Hoy que me recibí de poeta, hoy que publico, hoy que me leen — diez, pero me leen—.
Exijo a mis veinteañeras acosadoras que creen que los poemas dicen la verdad.
A mis cuarentonas buscando venganza, disfrazadas de trampa con aroma a soledad.
A mis bohemias de madrugadas sin destino, regalando besos con sabor a marihuana y champagne.
A esa copa de vino derramada por la espalda de esa desconocida que en Instagram
sube frases de Sabina con imágenes echas con IA
A la revolucionaria de los 60, hoy de caniche toy, vestida de Dolce & Gabbana comprada en una feria americana, mientras busca paz en flores de Bach.
A mi tierna pañuelo verde que me ve como un aliade, mientras puteamos al patriarcado en un telo de Constitución.
A mi docente en formación para que, entre apuntes de Martí, Simón Rodríguez y Freire, aprendamos que en la gramática de los cuerpos la morfología y la sintaxis acaban igual.
Exijo a mi Caperucita Roja, a mi Pitufina, a mi Gretel, a mi Mujer Maravilla, a mi Sarah Connor, a mi Barbie Super Star.
Hoy que soy poeta porque alguien lee mi poesía, exijo todos los excesos que me perdí, quiero todas las madrugadas que me dormí sin haber besado y todas las resacas que dejé bajo la almohada.
Hoy que mis versos son leídos, exijo que pase de largo el olvido, que mi yo poético está desbocado, que mi yo poético tiene mucho que contar…
Y no te pongas celosa, mi amor, es solo que los poetas somos así: mucho rocanrol, mucho alcohol, mucho sexo sin control. Ahora que soy poeta, cómo decir que no…
Exijo a mi Harley Quinn, a mi Simone de Beauvoir, a mi Alfonsina sin el mar, a mi Marilyn Monroe (si Arthur Miller pudo, ¿por qué yo no?).
Pero sobre todo a vos, que nuestra historia es la mejor historia de amor que escribí y escribiré.
En fin, ahora que soy poeta y en Wikipedia voy a estar entre Gelman y Girondo, exijo dejar de ser un escribidor.
Hoy me recibí de poeta, hoy a las musas les hago el amor.
No amor...no , es mí yo poético
No soy yo.. no abrime la puerta
No amor...es un poema...
Abrime...