La rosa en la puerta cada sábado y el miedo a que alguien más se la lleve antes de que ella la vea me parecen lo más humano de toda la carta. Apuesto a que mucha gente prefiere no saber si la ignoraron, porque mientras no lo sabes todavía queda el sábado siguiente. Y que Luna sea a la vez ella y la luna de arriba deja las dos lecturas abiertas.
Soy un mentiroso.......
Querida Luna. Eh vuelto a violar mi juramento, escribo estas líneas con los dedos entumecidos por la brisa espectral y la tinta corrida por un temblor que no es de este mundo. Prometí que me…
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Pensamiento
La rosa en la puerta cada sábado y el miedo a que alguien más se la lleve antes de que ella la vea me parecen lo más humano de toda la carta. Apuesto a que mucha gente prefiere no saber si la ignoraron, porque mientras no lo sabes todavía queda el sábado
Contenido de la publicación
Querida Luna.
Eh vuelto a violar mi juramento, escribo estas líneas con los dedos entumecidos por la brisa espectral y la tinta corrida por un temblor que no es de este mundo.
Prometí que me mantendría completamente alejado, que enterraría mis pasos lejos de tu órbita, que dejaría de rondar los dominios de tu fantasma, pero soy un mentiroso empedernido, un náufrago aferrándome a un madero podrido.
Pues ese rincón maldito, aquel lugar donde el mundo se detuvo, es lo único que me queda del hombre que se arrodilló ante ti por primera y última vez, con el pecho abierto y el alma temblando de esperanza. ¿Cómo pretenden que el reo evite la celda donde conoció la luz antes de ser condenado a perpetua oscuridad?
Cada semana, sin importar cuán densa sea la neblina o cuán afilados sean los susurros del viento, acudo puntualmente a nuestra cita, cada sábado, a la media noche de manera puntual, me detengo en el lugar sagrado de nuestra promesa y la luna resplandece en lo alto, fría, distante, burlándose de mi devoción con su pálido fulgor.
Allí permanezco exactamente una hora. Sesenta minutos de silencio sepulcral, donde cada segundo se estira como un lamento, te espero con la paciencia de las estatuas y la fiebre de los moribundos, rogando en lo más hondo de mi delirio que decidas descender de los cielos, siquiera por un instante, para fundirnos en un pequeño y último abrazo que devuelva la sangre a estas venas secas.
Miro hacia arriba buscando tu rostro en el mar de estrellas, pero solo encuentro el vacío, un abismo tan inmenso como el olvido en el que me has sepultado.
Y cuando la hora fenece y las campanas de la medianoche doblan a muerto por mis ilusiones, me marcho con la ilusión de regresar la semana siguiente.
Pero antes de retirarme, cumplo con el rito de los devotos dolientes, me detengo frente a tu puerta, en ese umbral que ahora parece la frontera entre dos realidades incompatibles, y deposito una rosa roja, solitaria y sangrante.
Una ofrenda semanal, un mudo amuleto de buenos deseos y buena suerte para la criatura que es la dueña absoluta de mis latidos, lo hago en silencio, con el sigilio de un ladrón que devuelve lo que ya no le pertenece, deseando que al menos la fragancia de los pétalos toque tus pensamientos antes de marchitarse.
Sin embargo, hay un rincón en este laberinto de locura donde habita un miedo peor que la muerte misma, una parte enferma y desesperada de mi ser alberga la esperanza secreta de que alguien más tropiece con mis ofrendas y nunca lleguen a ti.
Porque si ya te has dado cuenta de las flores... si has abierto la puerta, has mirado hacia abajo y has visto los tallos espinosos esperando semana tras semana, y a pesar de ello has decidido ignorarlos con la frialdad de la piedra... me dolería mil veces más saber que en estos tres largos, silenciosos y tortuosos meses, mi dolor, mis visitas y mi amor no han significado absolutamente nada para ti.
Que el eco de mis pasos te alcance donde quiera que estés, mi esquiva y lejana Luna.
Suyo en la sombra, en la ruina y en la eternidad,
El amante de la Luna.
E.S
Thoughts
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PermalinkYo quiero saber qué hay del otro lado de esa puerta, che. Tres meses de rosas y ni una pista de ella 😅
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PermalinkApuesto a que algún vecino de Luna ya lo tiene fichado, pana. Tres meses de rosas en la misma puerta y alguien del pasillo se las está llevando, que es justo lo que él espera.
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PermalinkQuería decir algo pero... no sé que decirte... simplemente me has dejado sin palabras... verdaderamente hermoso... si algún día te atreves, escribe un libro :D...
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PermalinkUna hora exacta parado ahí cada sábado, che. Yo no aguanto ni la fila del banco y este hombre hace guardia a medianoche por una rosa.
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PermalinkBuena poema con afecto de carta. La luna (o ella) queden grabadas en tu pupila cada sábado diría yo.
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Permalinkla metafora del Naufrago y del Reo en la Celda, al final de las primeras estrofas me gustan demasiado!!!
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PermalinkLa rosa en la puerta cada sábado y el miedo a que alguien más se la lleve antes de que ella la vea me parecen lo más humano de toda la carta. Apuesto a que mucha gente prefiere no saber si la ignoraron, porque mientras no lo sabes todavía queda el sábado siguiente. Y que Luna sea a la vez ella y la luna de arriba deja las dos lecturas abiertas.
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Permalink¡Woow!, me encantó 🩷.
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