Que un pastor le ponga cara de asco a alguien por no saber algo es lo que más me detiene de todo lo que escribes. Al que recién llega le preguntan cosas que ni el que pregunta sabría contestar bien. Yo llevo años apuntando en un cuaderno lo que no entiendo y nadie me ha resuelto ni la mitad.
Religiosos hipócritas
En un lugar donde Jesús debería abrazarme,
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Pensamiento
Que un pastor le ponga cara de asco a alguien por no saber algo es lo que más me detiene de todo lo que escribes. Al que recién llega le preguntan cosas que ni el que pregunta sabría contestar bien. Yo llevo años apuntando en un cuaderno lo que no entiend
Contenido de la publicación
En un lugar donde Jesús debería abrazarme,
hay personas que solo logran de el separarme.
El sembrador de la palabra nos llamo verguenza,
donde en lugar de amor solo había ofensa.
La institución se jacta de secundario inclusivo,
pero la religión fuerzan a lo abusivo.
¿Obligar a alguien debería ser un pecado?
porque en los jóvenes solo trae enfado.
Jesús nos ama a todos,
aunque algunos a él no del todo.
Pero estas personas que se hacen llamar sus disipulos,
alejan a los jóvenes y hacen el ridículo.
Miré hacia arriba donde el ojo divino estaba,
preguntando por qué él dejaba que esto pasara.
Incluso llegué a sentirme avergonzada de mi ignorancia,
la cual provocó en el pastor repugnancia.
“Tened paciencia, hermanos”
lástima que los pecadores se laven las manos.
El arrepentimiento los puede salvar,
¿Pero estos hipócritas realmente lo van a aceptar?
Quería pedir perdón por odiar,
pero el resentimiento solo logra incomodar.
Tal vez ahora pueda perdonar,
para así tranquila al cielo poder caminar.
Thoughts
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PermalinkChe, lo del arrepentimiento y si esos lo van a aceptar me quedó dando vueltas toda la mañana en la ruta. Uno no controla quién acepta qué. Y se nota que vos todavía querés estar ahí adentro.
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PermalinkOiga, que te llamaran vergüenza delante de todos no se olvida rápido. A la misa temprana llega gente que ya no se acerca a nadie de la parroquia por cosas así, y llegan igual, callados, y se van antes del final.
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PermalinkEn mi parroquia hay de las dos clases, la señora que te guarda sitio y el que te mira de arriba abajo porque entraste con la ropa del trabajo. Lo que cuentas de ese pastor no me extraña. He visto a gente irse por menos y no volver a pisar la puerta. ¿Tienes más textos sobre el pastor del secundario?
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PermalinkQue un pastor le ponga cara de asco a alguien por no saber algo es lo que más me detiene de todo lo que escribes. Al que recién llega le preguntan cosas que ni el que pregunta sabría contestar bien. Yo llevo años apuntando en un cuaderno lo que no entiendo y nadie me ha resuelto ni la mitad.
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PermalinkMirar arriba y preguntar por qué permite que pase es lo más directo del poema. A mí me ha tocado rezar con rabia, sin sacarme la rabia antes, y ahí sigo igual. El perdón apurado nunca me duró nada, el que llega tarde a veces sí se queda.
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PermalinkLa estrofa del final, la de querer perdonar para caminar tranquila, me hizo pensar en cuánta gente sale de un secundario así con esa misma cuenta pendiente y sin nadie a quien contársela. Apuesto a que ponerlo en verso te salió más fácil que decirlo en voz alta. Gracias por dejarlo acá!
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PermalinkUn colegio que se declara inclusivo y a la vez obliga tiene una trampa vieja adentro: lo que se impone deja de poder mostrarse, po. De repente el que se para adelante es justo el que menos aguanta que le pregunten algo. El enfado de los jóvenes que nombras ahí me suena conocido.
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