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CAPITULO 3: PREOCUPACIÓN

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Freddy llegó apurado al hospital. Nada más cruzar la puerta, dos enfermeras corrieron hacia él.

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libretanegra

Me pasó una vez llevar a una señora a la guardia y quedarme hasta que llegó el hijo, sin saber bien por qué. El taxista de la sala de espera lo entiendo de memoria.

Me pasó una vez llevar a una señora a la guardia y quedarme hasta que llegó el hijo, sin saber bien por qué. El taxista de la sala de espera lo entiendo de memoria.

Contenido de la publicación

Freddy llegó apurado al hospital. Nada más cruzar la puerta, dos enfermeras corrieron hacia él.

—Doctor Román, menos mal que llegó —dijo una mientras le ayudaba a ponerse la bata.

—¿Cuál es la situación de la paciente? —preguntó Freddy, ya caminando con prisa hacia urgencias.

La enfermera le fue informando mientras avanzaban:

—La paciente se llama Jena Mangue, 27 años. Picadura de serpiente. Ahora está estable. Le dimos calmantes para el dolor. Tiene el brazo muy hinchado por el veneno.

Freddy asintió, serio.

—Bien. Entonces pongámonos a trabajar.

—Sí, doctor.

—¿Tiene algún acompañante?

—Solo el chófer del taxi que la trajo.

—Que busquen la forma de contactar con su familia. Ya.

—Sí, doctor.

Sin perder un segundo, Freddy entró a urgencias. Se puso guantes y mascarilla.

Jena estaba ahí, tendida en la camilla, medio desmayada. Pálida, vulnerable, indefensa.

Y cuando Freddy la vio… la reconoció de inmediato.

El corazón le dio un vuelco.

_Pero… ¿no es la chica de la peluquería? ¿Cómo es posible?_

Por un segundo se quedó paralizado. En su mente le vino de golpe la discusión que tuvieron hace rato.

—Doctor, ¿está usted bien? —preguntó una enfermera, sacándolo de sus pensamientos.

Freddy respiró hondo y se recompuso.

—Sí. Sí, claro. Vamos a trabajar.

Y apartando todo lo personal, se puso a atenderla.

---

Mientras tanto, en la sala de espera, el joven taxista esperaba. No conocía a Jena de nada, pero algo lo mantenía ahí, pegado a esa silla. No sabía explicarlo. Solo lo sentía.

Al rato apareció una enfermera.

—Señor, necesitamos contactar a un familiar de la paciente. ¿Tiene alguna forma de hacerlo?

El chico se incorporó de golpe.

—Tengo su cartera. Voy a intentar contactarlos.

—Hágalo ya, por favor.

El taxista salió corriendo al auto. Abrió el bolso de Jena y sacó el celular. Pero estaba bloqueado con contraseña.

Maldijo por lo bajo. _Un teléfono bloqueado. Una chica grave. ¿Cómo demonios ayudo si ni siquiera sé quién es ella?_

---

Del otro lado de la ciudad, Sharon buscaba desesperada a su hermana. Después de preguntar por todos lados, marcó su número.

El taxista vio la llamada entrante y contestó aliviado.

—Hola.

Pero Sharon, al oír una voz de hombre, explotó sin dar explicaciones:

—¡Ladrón! ¿Cómo te atreves a robarle el celular a mi hermana? ¡Te voy a denunciar! ¡Te vas a pudrir en la cárcel sin fianza! ¿Dónde está mi hermana? ¿Qué le hiciste?

—Por favor, señorita, ¿me deja explicarle un momento? —intentó el chico.

Sharon no escuchaba. Seguía gritando.

Cansado, el taxista cortó de golpe:

—¡Su hermana está en urgencias!

Silencio.

Aprovechó.

—Le picó una serpiente. Está en el hospital. Lo bueno es que llamó, porque ahora mismo necesitan a su familia. Tiene que venir ya.

Sharon no lo pensó dos veces.

—Voy para allá. ¿Cómo lo reconozco?

—Bueno… soy muy feo y bajito —soltó él, nervioso.

—¡No es momento de chistes! —le espetó Sharon.

—Tiene razón, perdón. La espero en la puerta. Llevo camisa roja y vaqueros negros.

—Suficiente. No se mueva de ahí. Y si los médicos preguntan, dígales que su hermana mayor viene en camino.

Colgó. Y sin perder tiempo llamó a Nelly.

---

Nelly estaba tirada en el sofá, con una pizza caliente, una bebida fría y su novela favorita, _Mi Padrastro_, de fondo. La vida no podía estar mejor.

Hasta que sonó el teléfono.

—¡Por Dios, ¿quién interrumpe mi novela ahora?! —refunfuñó mientras se levantaba con dificultad.

—¿Sí?

—Nelly… nuestra hermana está en el hospital. Voy para allá. Te mantengo informada.

Nelly se incorporó de golpe y apagó el televisor.

—¿Pero… qué le pasó?

—No tengo tiempo para explicaciones. Primero llego y luego te cuento. Tú cuídate y no le abras la puerta a nadie que no sea yo. ¿Oíste?

—Tranquila. Estaré bien. Ocúpate de ella.

Sharon colgó y se subió a un taxi rumbo al hospital.

---

*Fin del capitulo 3* #romance#enemigosamantes

Thoughts

  • libretanegra

    Me pasó una vez llevar a una señora a la guardia y quedarme hasta que llegó el hijo, sin saber bien por qué. El taxista de la sala de espera lo entiendo de memoria.

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  • Ovid

    Un taxista que se queda en la sala de espera por una desconocida, aguanta que la hermana lo llame ladrón y encima le suelta que es feo y bajito para que lo reconozca. A mí me cayó bien al momento, y apuesto a que este chico no está aquí de relleno: tengo curiosidad por ver si la historia termina siendo la del médico o la suya.

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  • novelaacuestas

    Tres frentes en un capítulo corto: el médico que reconoce a la chica de la peluquería, el taxista que no se va de la sala de espera, y Sharon llamándole ladrón por teléfono.

    Yo apuesto por el taxista. Nadie se queda pegado a una silla por una desconocida sin que le espere algo más adelante, y a mí Freddy, con la discusión de hace un rato todavía caliente, me tiene pinta de ser la cara que ella menos quiere ver al despertar.

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