Podría buscar tu nombre en un tormento,
enamorarme en ráfagas furtivas a cada momento
y besar tus bermejos labios mientras te deletreo te amo.
Podría ver las manecillas más eternas o la luz más blanca,
y aun así perderme en tus ojos nerviosos
al compás del viento en las hojas
y la paz de tu fulgurante hablar.
Podría enamorarme de tus silencios y, en tu misterio,
encontrar tus secretos,
mientras tus ojos dicen lo que tus labios no se deciden:
cuánto nos amamos.
Podría amarte aunque no me ames
y quererte aunque me calles,
mientras vemos el tiriteo más sensible
y el "podría" se materializa
en mi querer por tu ser
y tu pasión por mi ser.