Sintonízame
con el sueño de tu caricia,
con el vértigo de tu calma
antes de que llueva espuma
y me separe de tu alma.
Intoxícame,
dame un sorbo de tu alma,
de tu suavidad
que me desarma en la inconstancia.
Afíname al pulso de tus manos,
al desorden de tu mente
y la razón de tus reclamos.
Embriágame con tus caricias,
sumérgeme en tu tibieza.
Antes de que sea muy tarde,
amárrame en espuma.
Llevo tiempo desecha en la orilla,
quebrantando mi alma
hundiéndome en donde empieza tu calma,
antes de que el tiempo nos rompa.
Aun si no queda nada,
desarma mi alma.
Nómbrame en tu aliento,
antes de desaparecer en ti.
Aduéñate de mi ser,
despréciame en mi placer.
Húndeme en ese abismo
en el que se que puedo encontrarte.