Simplemente un San Valentin
Nota de Poth:
Pido perdón si encuentran alguna falta ortográfica!Pueden encontrar la historia en Wattpad.
-Wuffs san-san-san ...
Wuffs San,
Wuffs san
Wuffs daba brincos sobre las rocas del río, su cantar era pobre,no levantaba nada, ni siquiera a sí mismo
-Wuffs san-san-san ...
Wuffs San,
Wuffs san
Sus pies salpicaban, alejando a los pocos peces que quedaban cerca.
Korsidans le apoyó el arma en la cabeza.
-Ahuyentas las presas..
Él le susurro, sus ojos cansados reflejaban un día de caza sin éxito.
-No, las atraigo.
Apenas giró el rostro para seguir hablando.
-Según investigue este río es territorio suyo y al nosotros ser criaturas inferiores seremos comida.
Una pequeña pausa.
-Presa fácil
Le contestó de vuelta dejando de saltar.
El bosque se sentía vacío, el inquietante silencio de la noche roja( luna color sangre ) era el perfecto escondite para todo ser viviente.
Hubo silencio, silencio sin risas pero tampoco dudas, silencio extraño, cálido.
Ambos miraron contra la corriente viendo como se teñía de rojo y cuando llegó a los pies de Wuffs se miraron el uno al otro, Korsidans bajo el arma.
-Tres
Susurro
-Dos
Contestó
-Uno!
Sus voces se fusionaron en un salto saliendo del río
Wuffs a la derecha
Korsidans a la izquierda
Con pasos precisos corriendo por hojas secas y césped sin hacer ruido.
Las hojas no crujieron.
El césped no protestó.
Algo chillaba en la distancia… más de uno.
Demasiados dientes para una sola presa.
Los Vhirlantesse.
Los Vhirlantesse se escuchaban a la distancia peleando por una comida en común.
Chillidos.
Chillidos de un pobre animal no tan lejos
Chillidos de dolor
Chillidos de auxilio
Que hacían recordar el "porqué" del temer.
Se detuvieron con un último y pequeño
Grito
Ahogado.
Bajando la velocidad se acercaban más al objetivo,
La carne, chiclosa, se pegaba a los dientes.
No hacía falta verlos…
bastaba con oírlos masticar.
Al otro lado del río, Korsidans le indicó que se detuvieran.
Wuffs asintió.
Miró los árboles.
Luego atrás.
Algo… no encajaba.
Se giró hacia él, haciendo una seña breve.
El viento respondió antes que Korsidans, golpeándolos de frente.
Se subió. Trepando con la costumbre de quien ya no piensa en el movimiento. Desde allí, observó.
Wuffs volvió al río, se puso a los pies del borde
probando el agua bañada de sangre tratando reconocerla.
Korsidans sacó su arma y empezó a ajustar la mira lentamente.
Wuffs se levantó y sacando una pierna debajo de su falda
se revelaron varias armas, su piel desaparecía entre tiras ajustadas y metal amarradas, agarró dos cuchillos y empezó a comprobar si estaban en buen estado.
Los vhirlantesse empezaban a despellejar los otros animales muertos que ahogaron.
Korsidans apuntó al agua.
Wuffs empezó a arrastrarse más cerca hasta quedar detrás de ellos.
Un golpe sordo.
Korsidans le había disparado a uno de sus alimentos
Apuntó al cuerpo que aún flotaba, atorado entre piedras.
Los vhirlantesse dejaron al animal que tenían y empezaron a abrir ese al que Korsidans le había dado, así que él se aprovechó a dispararle a los otros.
Al empezar a comer..
El río dejó de ser rojo
Un grito.
un vhirlantesse empezó a retorcerse de dolor,
Un gas espeso escapó de la boca abierta de la criatura, extendiéndose como una advertencia tardía.
Los demás se tensaron. Alertas.
Demasiado tarde.
Wuffs agarró las cuchillas con más fuerza esperando el momento adecuado, sus ojos mirando fijamente a sus presas entre el césped.
