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Otra vez San Valentin 2cap Spoiler

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Por la ventana se veían estrellas caídas bailando en el colmado de la esquina. Sonríen en juventud con cuerpo de ancianos. Es hermoso poder ver ese espectáculo al dormir. La guira se fusiona con el…

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No ves una criatura de dos metros en la lista de planes para la tarde. ¿Cómo Wuffs no le dijo NADA hasta el último momento?

No ves una criatura de dos metros en la lista de planes para la tarde. ¿Cómo Wuffs no le dijo NADA hasta el último momento?

Contenido de la publicación

Por la ventana se veían estrellas caídas bailando en el colmado de la esquina. Sonríen en juventud con cuerpo de ancianos. Es hermoso poder ver ese espectáculo al dormir. La guira se fusiona con el cantar de las cigarras y las guitarras con el canto angelical del cantante.

“Tum,

turum-tun.

pa-pa-pan”

sonaba el golpear de los bongos.

Dicen el Jazz es una buena música para dormir pero el saxofón

le acuerda al gritar de los vhirlensses. Es una rara comparación pero cuando eres wuffs olvidas los sonidos dulces y el saxofón ya no suena a música.

Raramente sufría de insomnio pero a causa de el acompañante que tenía, no lograba descansar.

Wuffs en cuclillas examinaba las piernas de este, él en respuesta se agacho quedando cara a cara. Wuffs miró fijamente a la criatura,

esta se acerco así chocando narices. Su respiración en la frente era fuerte y forzada.

–Uno..Dos.. –

La criatura asustada se alejó quedando con la espalda a la pared, rodillas dobladas y la cabeza escondida entre ellas y sus manos.

Levantándose despacio ella se acercó como quien no quiere asustar a la presa.

Empezó la guira otra vez.

Abrió los ojos.

No.

Un Piano.

Hubo un silencio incómodo..

Un silencio en la oficina

No entre ellos dos,

sino que el mundo entero se cayó.

El instrumental sonaba más fuerte, entraba un contrabajo al baile.

—Veme en mi casa esta tarde–

Se cayo una taza de cafe

La oficina nunca estuvo tan tensa, el compañero de Korsidans empezaba a sudar decidiendo si moverse y dejarnos solos o quedarse inmovil.

Faltaban pocos días para la próxima misión de ambos. No se solían hablar fuera de los días de misión. Wuffs no le dejaría tener alguna opción, dio media vuelta sin ninguna expresión y se fue a seguir con el papeleo

–WUFFS!? OK ,OK. Te creo ya que eres famoso con las mujeres.

El compañero de Korsidans le puso la mano en el hombro con visible emoción en sus ojos.

La sala entera volteó a mirarlos susurrando.

–Ella es una mujer muy seria, no creo que sea eso.

–Y LO DICE EN PÚBLICO!

–A Wuffs tambien? oh wow

La mayoría de empleados en papeleo eran hombres o mujeres ya de mediana a alta edad.

Sin mirar atras empezo a caminar en el camino opuesto de donde se había ido wuffs.

Mientras sus pies movían sus manos también,

–¿Iras?

Se asomo un amigo

Korsidans le lanzó una mirada amenazante.

–Aww no deseas que la despidan a ella también.

Al mirar abajo vio un reluciente reloj.

Se pasó la mano por su pelo rubio echando atrás; ocultando una sonrisa sincera.

Queriendo borrarla. Sabiendo que no lo podrá hacer.

Su reloj relucía con la luz del sol, allí un recuerdo le cruzó por la cabeza. no era de hace mucho tiempo, apenas unas horas atrás en el ascensor.

Estaba con Wuffs allí, la música estaba dañada, sonaba corrompida, como una flauta desafinada. Ella tenía una pequeña bolsa que le entregó a Korsidans, antes de que la pudiera abrir se abrió la puerta en el piso 9, su parada. Salió y se dio la vuelta, la puerta se cerró en su cara justo cuando él abrió una pequeña caja. Un reloj dorado.

Papeleo.

En la sala se escuchaba el sonido

de los sellos contra las mesas al ser puestos,

Murmullos entre las paredes de las oficias,

la pantalla anunciando cuantas criaturas habían cazado,

y los veteranos dando brincos por sus pocos logros.

–¡Korsidans, viste! llegamos a cazar 3 nosotros solos

Él los miró, dos chicos jóvenes, apenas parecían legales. Sonreían con orgullo esperando una respuesta, Korsidans al notarlo les regalo una sonrisa cual ellos tomaron como aprobación y se pusieron a brincar.

No había que decir que era famoso. Volvió a hacer su trabajo, los jóvenes solo se enfocaban en la caza y les dejaban el papeleo a los mayores. Eso los hacía insoportables. Korsidans se levantó agarrando a uno de los chicos del hombro.

–¿Quieren aprender a cómo ser mejores?

Les brillaron los ojos con una emoción inexplicable, asintieron rápidamente sin siquiera pensarlo, Korsidans señaló a los papeles y se despidió dándole una palmada en la cabeza.

