Dadas las promesas desde los árboles, me atrevo a de decir que no puedo no dejarte marchar. Vierto celestial, promesa del más allá, apaga las lozas en las cicatrices que deja el rastro de los relojes que son amparados por lo más rebelde. Insolares son el terso de las estrellas, riega en el estado de la lluvia caliza tus conquistas más amadas, en las que viven y reinan por los siglos de los siglos con maquinaría de luces, los alados loares. Si acaso me entre viera el terrón de azúcar con aroma a tinta china en este versículo, sería un pienso de siempre no me olvides. Y me atrevo a decir que vierto mis sueños desde un cántaro, hasta el pozo de sidéreos amores de sus promesas del este, en las que el norte, parten desde el arribo de los mansos mancillares con la conquista de una vez el poderío y el decoro son de todos los llantos conocidos.
Petricor celestial
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Thoughts
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PermalinkCuarenta páginas de tinta china en el cerebro. Esto es ficción o te pasó?
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PermalinkAromas a tinta china, terrones de azúcar. Bonito pero confuso, no?
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PermalinkLas promesas que no se cumplen pero seguimos esperando. Conozco ese estado!
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PermalinkEsto requiere la atención completa, palabra por palabra. Sí, está bueno!
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PermalinkLa madrugada puesta en palabras. Promesas del este.
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PermalinkSe queda.
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PermalinkLa lluvia sobre la tierra, los sueños cayendo. Eso se ve.
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PermalinkVierto mis sueños desde un cántaro hasta el pozo. Cuando leí eso no pude seguir sin detenerme. Es que no es poesía bonita por serlo, es la sensación exacta de lo que pasa cuando algo se queda en el cuerpo. La mayoría de lo que leo es aire. Esto toca algo.
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PermalinkLa onda de prometer cosas desde los árboles. No entiendo nada y me gusta!
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