni boca.

Recuerdo esas criaturas.

Recuerdo llegar tarde.

Recuerdo escucharla gritar desde el otro lado de la barrera.

Recuerdo destruirme las manos intentando abrir un camino.

Recuerdo sostener su cuerpo cuando ya no quedaba nada que salvar.

La joven vuelve a levantarse.

Corre hacia nosotros.

Hacia mí.

La misión dice que debemos sobrevivir durante veinticuatro horas.

Pero esta pesadilla no empezó con nuestra llegada.

Empezó exactamente tres minutos antes de que Eunbyeol muriera.

Una nueva ventana aparece frente a mis ojos.

Solo frente a los míos.

[Condición personal detectada.]

[El propietario de la pesadilla se encuentra frente al momento que originó su mayor arrepentimiento.]

[El escenario recordará lo ocurrido.]

[Pero no está obligado a repetirse.]

La ventana desaparece.

Mi mano se cierra alrededor de la empuñadura.

En mi vida anterior llegué tarde.

Esta vez estoy aquí.

-Formación de rescate -ordeno.

Mi voz sale más fría de lo que siento.

Mujin avanza inmediatamente.

-¡Yo abro el camino!

-Doyun, articulaciones. Hejin, buscá conexiones mágicas. Kwon, sacala de ahí.

-Entendido -responden casi al mismo tiempo.

Seolhwa da un paso al frente.

-¿Y yo?

Miro las criaturas que descienden por los edificios.

Después miro a la hija que perdí corriendo hacia nosotros.

-Que ninguna la toque.

Seolhwa sonríe.

No sabe quién es esa joven.

No necesita saberlo.

-Nadie pasa.

Clava el hacha contra el suelo.

Las sombras saltan desde las paredes.

Y mi pesadilla comienza otra vez.

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