Mi mente se distrae y me hago el invencible, mientras mi mundo se me cae.
¿Y qué más puedo hacer?
¿Qué puedo hacer si me faltas tú?
Las lágrimas son solo el canal
por donde pasan hermosas fotos de la mente, vivencias cercanas, perfección
que llena mi corazón de color.
Pero la realidad se empeña
en dejarme caer en esta perversa ausencia. Y eso me pesa, me condena
una y otra vez.
Porque habitas en mi mente,
y es el único modo en que puedo retenerte. Con un fugaz pensamiento,
uno solo, me pongo contento,
hasta que de verdad te encuentre.
Mientras tanto, habitarás mi mente,
dentro de mi subconsciente.
Por mucho tiempo y esfuerzo,
aunque sepa que es imposible tu regreso,
me conformo con soñar que te beso.
Porque te quiero ver otra vez,
una y otra vez,
aunque ponga mi vida del revés.
Ahogando en licor la pena de tu pérdida,
porque a veces los recuerdos queman, mi amor.
Así que no te vayas de mi mente otra vez,
que aunque no sea real, me das alegría y fe para que algún día, cuando mi vida se apague, nos volvamos a cruzar.
Porque habitas mi mente
desde siempre y desde que me dijiste “yes”.
Por eso no lo siento como perder el tiempo,
pensar en ti en todo momento, aunque físicamente no estés.
El único consuelo que tengo
es cuando cierro los ojos y sé
que allí te tendré, entre lágrimas y recuerdos,
una y otra vez,
hasta que mi vida se frene
o bajes a esta tierra
desde las estrellas donde sé que me ves.