Corazón de cristal
“Ay, ay, ay, corazón de cristal, perdona por no cuidarte. Una vez más no te escuché. Perdona por ignorarte. Dejarte ir fue un error. Estoy juntando las partes; va a tomar tiempo curarte.”
Escuché este pedacito de la canción y me encantó. La llevo cantando incluso antes de que saliera. Doy gracias por ser una adicta a TikTok y fan de Zhamira por haber encontrado esta joya.
Pero basta de hablar tanto.
Corazón de cristal, tengo muchas cosas por las cuales pedirle perdón a mi corazón. Se ha roto mil veces y, aun así, sigue latiendo con fuerza. Es mucho más valiente que yo.
¿De cuántas cosas nos ha perdonado nuestro corazón?
Si pudiera decirme las cosas en la cara, creo que me diría:
—¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre volver ahí? ¿Tanto te costó volver a arreglarme y piensas volver a dejar que me aplasten como a un mosquito? Deberías decir lo que sientes y no tragártelo, porque después la que sufrirá seré yo, idiota. ¿Tanto te cuesta soltarlo? Despierta. Me estás lastimando. Tengo más astillas que remiendos, más grietas que partes enteras.
Aún me duele, ¿sabes, tonta? Te estoy diciendo que me duele.
¿No escuchas acaso? ¿Estás ciega? ¿No puedes ver lo que haces? ¿No puedes ver el daño que nos haces?
No seas así.
Miénteles a todos si quieres. Invéntate tu sonrisa de siempre. Haz como si nada pasara.
Pero yo sé la verdad.
Yo sé quién está destrozado.
No me hagas dejar de latir, por favor.
Porque sé que, en lo más profundo de este corazón de cristal, roto y destrozado, todavía hay tanto amor y tantas mariposas intentando salir por las grietas para curarlo.
Por favor, sé tú misma.
No dudes en llorar.
Grita si quieres.
Pero intenta evitarme más dolor.
Posdata:
Tu corazón de cristal, roto y destrozado, te pide clemencia.
No lo ahogues.
No lo aprietes más.
Por favor.