Quise ser poeta, pero siempre me decían que nunca sería una buena meta.
Quise ser actor, pero me aconsejaban que era mejor que me comprara un tractor.
Quise ser agricultor, pero me susurraban que me pegaba mas ser cobrador.
No quise ser ni ganadero ni panadero porque para mi era algo perecedero.
No quise soñar con volar, ya que me iba a estrellar.
No quise volver a ser arrogante porque para mi era tajante y para los demás apenas importante.
Tantas profesiones quise ser que acabé en un sin fin de bailes.
Tantas veces me caí que pensaba que iba a acabar por ahí.
Tantos momentos escribí que pensaba que mi don era ser un colibrí.
La quise y la odie, mi fortuna poco tuna, me decía que no se lo dijera a nadie.
La aborrecí y la admire, desde lejos bien mi alegría bien la contemplé.
La abracé y la desprecié, mi gracia que en las tinieblas soplé.
Ni famosa ni hermosa ya que no iba bien con mi prosa.
Ni actriz ni emperatriz ya que me iba a conducir a ser institutriz.
Ni soldado ni magistrado ya que todo el libro tenía que haber estudiado.
Me amaron, pero también me rechazaron, ya que no era muy de su agradado.
Me desterraron, pero a su vez me liberaron, ya que dudaron de mi carácter de ladrón.
Me abrazaron, pero bien me repudiaron por no tener su don.
Tantas cosas pudo ser, pero preferí no escoger.
Tantas cosas pudo ser, pero preferí no ser tan ser.
Tantas cosas pudo ser, pero preferí ser libre ante tanto parecer.
Millones de cosas quisimos ser que solo quise ver antes de desaparecer.
Millones de cosas quisimos ser que preferimos mejor el buen comer.
Millones de cosas quisimos ser que optamos por no volvernos a ver.