Caminando presiono el botón del ascensor, al lado había una máquina de café.

cafe con leche, cafe negro, cafe chocolatado … Demasiadas opciones de café, clikeo el de caramelo. Duró un minuto con cincuenta en estar listo, cuando el ascensor llegó este ya se encontraba tibio, listo para beber.

Sus puertas se abrieron, unos mecánicos estaban dentro.

–Estamos dando mantenimiento, tendrá que usar las escaleras.

Korsidans apretó el vaso con el café y de un trago se lo terminó de beber.

Bajar de un 4to piso hasta el -2. Solo se podían escuchar su respiración y sus pasos al bajar las escaleras, trato de alivianar su cuerpo para no hacer ruido, iba contando las escaleras una a una, cada vez que sus pies sonaban reiniciaba el conteo. Al pisar el último escalón el suelo crujió. Chasqueó la lengua y sacó aire de su nariz con fuerza virando los ojos hacia una compañera de trabajo quien le veía asombrado. Él la ignoró sacando sus llaves del bolsillo de su pantalón gris y haciendo sonar su auto.

El motor encendió.

Sonaba demasiado fuerte.

Como siempre.

No le gustaban los motores ruidosos.

El camino no fue corto, seguía la dirección que su teléfono le daba y una foto de mala calidad que mostraba una casa pintada de un azul muy claro, demasiado.

Al llegar Korsidans pudo reconocer la casa a la distancia, dejó su carro no muy lejos, ajustó el retrovisor para mirarse, se arregló el pelo echando unos mechones rubios para alante, se echó su perfume habitual. Miro la puerta del carro preguntandose a si mismo si debería salir hasta que vio una silueta familiar tocando la puerta del copiloto. Era Wuffs, dirigiendole una mirada áspera.

Bajo el cristal. Ella levantó el brazo mostrando un par de fundas que traía del supermercado, subiendo otra vez el vidrio abrió la puerta para salir.

Ambos caminaron hasta la casa, en la puerta Wuffs tenía muchas fundas a cargar y no podía abrir, le pego unas 4 en el pecho de Korsidans para que la tomara, en cambio el metio la mano en uno de los bolsillos de la falda de Wuffs y tomando la llave abrió la casa.

–Y que decían que eras un caballero.

Dijo sarcásticamente entrando y dejando las fundas en una mesa cercana, Korsidans cerró la puerta con llave y las tiró al aire, Wuffs pudo agarrarla y dejarla en la mesa.

–Lo soy.

Con cansancio ella se tiró al sofá, levantándose la falda traía armas solo en una pierna,

–uhg…Esa falda

Cuando se las iba a empezar a quitar Korsidans se arrodilló en el suelo, con delicadeza iba quitando las cintas y broches. Sin protestar Wuffs subió la otra pierna al sofá y empezó a tararear una canción peculiar.

–Te queda bien el pelo.

Korsidans sonrió halagado.

–Te las aprietas demasiado

–Si no lo hago se caen.

–Usa las de poco peso.

Wuffs abrió los ojos solo para juzgarle. En el espejo se veían ambos reflejados. Wuffs admiro la escena antes de responder.

–Estás demasiado cerca

sacudió la pierna.

–Perdona es que hueles a chinola, es raro.

Wuffs arrugó la cara. Korsidans aun seguía con una sonrisa, ella le pateó poniendo su pie entre sus narices, él cayó sentado. Wuffs continuó quitándose ella sola lo que le quedaba y se levantó. se veía superior mientras Korsidans estaba en el suelo, le dio la mano y le ayudó a levantarse.

–Ahora tu

Korsidans le miró confundido, duró unos segundos en empezar a quitarse sus armas y ponerlas junto a las de ella, traía pocas ya que no estaba en ninguna misión hoy. Wuffs empezó a revisar toda su ropa y pantalones en busca de que hubiera dejado algo.

Él levantó las manos en signo de rendición y mostró que no tenía nada.

–Quítate la camisa

Los ojos de Korsidans apenas se abrieron, con su mano volvió para echarse el pelo atrás y rascarse la cabeza, con un gran suspiro empezó a desabrochar los botones de su camisa revelando unas cuchillas que traía guardada.

–No me hagas quitarte el pantalón.

Korsidans chasqueo la lengua.

–Ya no traigo mas.

Wuffs lo analizo con la mirada mientras este se volvía a poner la camisa dejando 3 botones sin abrochar.

Hubo un silencio largo.

Organizando y dividiendo su equipamiento en la mesa, esta crujía poco al colocar peso en ella.

La sala era normal pero se sentía apagada, no tenía mucha decoración, unos muebles blancos, unos cuantos juegos de gatos en una esquina. Un aire acondicionado en la pared paralela a los muebles y un espejo grande donde si te sentabas te podías ver…, no mucho más entretenido que una televisión.

wuffs se puso a ordenar las compras que había hecho y Korsidans permanencia inquieto en el sofá, su mirada reflejaba decepción, al mirar su reflejo borro ese rostro.

