Media taza de café,
es todo lo que dejaste
en tu prisa por marcharte.
Prueba tangible de que
nuestra conversación
aún no ha concluido.
El canto del gallo
anuncia el alba,
pero me niego
a cederle esta
noche al sueño.
Todavía tengo esta
media taza de café
y con ella sostendré
esta vigilia.
Me quedaré aquí
por un instante más,
con la amarga paz
que dejaste en tu
media taza de café.