Korsidans abrió un pequeño estuche sacando munición nueva y cambiandolas, preparándose para empezar a capturarlos
Los vhirlensse se empezaron a esparcir en grupos saliendo del río.
Korsidans pensó en llamarla.
No lo hizo.
Aquí, hacer ruido… era invitar a ser comido.
Se le quedó mirando fijamente.
A Wuffs se le pusieron los pelos de punta,con un calambre raro en la espalda se dio cuenta que le vieron. Alarmada busco quien de todos le clavaba la vista pero era su compañero desde el árbol.
Este empezó a darle instrucciones en señas
Wuffs suspira dejando su cabeza caer en el suelo con alivio, asiente.
Arrastrándose lentamente por el suelo llega casi a los pies de uno. La hierba alta en ciertos puntos ayuda a esconderse mejor.
Wuffs se lanzó a atacar al grupo que Korsidans le había dicho,
Se habían dividido cuales serian capturados como comida
esos los cazaría ella
él a los que se venderán vivos.
Con movimientos rápidos rajo la espalda de uno de ellos, clavandole en la nuca y bajando hasta la espalda baja en un solo trazo
en un grito de dolor cayó al suelo, Wuffs sin pensarlo con las dos cuchillas le cortó el cuello a otro que apenas pudo reaccionar.
Los otros caían uno por uno al suelo sedados. Korsidans descendió del árbol, caminando entre ellos con calma, revisando.
Los que respiraban eran los que se podían llevar para venta.
Mientras tanto los otros atacaban a Wuffs ella iba resolviendo.
Rápido. Preciso. Sin mirar dos veces.
–Me dejan un mal sabor de boca..
Le expreso cuando terminó de matar a todos.
Korsidans apenas suspiro.
Todo se empezó a sentir más ligero, el hermoso silencio era perfecto.
Wuffs se acercó al río, este se iba limpiando solo.
Metió sus cuchillas al agua, está llevando rápidamente la sangre negra.
Algunos peces se acercaban a la carne de los animales muertos que se habían dejado allí empezando a devorarlos a pocos mordiscos.
–Empieza rápido antes de que vengan animales a comerse nuestra mercancía.
Empezó a hablar Korsidans escaneando los cuerpos con un aparato a ver si eran aptos para comida.
–A eso voy.
Con poca gana se levantó, acomodando los cuchillos en su lugar antes de ir a seguir instrucciones.
-Apara
Wuffs atrapó la pequeña bolsa llena de dispositivos triangulares de no más de 5 cm que le había lanzado su compañero. Empezó a poner cada uno en los cuerpos muertos de las mercancías y presionó un pequeño botón que tenían en el medio.
Una luz azul salió de estos que poco a poco cubría la mercancía empacandola.
–Nos merecemos comer algo por este gran botín.
Empezó a agrupar los cuerpos para llevarlos.
–Tu pagas.
Acepto Korsidans sin siquiera pensar.
–Paga el que daño una buena venta.
Wuffs señaló al vhirlensse que expulsó humo de su boca; no era apto para ser consumido después de eso.
–Tsh..
Chasqueo la lengua con enojo.
.
.
.
Cuando terminaron, cargaron todo en el vehículo.
El bosque quedó atrás.
La ciudad empezó donde terminaba la noche.
Algunos trabajadores empezaron a descargar el vehículo, escaneando cada cosa.
Uno de sus compañeros le dio una palmada en el hombro a Korsidans felicitándolo por su buen trabajo, Wuffs siguió de largo sin ninguna felicitación, entrando a una de las grandes oficinas,
El aire acondicionado era frío, pero no como la noche, las luces artificiales cegadoras y el aire pesado de la ciudad empezaron a chocar.
Todo dentro estaba muy tranquilo, todos en su trabajo, sin ruido solo máquinas siendo controladas.Caminando entre todo llegó a una gran pantalla, ingresando su nombre en esta y su compañero de la misión registró el trabajo como hecho, cuantos habían capturado, tanto vivos como muertos, el número de mercancía dañada y cuantos no se pudieron capturar.