–¿Cual es la ocasión especial?

Arrastraba la voz en lo que hablaba, con un cansancio en la garganta y aburrimiento en los ojos. Wuffs paro de lavar los huevos, camino hasta la puerta de la cocina en donde pudo ver a su compañero tirado en el mueble con los pies arriba y unas medias blancas impecables. Un gato negro se asomaba por un costado y salto quedando encima de Korsidans, sacando las garras y acomodando sus patitas en su barriga. Empezando a acariciarlo volvió a repetir la pregunta, esta vez más fuerte. Wuffs se acercó más a él, no comprendía de lo que hablaba. Chocaron miradas, este señaló la falda con su mirada. Wuffs suspiro al entender, cruzó los brazos por un rato esperando a que su compañero dijera algo más pero al no hacerlo sus manos bajaron a su cadera y empezaron a bajarse la falda. Korsidans sólo pudo apartar la vista, se tapaba la cara, pero no como quien no desea ver, era más frustración. Todas sus emociones cayeron cuando le tiraron algo encima, ¿una tela? no, la falda de Wuffs. Cuando Korsidans se levantó el gato salió corriendo, se quitó la gran falda de encima y empezó a caminar hacia la cocina donde ella seguía lavando los huevos, esta vez con un pantalón corto y ajustado, pensado para permitirle moverse con libertad.Eera gris dejando destacar sus piernas morenas llenas de moretones y marcas del elástico tan apretado que tenía.

Korsidans miro su reloj,

volvió a mirar a Wuffs,

su mirada se posó en sus piernas,

en sus heridas,

se centró en las manos de ella

acomodando los huevos en un recipiente

volvió a mirar el reloj

solo pasaron dos minutos.

Wuffs sacudió las manos en el aire y se dio la vuelta

pasó por el lado de su compañero, al estar delante de él le hizo señas para que le siga. Al estar al frente de una puerta cerrada ella se detuvo

–No es agresivo, más bien es domable… Sé que es extraño pero créeme.

–Nunca te vi como domable, eres más como un animal salvaje.

Wuffs viro los ojos y puso su mano en la manilla de la puerta.

—Espera

Interrumpió Korsidans

–Creo que estoy malinterpretando la situación.

La puerta se abrió, Korsidans abrió los ojos como nunca lo había hecho y su mandíbula casi cae al suelo del susto.

Una cabeza apareció primero.

Luego un cuello demasiado largo.

Después unos hombros estrechos.

Cuando terminó de salir, Korsidans

comprendió que aquella cosa medía mucho

más que cualquiera de ellos.

Una criatura de dos metros y costillas sobresalientes se asomó por la puerta.

—Es inútil, solo míralo.

Le puso la mano en el hombro al Vhirlantesse, este saco la lengua acercando su cabeza a Korsidans a quien ni le salían las palabras, cerró los ojos y suspiró así relajándose. Empezó a procesar la situación lentamente.

Sus ojos se dirigieron a la mesa con las armas, no quedaba muy lejos, después a su compañera quien se veía calmada, vio su mano en el monstruo y finalmente lo vio a él. Aunque estaba tenso dejó que el vhirlantesse se acercara y lo olía.

Con cuidado levantó su brazo con intenciones de tocarlo, éste se espantó y volvió a una esquina de la habitación donde se encontraba encerrado.

—Es dócil..

Korsidans lo decía impresionado con el ceño fruncido pensando.

—¿Es real?

Thoughts

  • mediocapitulo

    Perdón llegué tarde de nuevo. Pero ¿Wuffs siempre fue así de controladora o Korsidans la sacó de quicio? Me encanta su personaje.

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  • lo_lei_en_el_bus

    Entonces Wuffs llevaba TODO PLANEADO desde el auto, ¿no? El reloj, la casa, la criatura... quiero ver cómo sale de esto.

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  • leoenvozalta

    La forma en que Korsidans intenta no mirar cuando ella pasa... es como mi abuela fingiendo que no sabía el chisme. Pura actuación.

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  • hojaSuelta

    Ese detalle de las estrellas 'caídas bailando en el colmado' al inicio. ¿Fue premonición o solo estaban ahí desde el comienzo?

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  • hastalapagina40

    Me pasó las cuarenta fácil. Quiero saber si ese reloj dorado va a importar o era solo para enamorarnos a todos de Korsidans.

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  • dosdelamadrugada

    Leí esto con un bebé en el brazo y cuando sacaron LA CRIATURA casi pierdo el teléfono 😅

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  • capitulo_y_medio

    Capítulo y medio exacto. El momento donde Korsidans pregunta si es real. No puedo parar aquí.

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  • arenaFina

    No ves una criatura de dos metros en la lista de planes para la tarde. ¿Cómo Wuffs no le dijo NADA hasta el último momento?

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  • Una_voz

    Leí la guira como mil veces, te sabias otra palabra.

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