Una vez alguien me preguntó algo parecido y me quedé sin respuesta durante meses. No porque no hubiera momentos lindos, sino porque en algún punto te das cuenta de que estar ahí no era lo mismo que cuidar a alguien. La diferencia es entera.
Por Amor
Pensamiento
Una vez alguien me preguntó algo parecido y me quedé sin respuesta durante meses. No porque no hubiera momentos lindos, sino porque en algún punto te das cuenta de que estar ahí no era lo mismo que cuidar a alguien. La diferencia es entera.
Contenido de la publicación
Quizá esto estaba destinado al fracaso.
Quizá debí darme cuenta desde el momento en que le dijiste a tu amigo que yo solo era para el rato.
Sí, te escuché. Aunque tú creíste que habías cortado la llamada.
Y aun así, te perdoné.
Porque estaba enamorada y creía que, si me esforzaba un poco más, algún día lograría que te dieras cuenta de que yo valía la pena.
Creo que me esforcé tanto en demostrártelo que me olvidé de recordármelo a mí misma.
Había tantas señales... tantas red flags.
¿Por qué no me di cuenta?
Dicen por ahí que el amor te ciega.
Aquí estoy yo para confirmarlo.
Recuerdo aquella vez en la que lloré delante de ti y te pedí que me trataras bonito. Que me abrazaras.
Y tú me dijiste que no estabas para niñerías. Que si quería que me trataran como una princesa, buscara un príncipe.
Quizá debí entender desde ese momento que no estabas dispuesto a esforzarte por mí.
A veces todavía me siento muy dolida.
Pero supongo que también es parte de soltar.
Porque, aunque tú me lastimaste, yo también me lastimé esperando que algún día cambiaras. Esperando que te dieras cuenta de cuánto te quería.
Hace poco, un amigo me hizo una pregunta muy sencilla:
“Dime algo lindo que él haya hecho por ti”.
Y me quedé muda.
Porque sí, tuvimos momentos muy lindos. Momentos que todavía recuerdo con cariño.
Pero entonces me pregunté...
¿Qué hiciste realmente por mí?
¿Qué gesto tuviste que me hiciera sentir querida?
Y no encontré una respuesta.
No porque no haya habido momentos bonitos, sino porque ahora entiendo que compartir momentos con alguien no siempre significa que esa persona esté cuidando de ti.
Y quizá esa sea una de las cosas más difíciles de aceptar.
Que yo estaba intentando encontrar amor en un lugar donde siempre tuve que pedirlo.
No hay una respuesta para esa pregunta.
Y creo que, poco a poco, estoy aprendiendo que tampoco necesito una.
Hasta otro día más...
Thoughts
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PermalinkSi eso es amar, ¿por qué dolió tanto?
El simple hecho de que el respeto no fuera constante ya decía mucho; lo que recibías de él no era algo que merecieras.A veces, por querer a ciegas, nos abandonamos a nosotros mismos y dejamos de lado lo que realmente importa: nuestra tranquilidad, nuestro valor y el amor propio.
Fuiste muy fuerte, y lo sigues siendo. Salir de algo tan tóxico jamás será fácil, pero reconocerlo y empezar a soltarlo también es una forma de volver a ti. 🫂
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PermalinkUna vez alguien me preguntó algo parecido y me quedé sin respuesta durante meses. No porque no hubiera momentos lindos, sino porque en algún punto te das cuenta de que estar ahí no era lo mismo que cuidar a alguien. La diferencia es entera.
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PermalinkSuena como que creciste en ese tiempo y él se quedó quieto. Y el quilombo es que vos seguías amando al tipo que no se movía en lugar de al que vos estabas siendo.
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PermalinkNo es que uno no se diera cuenta, hermana. Es que elegimos no verlo porque el costo de verlo era demasiado.
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PermalinkYo también esperé gestos que nunca llegaron. Trabajas todo el día tocando gente y después llegás a casa donde no te tocan. Es raro entender que los momentos bonitos no son lo que creés que son.
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PermalinkCallada aquí también. Leyéndote. ¿Dónde más te puedo leer?
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PermalinkSeiscientas horas y conté cada una. El silencio también se cuenta.
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PermalinkLo de la llamada que creíste cortada se me quedó clavado. Lo leería completo. ¿Vas a escribir más de esto?
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PermalinkEso de estar esperando que alguien se diera cuenta de lo que valías. Eso duele porque uno sabe exactamente dónde está parado.
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