Hay algo en ti que no sé comprender,
una extraña manera de hacerme sentir;
no sé si llegaste para hacerme renacer
o si simplemente viniste a cambiar mi vivir.
No es costumbre, tampoco casualidad,
ni un simple capricho perdido en el tiempo;
es algo que nace con intensidad
y se queda latiendo contra el pensamiento.
Porque cuando apareces, cambia el ambiente,
hasta el silencio parece querer hablar;
y aunque intento mirarte indiferente,
mis ojos terminan volviendo a buscar.
No sé qué secreto esconde tu mirada,
ni por qué me desarma tu forma de ser;
solo sé que después de tenerte cerca,
algo de mí ya no vuelve a ser.
Hay una chispa que no pide permiso,
un fuego tranquilo que empieza a crecer;
como si el destino, sin previo aviso,
hubiera encontrado una forma de volver.
Y qué extraño sentirse tan confundida,
queriendo entender lo que no tiene razón;
porque hay presencias que llegan a la vida
sin pedir explicaciones al corazón.
No sé si es admiración, cariño o deseo,
si es magia, locura, destino o verdad;
solo sé que cuando contigo me encuentro,
el mundo parece perder gravedad.
Quizá nunca encuentre la palabra precisa,
ni el nombre perfecto para esta emoción;
tal vez lo inexplicable también tiene su belleza
cuando consigue estremecer el corazón.
Y si algún día descubro qué significa
esta sensación que no sé definir,
quizá comprenda por qué tu existencia
logró despertar algo dentro de mí.
Por ahora prefiero dejarlo sin nombre,
sin buscar respuestas, sin querer controlar;
porque hay sentimientos que son más hermosos
cuando nadie consigue explicarlos jamás.
Solo sé que hay algo cuando estás presente,
algo que me inquieta y me hace sonreír;
algo demasiado intenso para llamarlo simplemente
y demasiado hermoso para dejarlo morir.
Así que déjame vivir esta extraña certeza,
este fuego que no sé de dónde nació;
porque aunque no comprenda su naturaleza,
sé que algo en mí contigo despertó.
Y quizá eso sea lo más bello de todo:
no saber qué somos, ni hacia dónde va;
solo sentir que, de algún misterioso modo,
tu presencia en mi mundo dejó una señal.
— Athena