aunque a veces las decisiones puedan parecer inadecuadas, siempre va a estar la intuición de que tal vez hiciste lo correcto; ahí es donde empiezas en un juego de apuestas entre tu y lo que crees es lo mejor para ti.
A medida que pasa el tiempo, la manera en que vez el mundo y tu manera de reaccionar a todo empieza a cambiar, he incluso a veces puedes creer que la que está mal con todo eres tú. Sin embargo, cuando eres una persona que creció viendo la adaptación de cada uno de quienes lo han rodeado, comienzas a tener control de ti.
Tus palabras empiezan a notarse más correctas; y la manera en que piensas o das tu opinión se ve más madura.
Después del largo tiempo queriendo encajar, ser idéntica o quizás hasta vivir como los demás; te das cuenta de que solo estabas en un estudio sobre tu propia personalidad.
Puede que creas que tu cambio te aleja de quienes en verdad te aman; o te respetan, pero la realidad es que solo enderezaste tu camino para evitar espinas.
Hay es donde notas que esas personas te atrasaban en el tiempo, y el reloj de tu vida vuelve a tener control, creías haber perdido el juego; pero ahora solo inicias una nueva partida.
Ya no dudas de ti; ni de tus decisiones, sino que confías en que todo tiene un sentido, y que cada ficha encaja donde debe estar.
Ya ni siquiera es tan preocupante perder el control del mundo, porque cada persona así de si lo que puede.
Ya ni te importa que las cosas no salgan perfectas; porque tú no eres perfecta, “eres única”, y más que eso tienes algo que muchos luchan por lograr, tienes una autoestima inigualable, y más que eso, aunque puedas perder la partida, ya no pierdes el control mental.