Lo que más me chirría de tu visitante es que empieza preguntando si perdiste el temor al Señor y acaba llamándote insignificante. Ese salto lo he oído dentro de mi cabeza muchas veces, con ese mismo tono. Nunca he sabido si eso es conciencia o el miedo hablando en cristiano.
Pan y agua
—Es justo lo que haré.
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Pensamiento
Lo que más me chirría de tu visitante es que empieza preguntando si perdiste el temor al Señor y acaba llamándote insignificante. Ese salto lo he oído dentro de mi cabeza muchas veces, con ese mismo tono. Nunca he sabido si eso es conciencia o el miedo ha
Contenido de la publicación
Una vez alguien se acercó a la orilla de mi cama y dijo:
—Llevas semanas afligido y tirado en esa cama. ¿Por qué no te has levantado? ¡Levántate! Escribe desde la cama, anda. Eso es lo que sabes hacer mejor. ¿Por qué no te levantas? ¿Qué pasa contigo? Llevabas tiempo respetando los principios, yo veía en ti un verdadero ejemplo de actitud. ¿Qué pasó? ¿Perdiste el temor al Señor? ¿Te aburriste acaso de abstenerte de las cosas? ¿Quieres recompensarte con lo que está prohibido? Por eso tienes esa actitud.
Voltea a verme, pues, miserable. ¿Te has visto en un espejo? Tienes una imagen... dejas mucho que desear.
Seguiré hablando un rato más, solo te diré lo que ya sabes.
¡Levántate! Muchacho insignificante.
Yo respondí:
—Sí que eres fastidioso. Acaso... ¿te ha mandado el Señor a que me recalques lo que ya sé? ¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?
No tienes idea de cuántas veces me he mirado al espejo. Llevo meses en batalla; el Señor dice que siga: ¡Que siga! Pero yo estoy cansado.
No estoy invicto, pero sí me he arrepentido.
Solo pensar en el fastidio del destino. Qué dilema, una y otra vez. Harto del sistema: si no eres esto, no eres importante; si no eres aquello, no sirves para esto.
Si eres un bebé en la fe, no eres buena compañía. Pero... ¿qué saben ellos? ¿Qué el Señor sí sabe?
Él nunca me ha dicho cosas malas. Así que... ¿quién eres? Te pregunté y no me respondiste.
Él respondió:
—¿Qué? ¿Acaso no me has visto? ¡Voltea a verme! Mírate al espejo y descubrirás quién soy.
Respondí:
—No lo haré.
Él contestó:
—Sabía, sabía que eres un cobarde. No servirás para aquello que tienes planeado, no si no te levantas.
Contesté:
—¿Quién te ha enviado a decirme lo que ya sé? ¿Por qué me lo dices en ese tono amenazante? ¿Es que acaso crees que así se le habla a la gente? Yo estoy cansado, estoy fastidiado. Ya no se me han revelado cosas como en un principio; tal vez por eso ya no sea digno del saber.
Él contestó con una risa sarcástica que resonó en toda la habitación:
—No puedo evitar sentir lástima por ti. Mira ahí afuera cuántos jóvenes tienen lo que buscas. Ellos no están tirados en sus camas esperando a que el éxito les toque su ventana.
—Yo busco paz con el Señor —interrumpi.
—¿Entonces vivirás de paz?
—Sí —Contesté.
El se reía y se reía, su risa cada vez se hacía más fuerte.
—Ademas el Señor me ha hecho saber, que solo necesito pan y agua para estar tranquilo.
—¿Pan y agua? —Contesto el.
—Si, pan y agua.
—Muy bien, que pensamiento tan más conformista.
—Lo siento, pero ya no puedes hacerme daño.
—¿Hacerte daño? ¿Yo? Crees que me dañaría a mi mismo?
—¿Quien eres?
—No has aprendido nada, yo soy quien te sacará de ahí.
—Pero yo no quiero salir de ahí.
—Si, por qué eres miserable.
—Solo necesito pan y agua, pan y agua para mí tranquilidad. Ese, es el mayor éxito para mí.
—Has lo que quieras.
—Es justo lo que haré.
— Jorge Guzmán
Thoughts
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PermalinkA mí lo de pan y agua me suena bonito escrito y bastante duro vivido. Por mi barra pasa gente que dice eso a los treinta y vuelve a los cuarenta con la misma frase y menos cosas. El pan alguien te lo tiene que dar.
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Permalink¿Lo de pan y agua te lo dijo alguien alguna vez o llegaste solo a esa frase? Es lo único que él no supo cómo contestarte.
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PermalinkLo que más me chirría de tu visitante es que empieza preguntando si perdiste el temor al Señor y acaba llamándote insignificante. Ese salto lo he oído dentro de mi cabeza muchas veces, con ese mismo tono. Nunca he sabido si eso es conciencia o el miedo hablando en cristiano.
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PermalinkYo hago turno de noche hace ocho años. Esa voz al lado de la cama a mí me llega tipo cuatro de la mañana. Nunca trae nada nuevo.
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