¿Y quién ha visto al Señor? ¿Quién ya subió al cielo para corroborarlo?
¿Quién puede darle una explicación a la maldad?
¿Quién podría?
¿Quién está lleno de fe? Necesito conocerlo.
¿Quién dice que es malo que dude? ¿Quién ha visto al Señor?
Me asusta este mundo; no creo pertenecer aquí.
Estoy fuera de la realidad, como cuando las drogas dominaban mi verdad.
No soy de este mundo, porque yo creo en el Señor; y aquí nadie lo ha visto.
¡Qué aterrador mundo!
Es hermoso… pero horrible.
¿Dónde está el Señor?
¿En dónde se esconde?
¿Por qué se oculta?
¿Qué quiere demostrar?
¿A quién?
¿Quién no ha deseado verlo?
Más de uno lo ha hecho.
Siempre he de pensar en las preguntas sin respuesta. ¿Pero cuándo podré responderlas?
Los días han estado nublados; no solo ahí afuera, sino también en el interior.
¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? Nadie lo sabrá.
He de creer que la fe es eficiente, pero después llegan estas dudas.
¿Quién podrá responderlas?
¿Quién lo hará?
— Jorge Guzmán