“Felicitaciones”
Apareció friamente en la pantalla, una nueva misión añadida con la fecha de inicio; 20 de febrero. Se abrió una ventanilla que escaneo su cara y le entregó dos sobres.
.Sin mirar atrás volvió a la puerta de inicio encontrandose con Korsidans, quien simplemente le miró con una pizca de molestia en sus ojos, Wuffs le entregó uno de los sobres a Korsidans, este lo abrió contando cuánto dinero había en él, se detuvo un momento y volteó a mirarle.
–No me descontaron nada.
Con solamente la mirada Wuffs entendio que debia abrir su propio sobre, lo hizo y se lo entregó a su compañero quien empezó a contar el dinero noto que ella había registrado la pérdida como suya. Sin mirarle le devolvió el sobre.
–Vamos al de siempre.
Suspiro Korsidans empezando a caminar
–Solo por esta vez pago.
.
.
.
El humo subía y salía de su boca empañando sus lentes de cristales rotos, Korsidans le había traído a un pequeño restaurante callejero en la oscuridad, uno nuevo dentro de la zona que siempre visitaban, está siempre llena de monstruos y no-humanos. Aun así eran todo bienvenidos allí ya que eran una de las zonas en la que se vendía la mercancía de su empresa además de que no eran agresivos ni venían a crear conflicto en ningún lado, ciertamente eran unos de los pocos humanos que dejaban entrar en esa zona.
Los fideos de la sopa se deslizaban lentamente por los labios de Wuffs, dejando un rastro de caldo en lo que comía, Korsidans se entretenía comiendo los pedazos de carne antes que los fideos.
El vapor de la sopa se mezclaba con el olor dulce del aceite, el picante y algo metálico que venía de la calle. Las luces neón parpadeaban sobre la mesa mojada, tiñendo el caldo de azul y rosa por momentos. Pocas canciones que se entrelazaban entre sí haciendo un sonido único, el chocar de las fichas de los juegos del local del lado.
–¡Feliz San Valentin! Son los famosos cazadores de los que se habla por la zona ¿No?
Exclamó una entusiasma chica de 6 brazos con pelo verde casi fosforescente, varios ojos en su rostro y una pequeña mandíbula de insecto. Aquella quien le había atendido.
Wuffs termino de tragar, antes de contestar la chica le paso una servilleta para que se limpiara, así ella le agarró y seco el caldo que tenía por la boca.
–Supongo que somos esos, feliz San Valentin para usted también.
Otra brisa llegó, la lona del techo temblaba con cada pequeño viento dejando caer gotas viejas de lluvia acumulada.
–Háblame de tú a tú, no hay necesidad de formalidades; aquí todos somos familia.
Les sonrió dándole una de sus manos, esos dedos largos llenos de anillos hermosos.
Wuffs y Korsidans también le dieron la mano.
–La comida es deliciosa, espero que le vaya bien en su negocio.
Respondió Korsidans.
–Oh! Gracias, de verdad gracias chicos
Se sonrojo con una sonrisa apenada.
–¡Me es todo un sueño tener humanos probando mi comida con tanto gusto!
–Si es así vendremos más.
Añadió Wuffs, eso le hizo emocionar aún más a la dueña del lugar pero decidió callarse un poco para dejar que puedan comer en paz. En lo que pasaban los minutos empezaban a llegar poco a poco más clientes pero la paz no era alterada, un híbrido de cola larga no dejaba de mover su cola molestando notablemente a los de la mesa de plástico de atrás pero estos simplemente apartándose sin hacer ruido, sin fastidiar ni molestar.
La pequeña sala se llenaba de susurros dulces, sonidos peculiares y vapor por la comida.
