No vengo de la ecuanimidad de tentaciones que ágatas llenan tus espacios.
A cruzerios de saucedales manifestados en llorosos troveros encomiendo lo que ronda mi espíritu hienas, chacales, y otras cuentas de ñaupa le fueron persiguiendo los sueños desflecándome el
poncho, pero... sin dañar la trama.
Camino satisfecho, erguido y celoso de lo que voy pensando, tentaciones aparecen; hacen una danza en los sentidos ilusionados que solo paradigman y reclaman lo que costo tanto.
En cada trébol encuentro una serpiente, en cada mordedura el aliento simiente.
Palabra, sentir, acción reverberante que no se contradice, se bien dice.
Caminando a sabiendas de las trampas quiméricas.
Intención de una libertad desalineada lo cumplido por la fe y la confianza.
¿Quién te mueve las palabras gurisito, es lo que siempre me preguntaba? Quien te mece el pensamiento en madrugadas... cuando todo parece estar dormido?
Pero como toda suerte, hasta que se alinea con la fuerza vital, y la incesante sed
Transmutando me encuentran sus voces y su amor también, todo es un cuento.
Todo esto me hace volver, para darme las cuentas de un rosario que nunca rece ni rezo.
eso que lave hace ya muchos inviernos.
No vengo de todo aquello que espero mi madre, ni de las proyecciones que quiso inculcar mi padre, ni siquiera de los arrumbrados mandamientos que trajo alguna vez alguien.
Venir de avanzar yo vengo porque mi pensamiento se va al pasado y vuelve a lo que será mañana, nunca se aferra demasiado y cuando quiere mentirse, vienen los perros con rabia a morder los talones, de este Aquiles prestado, pedazo de continente que anda.
Vengo de aquello que quisieron reescribir las religiones desviando la visión de todo un pueblo, misión que no era para mezclar sabiduría y ciencia con cuestiones de un cualquier visionario, que evangelizando quiso conquistar armando mil guerras, cantidades de karma amontonado.
De la misma esencia que este hecho polvo sobre las alas laminosas de esa mariposa amarilla y negra que viene a replantearlo todo, magia, maravilla., como hojas otoñales, vibrantes, de la cosecha del trigo, de los panes que se hacen porque se pone el amor la amistad, los comienzos en esa porción de claridades. para cuidarlo por supuesto y ofrendarlo porque si quisiera ofrecer su corazón no habría otra manera de llevarlo a cabo.
También de aquello que escondían por algo valla a saber por qué los antiguos...
Sera que explico esto para saltar hacia el intento de despertar eso que también es un poco tuyo, pero te da miedo darlo por sentado.
Quizás por la falta de costumbre al bien estar, llegar al hogar querido de una vez por todas, acallar el deseo.
Vengo de las esquinas y los barrios... camino los salones los patios con la misma intención del barro chapaleado por los changuitos marrones, tierra despierta en su tierna mirada, mundo nuevo.
Por qué sé que el mañana te pertenece y abarcas un universo tu sola, porque he visto descender la luna por el rio y sé que tú tienes eso dentro.
Desde allá donde amanece siempre, con cautelas y memoriales altísimos, donde despertar es un acto de amoroso agradecimiento, desde allá, venir de venir yo vengo, como usted también, de muchisimos nacimientos, de valla a saber cuántas memorias.