Tengo una lagrima congelada
en el fondo de mi cristal,
pausa en mi ruta a la demencia,
solo hace falta una gota.
he dejado muchos tejados
con las patas hacia arriba,
como un rio mi lengua es abrasiva,
si llueve entre las copas vacías.
modestico víboras con la mirada,
nombres de mujeres sin bodas,
bellezas que nunca fueron amadas,
esperanzas enfrascadas en dudas bobas.
con el tacto justo las hago bailar,
cuerdas que mantienen mis notas amarradas,
vibrando los recuerdos entre la ceniza,
coliseo reinado por el humo y la nicotina.
mi frente tiene una mecha en llamas,
se derrite mi vida por las pupilas,
doy formas hasta a los sueños con maestría,
con tan solo un surco en la cera.
ojala esas mentiras fueran verdad,
así cerrar mis sentidos y dejarme flotar,
sin disimulo atravieso cada día un nuevo mar,
las anclas están rotas y mis velas están hechas con ropa.
me mantengo con el pecho al aire,
rompiendo olas con una pluma,
corrompiendo el mar con mis palabras,
embriagado y rascando el océano sin brújulas.