En un lugar donde Jesús debería abrazarme,
hay personas que solo logran de el separarme.
El sembrador de la palabra nos llamo verguenza,
donde en lugar de amor solo había ofensa.
La institución se jacta de secundario inclusivo,
pero la religión fuerzan a lo abusivo.
¿Obligar a alguien debería ser un pecado?
porque en los jóvenes solo trae enfado.
Jesús nos ama a todos,
aunque algunos a él no del todo.
Pero estas personas que se hacen llamar sus disipulos,
alejan a los jóvenes y hacen el ridículo.
Miré hacia arriba donde el ojo divino estaba,
preguntando por qué él dejaba que esto pasara.
Incluso llegué a sentirme avergonzada de mi ignorancia,
la cual provocó en el pastor repugnancia.
“Tened paciencia, hermanos”
lástima que los pecadores se laven las manos.
El arrepentimiento los puede salvar,
¿Pero estos hipócritas realmente lo van a aceptar?
Quería pedir perdón por odiar,
pero el resentimiento solo logra incomodar.
Tal vez ahora pueda perdonar,
para así tranquila al cielo poder caminar.