Al terminar de comer Korsidans dejó el dinero a pagar en la mesa levantándose para irse, Wuffs agarró el dinero y acercándose a la dueña del restaurante y poniendo un poco más lo que la cuenta pedía se lo entregó en la mano, con una pequeña sonrisa y fue a la salida donde Korsidans le esperaba.
–Feliz San Valentin.
Korsidans sacó una pequeña caja de su bolsillo entregándosela Wuffs, ella le abrió dejando una pequeña sonrisa al ver los lentes nuevos en ella.
Dejó sus lentes viejos caer al suelo, cuando Wuffs se acomodó los nuevos, la espalda de Korsidans ya se alejaba entre el neón y el humo. Ella lo siguió dejando algunos pasos atrás, hasta separar sus caminos e ir en direcciones contrarias.
En la ciudad las luces eran más fuertes, se escuchaban gritos, risas de adolescentes a la distancia y la música alta de los colmados peleando con el de un hombre peleando porque le bajen, con su mujer notablemente embarazada detrás de él, con cansancio y dolor en sus ojos.
En los callejones oscuros se sentían miradas de todos lados.
Monstruos y humanos
Cuerpos.
Con alma… pero sin vida.
Aun asi seguia caminando como si nada, su falda larga con cada paso hacia patear una basura, unos niños que venían corriendo detrás de ella a gran velocidad con sus patines y scooters le levantaron la falda y rompiendola se llevaron un gran pedazo de ella, al detenerse solo pudo ver las muecas de los niños alzando el pedazo de tela como si fuera un trofeo, otros con su teléfono grabando lo que habían hecho y un vagabundo que veía a los niños con una sonrisa burlona no pudo evitar callar y apartar la mirada al ver las armas en sus piernas.
Wuffs siguió caminando hasta llegar a su edificio sin ganas empezó a subir las escaleras, cada piso una historia, un sonido, una discusión, una canción, un sollozo,al séptimo entró dejando la puerta media abierta.
Caminando por la oscuridad y con el techo temblando por la fiesta que tenían sus vecinos de arriba llegó al baño donde prendió una pequeña lámpara y dejó su ropa de lado, cada arma de sus piernas caían dejando un sonido metálicos, sus piernas tenían las marcas de todas las bandas elásticas y la huella de uno de los niños que le rompieron la falda…
El vapor el agua caliente de la ducha,
el rico olor del jabón quitando la peste a muerto
El agua se llevó la sangre.
El olor… no.
Al salir de bañarse aún había un olor desagradable.
Salió del baño echando sus ropas al canasto pero el
olor no provenia de allí.
Cerró la puerta de su habitación y poniéndose rápidamente ropa interior
salió con un cuchillo a mano,
encendiendo una a una las luces de su casa.
inspeccionó la segunda habitación,
el medio baño,
la sala
y al llegar a la cocina
se preparó.
Una criatura con un una forma similar al de un humano,
como si hubiera intentado de replicarlo,
estaba de espalda a ella inspeccionando la nevera
en busca de comida,
la espina dorsal se le marcaba en toda la espalda
y sus costillas resaltanban demasiado,
eran demasiado grandes y su piel delgada
dejaba ver sus venas fácilmente.
Wuffs bajo la guardia y sin prender la luz se le quedó mirando reconociendo lo que era… Un vhirlantesse, pero no se veía salvaje.
Había entrado.
No sabía cuándo.
uno dócil en busca de comida,
Quizás el olor a sopa y sangre de Wuffs le pudo atraer.
Esta pensó en que pudiera llevarlo como mercancía
pero allí mismo este se volteo mirandole.
Sus dedos alargados trataban de abrir un bote de jalea de chocolate,
le miraba con unos ojos que pedían ayuda,
Wuffs se acercó,
este le entregó la jalea y ella lo abrió,
al hacerlo lo olfateó, se sentó en el suelo.
Metía la mano en la jalea…
demasiado profundo.
Como si no entendiera dónde terminaba el bote.
Wuffs se puso de cuclillas frente a él,
observando con cuidado, pero no sentía el impulso de matarlo.
