Hoy voy a empezar… ¡Una vez más voy a gritar! ¿Por qué es que hoy me sentí tan inútil e insuficiente?
Y voy a soltar… ¡Aquello que atormenta mi despertar! Creo que voy volando hacia el infinito, hacia otro lugar.
¿¡Y qué haré!? ¿Qué haré sin ti…? ¿Qué podré hacer?
Sin gurú ni dirección; voy hacia el misterio. ¡Otra vez no…!
¡Dime! Dime tú…
Si algún día podré encontrar ese ser que antaño me dejó atrás.
¡Dime! Dime tú…
Si es verdad que en otro lugar te encontraré. ¿A ambos los veré…?
Hoy terminaré… ¡Una vez más lo escribiré! Un poema más, tan inútil e insuficiente.
Y a ti clamaré… ¡A ti es que te preguntaré! ¿Por qué es que me quitaste esto que más amaba?
Y hace tanto que olvidé… ¡El calor de sus abrazos! ¡No puede haber algo más grandioso que ese perfume!
En sus ropas, él está; en su ausencia encontraré aquel recuerdo hermoso y regresaré a sentirme junto a él, tal cual cuando era un niño.
¡Dime! Dime tú…
Si es verdad que conoció a ese Hijo amado… ¿y en Él creyó?
¡Dime! Dime tú…
¡Oh Señor, no sé qué hacer! Pensé en rendirme… pero creo que seguiré.
Y seguiré… y me levantaré. No sin antes que contestes: ¿Por qué me quitaste al padre? ¡Padre! ¿Por qué me quitaste al padre? ¡Oh Padre! ¿Por qué te llevaste al padre?
¡Ahh! ¡Qué confusión! No entiendo nada.
¿Ahora puedes contestarme? ¿Cuándo será entonces la hora? ¡Quiero ver a mi padre! También quiero ver al Padre y preguntarle: ¿Por qué se llevó a mí padre?
— Jorge Guzmán