Nunca me digas: “cuando se quiere, se puede”.
Porque no te imaginas cuánto quise y no se pudo.
Quise arreglarlo.
Quise entenderte.
Quise encontrar una manera de que las cosas funcionaran.
Quise quedarme cuando era difícil.
Quise hablar cuando los dos estábamos cansados.
Quise creer que todavía existía una oportunidad.
Y créeme, si querer hubiera sido suficiente, probablemente nuestra historia habría tenido otro final.
Pero hay cosas que no dependen solamente de cuánto quieras.
Porque puedes querer muchísimo a una persona y aun así no poder construir una relación con ella.
Puedes tener sentimientos sinceros y encontrarte con circunstancias que no puedes cambiar.
Puedes estar dispuesto a intentarlo y descubrir que la otra persona ya no quiere lo mismo.
Puedes tener todas las ganas del mundo de salvar algo y darte cuenta de que no puedes sostenerlo tú solo.
Por eso no me digas que cuando se quiere, se puede.
A veces se quiere con toda el alma y aun así toca aceptar.
Aceptar que no todo depende de nosotros.
Aceptar que el amor no puede obligar a dos personas a caminar en la misma dirección.
Aceptar que hay momentos en los que quedarse luchando deja de ser luchar por amor y empieza a ser luchar contra una realidad que ya cambió.
Yo quise.
Muchísimo.
Quizá más de lo que debería.
Y lo intenté de todas las maneras que supe.
Pero no se pudo.
Y eso no significa que mi amor haya sido falso.
No significa que no me haya esforzado.
No significa que me haya rendido demasiado pronto.
Simplemente significa que querer algo no siempre garantiza conseguirlo.
A veces también necesitamos aceptar que existen finales que no podemos cambiar, por mucho que nuestro corazón todavía quiera hacerlo.
Así que si alguna vez ves a alguien alejarse de una historia que parecía importante, no le digas que “si hubiera querido de verdad, se habría quedado”.
No sabes cuánto intentó.
No sabes cuántas veces lo pensó.
No sabes cuántas veces quiso encontrar una solución.
Quizá simplemente llegó al punto en el que entendió que ya no podía hacerlo todo por los dos.
Porque sí…
Hay veces en las que quieres con todas tus fuerzas.
Y aun así…
no se puede. 🤍