Amarse en tinta. Ahí quedó. Con una mano tecleo que sí.
Prólogo
A veces el amor no llega con un rostro ni se anuncia con una voz. A veces llega en forma de tinta, en una hoja olvidada sobre una banca cualquiera, esperando a que el viento correcto la descubra.
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Pensamiento
Amarse en tinta. Ahí quedó. Con una mano tecleo que sí.
Contenido de la publicación
A veces el amor no llega con un rostro ni se anuncia con una voz. A veces llega en forma de tinta, en una hoja olvidada sobre una banca cualquiera, esperando a que el viento correcto la descubra.
Esta es la historia de dos almas que se escribieron a ciegas; dos vidas distantes que aprendieron que para amar no hace falta la presencia, sino la más pura verdad.
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