No tengo alma, me siento vacío. Me lleno de angustia cuando te miro, y no sé por qué...
No tengo calma, no me siento vivo. Tu sonrisa es mi único abrigo... Y no sé por qué...
Lo que siempre sucede ocurrió también conmigo. En este carrusel de hipocresías, me tocó ser mendigo de tu aliento, de tu mirada, de tus silencios, de tu soledad. Soledad, soledad...
No tengo cuerpo, etéreo vivo. Soy como el aire: no me ves, pero alrededor tuyo soy un suspiro que besa tu boca, en tus pechos hace nido, y vos no sabés que existo.
Qué sueño dormir en tu ombligo y acabar, y acabar en tu intimidad.
Lo que siempre sucede ocurrió también conmigo. En este carrusel de hipocresías, me tocó ser mendigo, y no aguanto más...
Sueño acercarme, ser tu amigo, que compartas tu mundo conmigo, y que me sonrías, y morir, y morir en tu soledad... Soledad... Soledad...
Pero solo te miro y me gana la ansiedad, y no sé por qué. Quiero cuidarte, proteger tu destino, ser tus silencios que tapan los gritos de tu corazón herido, y vivir... vivir en tu realidad.
Soy como un fantasma, pero existo, y solo quiero ser tu amigo, que compartas tu mundo conmigo, y que me sonrías, y morir, y morir en tu soledad. Soledad... Soledad...