RELATO DE UN DÍA DE FURIA
Y UN DIA SUCEDIÓ… el plan estaba en marcha, todo lo plasmado en papel se pondría en practica; la NACIÓN nueva y vieja a la vez debía resurgir, y lo haría con sangre… y con mucho dolor. Sabían que no volverían, es por eso que se saludaron con pesar pero con un orgullo que quizás nadie más entendería.
Todos subieron al transporte; este arrancó y puso rumbo a su destino.
En el trayecto cruzaron a muchos descontentos, puf…¿cuántos eran? cien mil, un millón, más aun?, quien sabe; ya no importaba; mientras tanto alistaban sus herramientas, esas herramientas que nadie quiere usar pero que muchos desean hacerlo.
El camino se hace largo, cuanto mas?, cuanto mas?, a no flaquear guerreros… a no flaquear!!!.
Al fin el “carruaje de los hombres muertos” llega a destino y detiene su marcha, UNO, DOS, TRES; todos salen, salen perfectamente ordenados y coordinados, como ariete se dirigen a la puerta del recinto, la abren volándola en mil pedazos; todos entran, DESTRUCCION, DESTRUCCION, disparos a diestra y siniestra ; frenesí de sangre, morir o matar, el destino es el mismo, ninguno del grupo volvería a ver a sus seres queridos; FUEGO, FUEGO, FUEGO, SANGREEE.
Y UN DÍA SUCEDIÓ…