Cuéntame ese cuento otra vez.
Ese que me contabas cuando era niño
y le tenía miedo a la oscuridad.
Cuéntame ese cuento otra vez,
es que siento que jamás lo escuché de verdad.
Siento que el tiempo se me va
y quiero recordarlo.
Ese que decía:
«Érase una vez en la tierra de Aranjuez...»
Es que siento que jamás lo escuché de verdad.
Qué ingrato fui.
No es que tenga miedo —o tal vez sí—,
pero ya no a la oscuridad.
Es que siento que tus manos se me van
y no puedo aferrarme.
Cuéntame ese cuento otra vez.
Solo una vez más.
Déjame ser tan solo aquel niño otra vez.